Evangelio del día

sábado 17/ENE/26 

Mc 2, 13-17. 

Somos pecadores. 

Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: “¿Por qué come con publicanos y pecadores?”. Jesús, que había oído, les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”. 

Reflexión: 

Jesús come con pecadores pero no para aprobar el pecado sino para sacar a los hombres de él. Y seguramente, además de Mateo se habrán convertido otros amigos de Mateo también. Es muy importante que nos consideremos pecadores porque Jesús vino a salvar a los pecadores; pues si nos creemos santos, no dejamos actuar a Dios y rechazamos la Misericordia divina. Debemos tratar de ser santos siempre, pero la experiencia nos mostrará que también siempre caeremos en alguna falta, por pequeña que sea. Por lo tanto somos pecadores y como tales debemos presentarnos ante Dios y así obtendremos su gran Misericordia sobre nosotros.

Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de conocer nuestro mal fondo y así andar en verdad en la presencia de Dios. Pero no nos desanimemos por ser pecadores, pues Jesús vino a salvar a los pecadores.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

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