Actualizados el domingo 30/JUL/17

APUNTES DE CATECISMO

Del Catecismo de la Iglesia Católica.

9        El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los Concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió, gracias a santos obispos y teólogos como S. Pedro Canisio, S. Carlos Borromeo, S. Toribio de Mogrovejo, S. Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.

Comentario:

Y Juan Pablo II nos ha dejado este Catecismo que es como su supremo testamento y del cual hay que aprovecharlo para componer otros catecismo menores. Por ello es que lo vamos estudiando punto por punto con un sencillo comentario, que ojalá sirva para entenderlo mejor. El Concilio Vaticano II ha dado un gran impulso a la catequesis, pues ha lanzado a la Iglesia a la conquista del mundo con una nueva evangelización, y, por ende, una nueva catequización de los hombres. No nueva en cuanto a verdades, sino en cuanto a la forma de impartirla. Nunca como en estos tiempos la Iglesia ha tenido tanta claridad en su doctrina y ha iluminado tanto los divinos misterios; pero también nunca hubo tanta confusión, pues el demonio ha entrado con su humo dentro de la Iglesia y trata de oscurecerla. No nos dejemos desviar por el Maligno y bebamos de las fuentes de la sana doctrina y sigamos la voz del Papa.

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."