Actualizado el sábado 29/JUL/17

MEDITACIÓN DE HOY

El amor del Padre. 

No se contentó Dios con darnos estas hermosas criaturas, sino que, para granjearse todo nuestro amor, llegó a darse por completo a sí mismo: Porque así amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo unigénito. Viéndonos el Eterno Padre muertos por el pecado y privados de su gracia, ¿qué hizo? Por el inmenso amor que nos tenía, o, como dice el Apóstol, por su excesivo amor, mandó a su amadísimo Hijo a satisfacer por nosotros y devolvernos así la vida que el pecado nos había arrebatado. Y dándonos al Hijo –no perdonando al Hijo para perdonarnos a nosotros-, junto con el Hijo nos dio toda suerte de bienes, su gracia, su amor, y el Paraíso, porque todos estos bienes son ciertamente de más ínfimo precio que su Hijo. 

“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

Solo quien es padre o madre puede entender lo que significa entregar a su hijo al sufrimiento y a la muerte. Porque entregar la propia vida es un acto heroico y de gran amor; pero entregar la vida del hijo al que uno ama con ardor, es un heroísmo muy grande. Y si pensamos en que Dios ama a su Hijo con un amor que es infinito, que es el mismo Espíritu Santo, entonces nos damos cuenta ¡cuánto amó y ama Dios Padre al mundo, que para salvarlo le dio a su Único Hijo! Poco pensamos en esta verdad, y no nos damos cuenta de que si Cristo no hubiese venido a salvarnos, estaríamos todos destinados al Infierno eterno. ¡Cuánto debemos agradecer al Padre que nos ama tanto, y no dejarle de dar gracias desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y durante el sueño, por este don admirable y amoroso de su bondad! Gracias demos al Padre Eterno por su amor hacia cada uno de nosotros.

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