Actualizado el lunes 24/JUL/17

Dios es bueno y nos ama

Dios no impide el mal. 

Si Dios impidiera todos los males, Satanás, el día del Juicio, podría aducir que no tuvo libertad para hacer daño y para tentar a los hombres, y tendría razón. Entonces Dios le ha dejado libertad de acción al demonio, para que no tenga, el último día, la excusa de no haber podido actuar con libertad.

Pero lleno de confusión el demonio deberá reconocer que todo el mal que ha realizado en el mundo y en la vida de los hombres, ha servido maravillosamente a los planes de Dios, que sabe sacar bienes de los males que provoca el Maligno.

Por eso se hace muy necesaria una cualidad que debemos tener los que queremos ser santos, y esta cualidad o virtud es la confianza sincera en la bondad de Dios.

Si confiamos en Dios, entonces veremos todos los acontecimientos de nuestra vida y los del mundo, con otros ojos, con otra mirada, y entenderemos, en la medida en que se puede entender en este mundo, los designios misericordiosos de Dios.

Si pensamos que la condenación eterna al Infierno de una sola alma, es peor que todas las desgracias y calamidades de todos los mundos juntas, entonces comprenderemos que las muertes corporales, los accidentes y desgracias materiales, pueden ser útiles si al menos de salva un alma.

Tomemos el ejemplo de María Santísima, que no entendía muchas cosas de las que sucedían ante sus ojos, pero confiaba. ¡Cuánto mayor mérito es confiar que entender!

¡Bendito sea Dios!

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En esta sección creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos meditando sobre la bondad de Dios y el amor que Él tiene hacia nosotros. Porque no hay nada que ayude más en la vida espiritual que el sabernos amados por Dios en todas las circunstancias, confiando en que Él es la Bondad infinita y que de Él no puede venirnos nunca ningún mal.