Actualizado el domingo 3/DIC/17

MEDITACIÓN DE HOY

El amor a Jesús. 

Razón tenía el gran amador de Jesucristo, san Pablo, al afirmar: El amor de Cristo nos apremia, que equivalía a decir que lo obligaba y como forzaba más a amar a Jesucristo, no tanto lo que por Él había padecido, cuando el amor con que lo había sufrido. Oigamos cómo discurre san Francisco de Sales acerca del citado texto: “Saber que Jesucristo, verdadero, eterno y omnipotente Dios, nos ha amado hasta querer sufrir por nosotros muerte de cruz, ¿no es sentir como prensados nuestros corazones y apretados fuertemente, para exprimir de ellos el amor con una violencia que, cuanto es más fuerte, es tanto más deleitosa?” Y prosigue: “¿Por qué no nos abrazamos en espíritu a Él, para acompañarlo en la muerte de cruz, ya que en ella quiso morir por nuestro amor?... Un mismo fuego consumirá al Creador y a su miserable criatura; mi Jesús es todo mío y yo todo suyo. Viviré y moriré sobre su pecho, y ni la muerte ni la vida serán poderosas para separarme de Él. ¡Oh amor eterno!, mi alma os busca y os elige para siempre. Venid, Espíritu Santo, e inflamad nuestros corazones en vuestro amor. ¡O amar o morir! ¡Morir y amar! ¡Morir a todo otro amor para vivir en el de Jesús y así no morir eternamente y, viviendo en vuestro amor eterno, ¡oh Salvador de las almas!, cantaremos eternamente: ¡Viva Jesús! ¡Yo amo a Jesús! ¡Viva Jesús, a quien amo! ¡Yo amo a Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén. 

“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

¿Es difícil ser santo? Sí y no. Sí es difícil si lo consideramos como un camino que debemos conquistar a fuerza de músculos. Pero es fácil si nos dejamos llevar en brazos del amor a Jesús, porque el amor todo lo puede y vence cualquier obstáculo, y hace que las acciones imperfectas aparezcan agradables a Dios, porque como ha dicho el Señor mismo en el Evangelio: Mucho se le perdona a quien mucho ama. Por eso San Agustín dice su frase tan conocida: “Ama y haz lo que quieras”, porque el amor es el tercer camino hacia la perfección, Porque tenemos que saber que hay tres caminos para llegar a ser santos: La inocencia, la penitencia y el amor. El de la inocencia lo recorren los niños que murieron sin conocer pecado y algunas almas que jamás cometieron pecado grave. El de la penitencia lo debemos recorrer todos los que hemos caído en pecado y tenemos que reparar. Pero hay un tercero que es el del amor, y es el más fácil y el que nos lleva a pasos de gigantes hasta el mismo Corazón de Jesús. Lo recorrió Santa María Magdalena, y en los últimos tiempos Santa Teresita y Santa Faustina. Y creo que es el que debemos elegir nosotros. Hagamos entonces todo por amor a Dios y a los hermanos, y así avanzaremos rápidamente en la perfección. Amemos a Jesús, pues amor con amor se paga, y Jesús solo quiere nuestro corazón, porque Él lo tiene todo menos nuestro corazón.

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