Actualizado el sábado 21/ABR/18

MEDITACIÓN DE HOY

El amor. 

Mas ¿quién fue tan poderoso que movió a Dios a morir ajusticiado en un patíbulo, en medio de los malhechores, con tanto desdoro de su divina majestad? ¿Quién hizo esto?, pregunta san Bernardo, y se responde: lo hizo el amor, que no entiende de puntos de honra. ¡Ah! , que cuando el amor quiere darse a conocer, no tiene en cuenta lo que hace a la dignidad del amante, sino que busca el modo de darse a conocer a la persona amada. Sobrada razón tenía, por lo tanto, san Francisco de Paula al exclamar ante un crucifijo: “¡Oh caridad, oh caridad, oh caridad!” De igual modo, todos nosotros, mirando a Jesús crucificado, debiéramos decir: ¡Oh amor, oh amor, oh amor! 

 “Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

Dios es como que se ha vuelto loco de amor por los hombres. Ha amado y ama tanto a los hombres que no ha reparado en pasar por loco divino. Ya Herodes lo vistió de blanco a Jesús, indicando con ello que lo consideraba un loco, y así lo hizo caminar por las calles de Jerusalén. Es que si pensamos que Jesús es Dios y que se ha dejado matar por los pecadores, por los hombres, entonces nos damos cuenta de que su amor por los hombres es tan inmenso, infinito, que debemos estar completamente agradecidos con Él, vivir dándole gracias y contentos de tener un Dios tan grande, que ya era grande antes de la Encarnación y Pasión, y que luego ha venido a ser un Héroe de amor, el Todo que se hace Nada por amor. Es bueno que también nosotros nos volvamos un poco locos de amor por Dios, pues Él lo merece todo de nosotros. Y ya san Pablo dice que el que quiera estar en la verdad debe volverse loco. Claro, porque el que ve la realidad tal cual es, pasará por un verdadero loco para el mundo, que no entiende de amor, ya que el amor hace que uno sea un héroe.

Si desea recibir esta Meditación en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ