Actualizado el domingo 23/JUL/17

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Estamos dispuestos.

Jesús y María, estamos dispuestos a partir de hoy a consolar vuestros Sagrados Corazones. Lo haremos especialmente cumpliendo los Diez Mandamientos y las enseñanzas del Evangelio, porque lo primero que debemos hacer para consolarlos es no pecar nosotros, así no añadimos dolor a vuestro padecer. Y luego también queremos reparar por los pecados que cometen los hombres. ¿Y cómo repararemos? Simplemente amando. Haciendo todas las obras del día, sean grandes o pequeñas, importantes o comunes, por amor a vosotros, con amor a los hermanos, viéndoos a vosotros Dos en los prójimos, para tratarlos bien y con delicadeza, como si fueran ustedes mismos. Queremos deciros que nuestros corazones palpitan de amor por vosotros y estamos dispuestos a hacer algunos pequeños sacrificios, pequeñas mortificaciones para ayudar a redimir a los hermanos, y así, con su acercamiento a vosotros, consolaros y alegrarnos también nosotros. Jesús, María, os amamos, salvad las almas.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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