Actualizado el miércoles 11/OCT/17

Mensaje de conversión

Esta es la oportunidad 

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No provoquéis la ira del Señor, más que ira dolor, al ver la desobediencia en sus hijos. Demostrad que lo amáis, dándolo todo por El. Esta es la oportunidad. Que halle verdad en vuestros corazones y se gloríe en vosotros. Amén Amén. 

Leed: Santiago C. 4, V. 4 al 10 y C. 5, V. 19 y 20 

     4   ¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.

     5   No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.

     6   Pero El nos da una Gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: "Dios resiste a los soberbios y da su Gracia a los humildes".

     7   Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.

     8   Acérquense a Dios y El se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.

     9   Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.

     10    Humíllense delante del Señor, y El los exaltará. 

Cap. 5, Vers. 19-20 

     19    Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver,

     20    sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino, se salvará de la muerte y obtendrá el perdón de todos sus pecados. 

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

Los hombres causan dolor a Dios con sus pecados. Ojalá nosotros no estemos en el número de los que ofenden a Dios, y si somos de estos últimos, entonces hoy es el tiempo de cambiar de vida, de convertirnos, porque no sabemos cuánto tiempo nos ha concedido el Señor para nuestra conversión. “Teme al Señor que pasa y no vuelve”, dice la Escritura; y también: “De Dios no se ríe nadie impunemente”. Entonces tomémonos en serio nuestra salvación y trabajemos con perseverancia por ella, porque no sabemos ni el día ni la hora, no solo de la Segunda Venida de Cristo, sino tampoco del momento de nuestra propia muerte que, para nosotros, será como el fin del mundo, porque en ese momento seremos juzgados y se pronunciará sobre nuestras almas el juicio definitivo que nos dará o Cielo o Infierno. Estamos a tiempo todavía si estamos leyendo este mensaje. Dios nos está llamando a través de este mensaje, para que no dejemos pasar este momento tan especial que la Misericordia divina nos concede. De nosotros depende, porque Dios ya ha hecho todo por nosotros, ahora es nuestro turno.

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