Actualizado el martes 11/ABR/17

MEDITACIÓN DE HOY

Mensajeros del amor de Dios. 

También Santa María Magdalena de Pazzi, cuando veía una hermosa flor, sentíase abrasar en amor divino y exclamaba: “¿Así que Dios desde toda la eternidad pensó en crear esta florecita por mí?”; así que la tal florcilla se trocaba para ella en amorosa dardo que la hería suavemente y unía más con Dios. A su vez, Santa Teresa de Jesús decía que, mirando los árboles, fuentes, riachuelos, riberas o prados, oía que le recordaban su ingratitud en amar tan poco al Creador, que las había creado para ser amado por ello. Cuéntase a este propósito que cierto devoto solitario, pasando por los campos imaginaba que hierbas y flores se salían al paso a echarle en cara su ingratitud para con Dios, por lo que las acariciaba suavemente con su bastón y les decía: “Callad, callad; me llamáis ingrato y me decís que Dios os creó por amor mío y que no lo amo; ya os entiendo;  callad, callad y no me echéis más en cara mi ingratitud.” 

“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

Los santos veían la creación con otros ojos, con los ojos de la Fe, con los ojos del amor a Dios. Nosotros, en cambio, estamos tan acostumbrados a ver salir el sol todas las mañanas, a ver florecer las plantas y a las bellezas de la naturaleza, que nos olvidamos de que Dios ha creado todo eso para nosotros, para que lo amemos, porque Él quiere ser amado por sus hijos, a los que ha colmado de dones y regalos. Estas cosas creadas por Dios para nosotros son como mensajeros del amor de Dios por nosotros, y es tiempo de que respondamos a tanto amor con amor, pues amor con amor se paga. No importa si no somos perfectos, amemos a Dios como somos, con nuestros defectos, porque si esperamos a ser perfectos para amar a Dios, nunca lo amaremos. El mismo amor a Dios nos llevará a la perfección, porque el amor es hoguera que quema toda imperfección.

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