Actualizado el lunes 20/AGO/18

Enseñanzas del Papa

PAPA FRANCISCO

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 5 de agosto de 2018

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En estos últimos domingos, la liturgia nos ha mostrado la imagen cargada de ternura de Jesús que va al encuentro de la multitud y de sus necesidades. En el pasaje evangélico de hoy (cf. Juan 6, 24-35) la perspectiva cambia: es la multitud, hambrienta de Jesús, quien se pone nuevamente a buscarle, va al encuentro de Jesús. Pero a Jesús no le basta que la gente lo busque, quiere que la gente lo conozca; quiere que la búsqueda de Él y el encuentro con Él vayan más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales.

Jesús ha venido a traernos algo más, a abrir nuestra existencia a un horizonte más amplio respecto a las preocupaciones cotidianas del nutrirse, del vestirse, de la carrera, etc. Por eso, dirigido a la multitud, exclama: «Vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado» (v. 26).

Así estimula a la gente a dar un paso adelante, a preguntarse sobre el significado del milagro, y no solo a aprovecharse. De hecho, ¡la multiplicación de los panes y de los peces es un signo del gran don que el Padre ha hecho a la humanidad y que es Jesús mismo!

Él, verdadero «pan de la vida» (v. 35), quiere saciar no solamente los cuerpos sino también las almas, dando el alimento espiritual que puede satisfacer el hambre profunda. Por esto invita a la multitud a procurarse no la comida que no dura, sino esa que permanece para la vida eterna (cf. v. 27). Se trata de un alimento que Jesús nos dona cada día: su Palabra, su Cuerpo, su Sangre.

La multitud escucha la invitación del Señor, pero no comprende el sentido —como nos sucede muchas veces también a nosotros— y le preguntan: «¿qué hemos de hacer para llevar a cabo las obras de Dios?» (v. 28).

Los que escuchan a Jesús piensan que Él les pide cumplir los preceptos para obtener otros milagros como ese de la multiplicación de los panes. Es una tentación común, esta, de reducir la religión solo a la práctica de las leyes, proyectando sobre nuestra relación con Dios la imagen de la relación entre los siervos y su amo: los siervos deben cumplir las tareas que el amo les ha asignado, para tener su benevolencia. Esto lo sabemos todos.

Por eso la multitud quiere saber de Jesús qué acciones debe hacer para contentar a Dios. Pero Jesús da una respuesta inesperada: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado» (v. 29). Estas palabras están dirigidas, hoy, también a nosotros: la obra de Dios no consisten tanto en el «hacer» cosas, sino en el «creer» en Aquel que Él ha mandado. Esto significa que la fe en Jesús nos permite cumplir las obras de Dios. Si nos dejamos implicar en esta relación de amor y de confianza con Jesús, seremos capaces de realizar buenas obras que permufen a Evangelio, por el bien y las necesidades de los hermanos.

El Señor nos invita a no olvidar que, si es necesario preocuparse por el pan, todavía más importante es cultivar la relación con Él, reforzar nuestra fe en Él que es el «pan de la vida», venido para saciar nuestra hambre de verdad, nuestra hambre de justicia, nuestra hambre de amor.

Que la Virgen María, en el día en el que recordamos la dedicación de la Basílica de Santa María Mayor en Roma, la Salus populi romani, nos sostenga en nuestro camino de fe y nos ayude a abandonarnos con alegría al diseño de Dios sobre nuestra vida.

Si desea recibir estas Enseñanzas del Papa en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ
 

Palabras de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano:

"Vendrá pronto un tiempo en el que sólo el que esté con el Papa logrará permanecer en la fe de mi Hijo y salvarse de la gran apostasía que se habrá esparcido por doquier". (1 de noviembre de 1973)

"Hoy, cuando la oscuridad desciende sobre todas las cosas y el error se propaga cada vez más en la Iglesia, debéis orientar a todos a la fuente de la que Jesús hace brotar sus palabras de verdad: el Evangelio confiado a la Iglesia jerárquica, a saber, al Papa y a los Obispos a Él unidos.

No a cada Sacerdote aisladamente, no a cada Obispo aisladamente; sino sólo a los Sacerdotes y a los Obispos unidos con el Papa.

Hoy hiere mucho y aflige a mi Corazón de Madre de la Iglesia el escándalo, aún de los Obispos, que no obedecen al Vicario de mi Hijo y arrastran a un gran número de mis pobres hijos por el camino del error.

Por eso hoy debéis proclamar a todos con vuestra palabra que Jesús sólo a Pedro ha constituido fundamento de su Iglesia y custodio infalible de la Verdad.

Hoy el que no está con el Papa no logrará permanecer en la Verdad.

Las seducciones del Maligno han llegado a ser tan insidiosas y peligrosas, que logran engañar a cualquiera.

Pueden caer incluso los buenos.

Pueden caer también los maestros y sabios.

Pueden caer los Sacerdotes y hasta los Obispos.

No caerán jamás los que estén siempre con el Papa.

He ahí por qué quiero hacer de vosotros un ejército ordenado, atento, obediente y dócil también a los deseos de este mi primer hijo predilecto, del Vicario de mi Hijo Jesús".  (7 de agosto de 1976)

 

"Soy vuestra Capitana. Por eso vosotros, hijos míos predilectos, debéis escuchar mi Voz, volveos dóciles a mis enseñanzas; sobre todo, debéis estar prontos y obedientes a mis órdenes.

Quiero hacer de vosotros hijos que quieran y que sepan obedecer siempre.

La obediencia y la docilidad: he aquí la divisa con la que quiero revestiros.

Mis órdenes las daré a través de la voz de aquél a quien mi Hijo puso para regir su Iglesia: el Papa con la Jerarquía a Él unida.

¡Cuán herido y dolorido se siente hoy mi Corazón de Madre al ver que Sacerdotes y hasta Obispos no obedecen ya las órdenes del Vicario de mi Hijo Jesús!

Todo reino en sí dividido está destinado a la derrota y la ruina.

Estos pobres hijos míos que no obedecen, que se rebelan, son ya víctimas de la forma más sutil e insidiosa de la soberbia y caminan hacia la muerte.

¡De qué manera Satanás, mi adversario desde el principio, logra ya engañaros y seduciros!

Os hace sentiros custodios de la tradición y defensores de la fe, mientras vosotros mismos sois los primeros a quienes hace naufragar en la fe y os lleva inadvertidamente al error.

Os insinúa el que el Papa traiciona la Verdad y así Satanás destruye el fundamento sobre el que la Iglesia se sostiene y por el que la Verdad se mantiene íntegra a través de los siglos.

Os hace incluso pensar que Yo misma no comparto su modo de actuar, y, así, en mi nombre, se propagan críticas acerbas contra la persona y la obra del Santo Padre.

Sacerdotes, hijos de mi maternal predilección: sed prudentes, estad atentos, vivid iluminados, porque las tinieblas están invadiéndolo todo.

¿Cómo la Madre puede criticar públicamente las decisiones del Santo Padre, cuando Él Solo tiene la gracia especial para el ejercicio de este excelso ministerio?

Fui silencio a la Voz de mi Hijo; fui silencio a la Voz de los Apóstoles. Soy ahora amoroso silencio a la Voz del Papa: para que ésta se propague cada vez más, para que sea por todos escuchada, para que sea siempre acogida por las almas.

Por eso estoy siempre cerca de la persona de este mi primer hijo predilecto, del Vicario de mi Hijo Jesús.

Con mi silencio le ayudo a hablar.

Con mi silencio doy fuerza a su misma palabra.

¡Volved, volved, hijos míos Sacerdotes, al amor, a la obediencia, a la comunión con el Papa!

Sólo así podréis pertenecer a mi ejército del que soy Reina y Capitana.

Sólo así podréis escuchar mis órdenes, que Yo daré con la misma voz del Papa.

Sólo así podréis combatir Conmigo para la victoria segura; de lo contrario, vais ya por el camino de la derrota.

Si vosotros, hijos predilectos, os consagráis a mi Corazón Inmaculado y os entregáis completamente a Mí, Yo os recubriré con mi misma luz y seréis siempre iluminados.

Os revestiré con mi misma docilidad interior y seréis siempre obedientes; os haré así instrumentos aptos para mi batalla y veréis al final mi real victoria.” (22 de agosto de 1976).

 

"La interior división se manifiesta también en el modo con que se tiende a dejar solo, casi en el abandono, al mismo Vicario de Jesús, al Papa, que es el hijo particularmente amado e iluminado por Mí.

Mi Corazón de Madre es herido cuando ve cómo frecuentemente el silencio y el vacío de mis hijos rodean la palabra y la acción del Santo Padre, mientras es atacado y obstaculizado cada vez más por sus adversarios.

A causa de esta división interior su mismo ministerio no está lo suficientemente sostenido y propagado por toda la Iglesia, que Jesús ha querido unida en torno al Sucesor de Pedro.

Mi Corazón maternal sufre cuando ve que incluso algunos Pastores rehúsan dejarse guiar por su palabra luminosa y segura.

El primer modo de separarse del Papa es el de la rebelión abierta. Pero hay también otro modo más encubierto y más peligroso. Es proclamarse exteriormente unidos a Él, pero disintiendo interiormente de Él, dejando caer en el vacío su magisterio y haciendo, en la práctica, lo contrario de cuanto Él indica". (11 de febrero de 1979)

 

Leer el sueño de Don Bosco sobre la Iglesia. Clic aquí.