Actualizado el domingo 30/JUL/17

De pecadores a santos

Zaqueo. 

En Zaqueo tenemos un gran ejemplo de lo bueno que es Jesús cuando ve en el alma pecadora un poco de buena voluntad y deseos de redimirse.

El Evangelio nos narra que Zaqueo era de baja estatura, pero quiso ver al Señor cuando pasaba por allí y se subió a un árbol. Es decir que Zaqueo quería ver al Señor y conocerlo, y mereció que Jesús lo hiciera bajar del árbol ¡y se alojara en su casa!, cosa que no hizo con ninguno de los presentes.

¡Qué delicadezas y predilecciones que tiene el Señor para con los pecadores! No hay parte en el Evangelio que el Señor no demuestre que ha venido en busca de los pecadores y que quiere su salvación, y que basta un poco de buena voluntad, para que el Señor les colme de favores.

Así que no nos asombremos de las cosas grandiosas que hace Jesús en nuestras vidas, porque si tenemos un poco de buena voluntad y queremos cambiar de vida, Él hace maravillas de gracia en nosotros, de modo que podemos entonar el Magníficat como lo entonó María.

Está bien que queramos ser perfectos. Pero también es necesario reconocer que perfecto sólo es Dios, y que nosotros somos más o menos pecadores, y no debemos desanimarnos por nuestras caídas, aunque sean repetidas y muchas, porque el Señor vino a rescatar lo que estaba perdido, y cuando nos encuentra, nos alza del barro en que hemos caído y nos hace reyes y reinas de su Reino.

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Esta sección es creada el 22 de Julio de 2011, memoria de Santa María Magdalena, que según la Sagrada Tradición es la pecadora pública que lavó los pies a Jesús con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos, llorando por sus muchos pecados, y a quien Jesús perdonó mucho, porque mucho amó.

Dedicada a los que fuimos, somos o seremos pecadores, para que no desconfiemos de la Misericordia de Dios y tomemos impulso para alcanzar la santidad a la que Dios nos llama.