Actualizado el domingo 30/JUL/17

Conociendo a Jesucristo

¿Cómo y a quién ama Jesús? 

Si podemos conocer a un hombre por cómo y a quien ama, mucho más podemos conocer a Cristo, por cómo y a quiénes ama.

¿Cómo ama Jesús?

Ama con un amor total, infinito. Ama a los hombres, a todos los hombres, como ama a su Padre eterno. Nos ama hasta el extremo de haberse querido hacer Pan para nosotros y quedarse a nuestro lado para hacernos compañía hasta el fin del mundo. Jesús ama como solo Dios puede amar.

¿A quiénes ama Jesús?

Jesús, por ser Dios, ama a todos los hombres, pero más especialmente a los que viven en gracia de Dios, en amistad con Él.

Y Jesús, en cuanto que es el Salvador, ama tiernamente también a los pobres pecadores, por los que ha bajado a la tierra y ha entregado su vida en la cruz.

Jesús ama muchísimo a todos los necesitados, pobres, desvalidos, enfermos y últimos de este mundo, porque Él tiene predilección por los débiles, ya que Él mismo se hizo débil por nosotros, y quiso nacer en un pobre pesebre y morir en una cruz.

Jesús también ama con un amor doloroso a los que lo persiguen en sus fieles, a los ateos, los impíos, los malvados.

Es que Jesús ama a todos porque Él es Dios y es el Amor infinito.

Entonces conociendo ahora cómo y a quiénes ama Jesús, conocemos también cómo es Jesús, y no debemos tener nunca miedo de acercarnos a Él con alegría y confianza, sabiendo que nunca seremos rechazados por más pecadores y malvados que seamos o hayamos sido.

¡Alabado sea Jesucristo!

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Hoy más que nunca es necesario conocer a Jesucristo, para amarlo más, ya que nadie puede amar lo que no conoce.

Esta sección creada el 1 de abril de 2010, Jueves Santo de la Cena del Señor, estará dedicada a dar a conocer a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y a hacerlo amar por muchos hombres y mujeres de buena voluntad.

Ojalá estos textos nos enciendan el amor a Jesucristo y, como el apóstol San Juan, reclinemos nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y así vivamos felices en esta tierra, hasta ir a gozar un día del Señor en el Cielo, para siempre.

Encomiendo esta sección a la Virgen Santísima, la que mejor conoció a Jesucristo; que Ella nos guíe en esta noble y necesaria, más aún, vital tarea de conocer al Señor.

¡Alabado y adorado sea Jesucristo!