Actualizado el martes 11/ABR/17

Imitando a Jesús y a María

Silencio. 

¡Cuánto mal viene el mundo por no saber controlar nuestra lengua!

¡Y pensar que Dios se comunica a las almas en el silencio!

Por eso el demonio, con los medios modernos de comunicación, hace tanto ruido, para que los hombres estén como aturdidos y no escuchen a Dios que les llama y les quiere comunicar su Palabra.

Al menos nosotros, que conocemos un poco más nuestra religión, tratemos de  hablar sólo lo necesario, guardando momentos en el día en que estemos en silencio, escuchando a Dios, para ver qué es lo que nos quiere decir o qué nos quiere ordenar, porque somos simples servidores que debemos escuchar la voz del Señor y poner por obra sus deseos.

No otra cosa hicieron Jesús y María, los grandes Silenciosos. En cambio Satanás es hablador, porque en el exceso de palabras mezcla el error y el engaño. Y así también son muchos políticos y grandes personajes, que les gusta hablar y hablar, porque por medio de la palabra engañan a las multitudes.

Nosotros, a imitación de Jesús y de María, hablemos mucho sí, pero con Dios y con la Virgen, evitando todo pecado de la lengua, pero también evitando las palabras inútiles o que no edifican, porque el Señor pedirá cuenta en el Juicio hasta de la menor palabra ociosa que hayamos pronunciado.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.