Actualizado el miércoles 11/OCT/17

De pecadores a santos

Nada más pecado. 

Ningún enfermo puede curarse si no reconoce que está enfermo y decide comenzar el tratamiento que lo llevará a la salud.

Así también el pecador que quiera salir del pecado, deberá reconocer que es pecador y que necesita del Médico divino, Jesucristo, para recuperar la salud del alma.

Nosotros, por nosotros mismos, somos la nada, más el pecado. Entonces ¿por qué no acudimos a Dios, el Único que Es, y que nos puede hacer grandes en su Reino?

Y si hemos sido muy pecadores, o aún lo somos, entonces tenemos que amar mucho al Señor, puesto que si Él nos perdona todo, debemos amarle más porque nos perdona mucho, y mucho tenemos que amarle, ya que a quien más se le perdona, más demuestra su amor, según palabras del Señor en el Evangelio.

Así que jamás pequemos, pero si pecamos, no nos desanimemos, y aprovechemos esa humillación para subir más alto, arrojándonos a la Misericordia de Dios, para que transforme todas nuestras miserias y haga una obra maestra, un santo de Dios.

Los santos no fueron de otro planeta, sino que muchísimos de ellos fueron grandes pecadores, y tenían los mismos defectos que nosotros e incluso mayores. Pero quisieron ser perfectos, y pidieron ayuda a Dios y la secundaron con su buena voluntad, y ahora son estrellas en el Paraíso, y modelos para nosotros.

Todos debemos ser santos, ya que Dios a todos nos da las gracias suficientes para que lo seamos. De nosotros depende, pues Dios nos da todo. Está en nosotros el saber aprovecharlo.

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Esta sección es creada el 22 de Julio de 2011, memoria de Santa María Magdalena, que según la Sagrada Tradición es la pecadora pública que lavó los pies a Jesús con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos, llorando por sus muchos pecados, y a quien Jesús perdonó mucho, porque mucho amó.

Dedicada a los que fuimos, somos o seremos pecadores, para que no desconfiemos de la Misericordia de Dios y tomemos impulso para alcanzar la santidad a la que Dios nos llama.