Actualizado el miércoles 4/OCT/17

Imitando a Jesús y a María

Confianza. 

¡Qué gran confianza tenían Jesús y María en el Padre Celestial! Esta confianza debe ser un ejemplo para nosotros, los católicos, que en estos tiempos estamos por vivir la pasión de la Iglesia, como ya se va perfilando por el recrudecimiento de las persecuciones en el mundo.

Jesús y María, a pesar de que sabían cuál era su destino, no dudaron de la bondad del Padre eterno, y afrontaron su destino con valentía y poniéndose totalmente en las manos de Dios.

Y ninguno como Ellos ha tenido que pasar por tan dura prueba de confianza. Recordemos cuando Jesús clama: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Y pensemos en lo que habrá sufrido el Corazón Inmaculado de María al ver morir en la Cruz, a su Hijo, que era todo para Ella.

Tenemos que reconocer que nuestra confianza es muy débil o acaso nula, porque apenas tenemos un incidente de algo que no sale como pensábamos, ya nos descorazonamos, desanimamos, y dejamos de hacer el bien que debemos hacer. Y esto es justamente lo que quiere el demonio, que al no poder hacernos caer en pecado, al menos quiere que dudemos de Dios y que desconfiemos de su bondad, así seremos presas muy fáciles para el diablo.

Cuando todo parezca negro en nuestras vidas, miremos a Jesús y a María en los momentos más graves de sus vidas y encendamos la luz de la confianza en Dios, entonces veremos las maravillas del Señor.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.