Actualizado el sábado 18/NOV/17

Evangelio explicado

Mt 4, 12-16.  

Comienzo de la vida pública. 

Al oír (Jesús) que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea, y dejando Nazaret, fue y habitó en Cafarnaúm junto al mar, en el territorio de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliera lo que había dicho el profeta Isaías: “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, más allá del Jordán, Galilea de los gentiles; el pueblo asentado en tinieblas, luz grande vio; y a los asentados en la región y sombra de la muerte, luz les alboreó.” 

Comentario: 

Jesús es la Luz del mundo, y así comienza a manifestarse a los hombres en su vida pública. Ya en su Nacimiento la luz fue el signo de su venida. Y podemos decir que Dios es Luz, una Luz inaccesible y maravillosa. En cambio el pecado es tinieblas, es oscuridad, es muerte. La luz es vida.

Los hombres estábamos envueltos en las tinieblas del error, pues Satanás, el príncipe de las tinieblas, nos tenía dominados. Entonces es que llega Cristo y comienza su vida pública, invitando a la conversión y liberando del poder del demonio a los que se acercaban a Él, que era la Luz.

Jesús viene a cumplir las profecías del Antiguo Testamento. Él tiene un camino marcado por Dios Padre, que deberá recorrer para cumplir su misión. También cada uno de nosotros tiene un camino marcado por el Padre eterno para que, recorriéndolo, lleguemos sanos y salvos al Cielo. Con el pecado es como que nos desviamos del camino, pero al arrepentirnos y confesarnos, volvemos a tomar la senda correcta y seguimos la voluntad de Dios que se nos va mostrando día a día. Así también cada uno de nosotros cumplirá la misión que Dios, desde toda eternidad, ha preparado para que realicemos en este mundo.

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