Actualizado el miércoles 14/FEB/18

Imitando a Jesús y a María

Paz. 

Mantengamos nuestro corazón en paz, como lo mantuvieron Jesús y María aún en los momentos más difíciles de su misión, porque en la turbación le damos lugar al demonio para que entre en nuestros pensamientos y corazón, y así estamos a un paso de llegar a cometer el pecado, puesto que un alma turbada es fácil presa del Maligno.

El diablo, cuando no puede hacernos caer en pecado, porque oramos y vigilamos, entonces emplea su arma secreta que es el tratar de sembrar la turbación en nosotros, para que perdamos energías y nos desalentemos. Entonces sobreviene la tristeza y así estamos proclives a cometer el pecado, pues cuando estamos tristes, el demonio es cuando aprovecha para acercarse y seducirnos.

No nos dejemos robar la paz, y a pesar de todo lo que suceda en nuestra vida, en la vida de nuestros seres queridos, o en el mundo, aunque sean cosas muy graves, no perdamos la paz, sabiendo que todo está en las manos de Dios, y que es Él quien guía todas las cosas a la realización de su plan de salvación.

Dios habla a los corazones que están en paz. En cambio donde hay inquietud, es señal de que hay acción diabólica.

Pensemos estas cosas y meditemos cómo estamos interiormente y tratemos, con la ayuda de Dios, de ir despojándonos de los miedos y pensamientos inútiles y angustiantes.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.