Evangelio del día

sábado 24/ENE/26 

Mc 3, 20-21. 

Locura. 

Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: “Es un exaltado”. 

Reflexión: 

El mundo no entiende a los santos, pues éstos han comprendido lo terrible que es el Infierno y lo hermoso que es el Cielo, y buscan por todos los medios que las almas se salven del Infierno eterno y alcancen el Cielo, y esto, este celo de los santos por la salvación de las almas, es tomado por el mundo como locura, como exageración. Pero oigamos lo que dice Jesús en una revelación privada al P. Michelini: Él dice que un alma que se condena es un mal mayor que la destrucción de todo el universo. Y es que Jesús dice que no nos podemos imaginar lo que significa un castigo eterno, sufrir eternamente. ¡Dios mío! Ojalá nos libremos de ese horror siguiendo el camino de los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio, y ayudemos a los demás a hacer lo mismo.

Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de volvernos locos según Dios, aunque para el mundo seamos unos exaltados, lo importante es que cada uno de nosotros cumplamos la misión de salvarnos y salvar almas.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

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