Actualizado el sábado 29/JUL/17

Imitando a Jesús y a María

Mansedumbre. 

Jesús y María fueron mansísimos. No se rebelaron al sufrimiento ni a la afrenta e insultos que recibían, sino que todo lo aceptaban con resignación y sin deseos de venganza.

¿Nosotros también actuamos de la misma forma?

La verdad es que en este punto dejamos mucho que desear, porque cuando nos ofenden, o creemos que nos han ofendido, enseguida buscamos una satisfacción a nuestros deseos de venganza, y así vamos por la vida enojándonos con los demás, negándoles el saludo y hasta a veces llegando a los insultos.

Pero no es esto lo que nos enseñó Jesús. Él nos ha dicho que aprendamos de Él que es manso y humilde de corazón. Pero nosotros queremos pelear, queremos ser malos.

¡Ay de nosotros si no paramos un poco a pensar seriamente adónde va nuestra vida, dónde desemboca! Porque el diablo es muy astuto y por pequeños defectos nos va llevando a los grandes defectos y pecados, hasta que ya se hace muy difícil liberarse de sus tentáculos.

Dominemos la ira y el enojo, y hagamos el propósito de no enojarnos por nada, porque cuando uno está enojado, raramente habla con justicia ni juzga con rectitud.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.