Actualizado el martes 21/AGO/18

Mensaje sobre la oración 

Necesidad de la oración.

Varias son las obras espirituales que he publicado. Citaré las "Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima", "La Pasión de Cristo" y "Las Glorias de María" Escribí también otra obrita contra los materialistas y deístas, y otras, no pocas, sobre varios temas devotos y espirituales; mas tengo para mí que no he escrito hasta ahora libro más útil que éste que trata de la oración, por ser ella un medio necesario y seguro para alcanzar la salvación y todas las gracias que para ella necesitamos. Y aun cuando no me resulta posible, si pudiera quisiera imprimir tantos ejemplares de esta obra cuantos son los fieles que viven sobre la Tierra, y entregarlo a cada uno, a fin de que cada uno de ellos entienda la necesidad que tenemos todos de rezar para salvarnos.

“El gran medio de la oración” - San Alfonso María de Ligorio.

Comentario: 

Dios, desde toda eternidad, ha preparado un cúmulo de gracias y dones para dárnoslo a su debido tiempo, siempre y cuando nosotros los pidamos en la oración. Por eso si no rezamos, entonces muchas gracias y favores celestiales, y hasta materiales, no nos serán concedidos por Dios.

¡Qué locura es negarnos a rezar! Procediendo así estamos rechazando un tesoro de incalculable valor y es como que lo echamos a la basura, porque al no rezar, es como que no queremos abrir la bolsa para poner todas las riquezas que un gran Rico, Dios, nos quiere regalar.

Y locura también es rezar poco, porque Dios quiere darnos mucho, muchísimo, puesto que a Dios le cuesta más dar poco que dar mucho, ya que al tener que dar poco es como que se debe hacer una cierta violencia a Sí mismo. En cambio el Señor, que es tan generoso, quiere concedernos gracias inimaginables que nos tiene preparadas desde antes de la creación del mundo, y si no rezamos, las perderemos.

Así que no sólo hay que rezar, sino que hay que rezar mucho, con perseverancia, sabiendo que cada palabra que sale de nuestros labios, cada movimiento de amor que sale de nuestro corazón hacia Dios, no queda sin eco en el Corazón de Dios, y la oración JAMÁS vuelve vacía, sino que obtiene lo que pide, o algo mucho mejor.

Convencidos de estas verdades tan consoladoras, no podemos no rezar, ya que sería de insensatos.

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