Actualizado el viernes 29/DIC/17

Catequesis mariana

María, la Inmaculada 

María fue concebida sin pecado original. Por singular privilegio de Dios, en atención a que sería Ella la Madre del Salvador, nuestro Señor Jesucristo, María no tuvo jamás ni sombra de pecado, de ningún tipo, ni siquiera el original. Es decir que la Virgen no estuvo ni por un instante bajo el poder e influencia del Maligno, y por eso Ella es la vencedora de Satanás, y allí donde se encuentran el demonio y María, la Virgen siempre le aplasta la cabeza orgullosa. Nosotros, en cambio, hemos estado bajo el dominio del diablo, por lo menos con el pecado original; y cuando cometimos un pecado grave, nos hemos puesto en la órbita del demonio, que así pudo influir en nuestras vidas y llevarlas por el camino de la perdición. Por eso nunca tenemos que quedarnos en el lastimoso estado del pecado mortal, sino confesarnos cuanto antes y volver a la lucha por la santidad. ¡Y qué mejor que María, la eterna Vencedora de Satanás, para que nos ayude a vencerlo en nuestras vidas, en nuestras almas! Tener una gran devoción a María es señal de que el Cielo nos está esperando y de que nos salvaremos, porque Dios, a los que quiere salvar, les da una tierna devoción a su Madre.

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«¡De Maria numquam satis!: ¡De María nunca se dirán bastantes cosas!».