Actualizado el viernes 19/OCT/18

MEDITACIÓN DE HOY

¿Cómo es tratado Jesús Sacramentado? 

Según el concilio de Trento, en este don la de eucaristía quiso Jesucristo derramar sobre los hombres todas las riquezas del amor que tenía reservadas. Y nota el Apóstol que Jesús quiso hacer este regalo a los hombres en la misma noche en que éstos maquinaban su muerte. San Bernardino de Siena opina que Jesucristo, “ardiendo de amor a nosotros y no contento con aprestarse a dar su vida por nuestra salvación, se vio como forzado por el ímpetu del amor a ejecutar antes de morir la obra más estupenda, cual era darnos en alimento su cuerpo”.

Por eso santo Tomás llamaba a este sacramento sacramento de caridad, prenda de caridad. Sacramento de amor, porque sólo el amor fue el que impulsó a Jesucristo a darse a nosotros en él; y prenda de amor porque, si alguna vez dudáramos de su amor, halláramos de él una garantía en este sacramento. Es como si hubiera dicho nuestros Redentor al dejarnos este don: ¡Oh almas!, si alguna vez dudáis de mi amor, he aquí que me entrego a vosotras en este sacramento; con tal prenda a vuestra disposición, ya no podréis tener duda de mi amor, y de mi amor extraordinario.

“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

Meditando estas palabras tan profundas, intuyendo la importancia y excelencia infinita de este sacramento, ¡cómo no entristecernos por el trato que muchas veces recibe! ¡Cómo no atemorizarnos pensando en los castigos que vendrán al mundo por descuidar y maltratar este augusto sacramento de la Eucaristía! Si Satanás odia a Dios, es claro entonces que debe odiar sobremanera al Santísimo Sacramento, porque en él está el mismo Dios, en él está resumida toda la creación, incluso Dios mismos está en él. No podemos imaginar lo que nos puede venir de desgracia sobre el mundo si se sigue despreciando y profanando sacrílegamente este sacramento. Por eso tratemos de amar a Jesús Sacramentado, para que nuestro amor le compense por todas las injurias y maldades que recibe de otros hombres en este misterio de amor, y así en lugar de maldecir la tierra y enviar castigos, el Señor se compadezca y envíe una lluvia de bendiciones y derrame su infinita misericordia sobre el mundo.

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