Actualizado el lunes 27/AGO/18

Imitando a Jesús y a María

Pobreza. 

De vez en cuando deberíamos comparar nuestra vida, nuestro modo de vivir, con la vida y el modo de vivir de Jesús y María. Si lo hacemos, encontraremos seguramente que hay divergencias entre las aspiraciones y deseos de Nuestro Señor y de su Madre, con respecto a los nuestros. Porque Ellos no apetecían riquezas materiales como apetecemos nosotros, y eran pobres, siendo que Uno era el Dueño del universo, y la Otra la Madre del Rey del mundo.

No se trata de vender los bienes que tengamos, sino más bien de desapegarnos de ellos, porque antes o después nos dejan, y si los hemos acaparado y hemos hecho mal uso de ellos, entonces no sólo serán algo que hemos poseído inútilmente sino que será algo que nos perjudicará para nuestra salvación, e incluso no sería raro que terminemos condenados por no haber sabido administrar correctamente nuestros bienes, es decir, por no haberlos invertido en hacer buenas obras y en socorrer a los necesitados.

Aprendamos de Jesús y de María, que conociendo todas las cosas, el Uno por ser el Verbo de Dios, que todo lo sabe, y la Otra, por ser la Sede de la Sabiduría, no tuvieron deseos de riquezas, y lo que tenían lo supieron administrar con justicia y para su propio bien y el de muchas almas.

Tenemos que aprovechar el dinero injusto que ganamos en este mundo, para hacer el bien, y entonces sí que trasladaremos nuestras riquezas a las arcas del Cielo, porque invirtiendo los bienes en las buenas obras, los conservamos para la eternidad.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.