Actualizados el martes 28/AGO/18

APUNTES DE CATECISMO

Del Catecismo de la Iglesia Católica.

17      La última parte del Catecismo trata del sentido y la importancia de la oración en la vida de los creyentes (Sección primera). Se cierra con un breve comentario de las siete peticiones de la oración del Señor (Sección segunda). En ellas, en efecto, encontramos la suma de los bienes que debemos esperar y que nuestro Padre celestial quiere concedernos.

Comentario:

Así como el aire es necesario para la vida del cuerpo humano, así también la oración es necesaria para la vida del alma, para vivir en gracia de Dios. Tenemos dos grandes ejemplos que nos dicen todo: Jesús, que es Dios, no tenía ninguna necesidad de rezar; pero quiso rezar en todo tiempo y largas horas a su Padre celestial, e incluso pasaba noches en oración y se preparó a su misión con cuarenta días de ayuno y oración. María, que es la criatura perfecta, sin pecado de ninguna clase, no tenía necesidad de rezar; pero quiso rezar para mostrar su humildad y agradecimiento a Dios y pedir todo lo necesario como si Ella fuese la más pobre de las mujeres de la tierra. ¿Y nosotros? ¿Queremos ser superiores a Jesús y a María? Debemos reconocer que nosotros sí tenemos necesidad de oración y de ella depende nuestra salvación. Como dicen los Santos: “El que reza se salva. El que no reza se condena”.

Si usted quiere recibir estos apuntes por correo electrónico, por favor:
SUSCRÍBASE AQUÍ

Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."