Actualizado el jueves 26/ABR/18

Mensaje de conversión

Poner nuestra parte. 

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Dios cuando habla quiere ser oído. El escucha vuestras voces. Escuchad vosotros su voz, su pedido. Poco sabéis del Señor, hijos míos. Leed las Sagradas Escrituras y aprenderéis a conocerlo. Gloria al Altísimo.

El Señor apartará todos los escollos que haya a vuestro paso. No lo dejéis todo a Cristo Jesús, poned algo de vosotros. El os lo pide. Amén. Amén. 

Leed: Job C. 34, V. 10 y 11 / C. 36, V. 1 al 12 

     10    Por eso escúchenme, hombres sensatos: ¡lejos de Dios la maldad, y del Todopoderoso, la injusticia!

     11    Porque El retribuye al hombre según sus obras y trata a cada uno conforme a su conducta. 

Cap. 36, Vers. 1 al 12 

     1   Elihú tomó la palabra y dijo:

     2   "Sopórtame un poco, y yo te instruiré; aún queda algo por decir en defensa de Dios.

     3   Traeré de lejos mi saber para justificar a mi Creador.

     4   No, mis palabras no mienten: es un maestro consumado el que está junto a ti.

     5   Dios es grande y no se retracta. El es grande por la firmeza de sus decisiones.

     6   El no deja vivir al malvado y hace justicia a los oprimidos.

     7   No retira sus ojos de los justos, los sienta en el trono con los reyes y los exalta para siempre.

     8   Si a veces están atados con cadenas, o prisioneros en los lazos de la opresión,

     9   es para denunciarles sus acciones y las rebeldías que cometieron en su arrogancia.

     10    El les abre el oído para que se corrijan y los exhorta a convertirse de la maldad.

     11    Si ellos escuchan y se someten, acaban sus días prósperamente y sus años en medio de delicias;

     12    pero si no escuchan, atraviesan el Canal y perecen a causa de su ignorancia. 

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

Dios hace todo en nuestra vida, pero Él quiere que nosotros pongamos de nuestra parte la buena voluntad y no le dejemos todo a Él. Sucede como en las Bodas de Caná, que los servidores fueron los que voluntariosamente llenaron las tinajas de agua y el Señor fue el que hizo el milagro de convertir el agua en vino. Es decir que nosotros debemos poner todo nuestro querer en hacer lo que Dios nos pide, sabiendo que lo sobrenatural lo dará el Señor. Pero si no ponemos de nosotros, no alcanzaremos la conversión ni la salvación. Es necesario que conozcamos más al Señor, leyendo y meditando las Sagradas Escrituras, porque no se puede amar lo que no se conoce, ¿y cómo amaremos a Dios si no le conocemos? Porque la conversión se trata de eso, de amar sinceramente a Dios y evitar ofenderlo.

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