Actualizado el jueves 8/FEB/18

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Su vida por nosotros.

Jesús, has venido a la tierra para dar tu vida por nosotros. No tuviste reparo en dejar a tu Padre del Cielo, para venir a la tierra a vivir, sufrir y morir por nosotros, los hombres. Pero tampoco te quedaste con tu Madre, que tanto amabas, sino que la dejaste en su casita de Nazaret, para ir a predicar por y hacer milagros y a morir ajusticiado en una cruz como el peor de los malhechores. Todavía, no contento con ello, te has quedado en forma de pan, en la Eucaristía, para hacernos compañía y darte tú mismo a nosotros en alimento. ¿Qué más puedes hacer por nosotros? Todo lo haces por amor y para que te amemos. También nos has dado a tu Madre como Madre nuestra y nos has regalado el Espíritu Santo para que nos guíe en el camino. ¡Gracias, Señor, por tanto amor! Solo queremos devolverte a ti y a tu Madre santísima algo del amor con que ustedes nos aman. Estamos dispuestos a hacer todo lo que nos pidan para consolarlos de tanta ingratitud humana. Los amamos con todas nuestras almas. Jesús, María, os amo, salvad las almas.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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