Actualizado el miércoles 11/ABR/18

Cartas de San Pablo.

No tienen excusa.

Por eso, no tienes excusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas, y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas. (Rm 2, 1-2). 

Comentario: 

A veces nos preguntamos por qué Dios no castiga a los malos ni bien cometen el mal. Y es que Dios tiene paciencia con ellos y les da tiempo para que se conviertan, pues tiene toda la eternidad del Infierno para castigarlos si no se arrepienten. Pero es que nosotros no pensamos que si Dios tuviera que castigar a los malos, también nos tendría que castigar a nosotros, pues todos somos pecadores en mayor o en menor medida, y si uno roba o mata, nosotros con la lengua también matamos, y quizás este pecado es todavía más grave que el que mató físicamente. Entonces no juzguemos a los malos porque nosotros también somos malos, y aprovechemos la paciencia y bondad de Dios para ser cada vez más buenos y santos, y tratemos de no superar la medida, porque cuando se la supera, Dios interviene y castiga. Tenemos el ejemplo claro de la mujer sorprendida en adulterio. Jesús no la condenó y los que la entregaban tenían igual o más pecado que ella.

¡San Pablo, ruega por nosotros!

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