Actualizado el miércoles 29/AGO/18

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

La Virgen es nuestro apoyo

20-11-83                                                  PM 7 

Mi presencia necesitas para tener firmes los pies. Soy tu puntal. 

Leed: Cant. 8, 7-10; 2da. Cor. 8, 2-3; 18 y 19 

Cant. 8, 7-10. 

8,7     Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien ofreciera toda su fortuna a cambio del amor, tan solo conseguiría desprecio.

8,8     Tenemos una hermana pequeña, aún no le han crecido los pechos. ¿Qué haremos con nuestra hermana, cuando vengan a pedirla?

8,9     Si fuera una muralla le pondríamos almenas de plata; si fuera una puerta, la reforzaríamos con tablas de cedro.

8,10   Yo soy una muralla y mis pechos son como torreones: por eso soy a los ojos de él como quien ha encontrado la paz. 

2º Cor. 8, 2-3; 18 y 19 

8,2     Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad.

8,3     Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía; por propia iniciativa.

8,18   Con él les enviamos al hermano que ha merecido el elogio de todas las Iglesias, por el servicio que ha prestado al Evangelio.

8,19   Además, él ha sido designado por las Iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de generosidad, a la cual nos consagramos para gloria del Señor y como prueba de nuestra buena voluntad.

Comentario:

Todos necesitamos tener a la Virgen de puntal, es decir, de apoyo, de sostén, para no caer en esta vida llena de peligros para el alma y el cuerpo. Entonces así, a pesar de todas las pruebas por las que tengamos que pasar, no se apagará el amor y saldremos victoriosos de la contienda, pues si tenemos a María con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Porque María es la Omnipotencia suplicante y todo lo que pide a Dios, lo alcanza. Así que refugiémonos en Ella que no seremos defraudados.

María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985

Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.

Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.

El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.

Amén. Amén.

En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:

Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.

Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.

La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.

Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.

Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.

Amén, amén.

Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:

En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.

Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.

Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.

Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.

Amén, amén.

Predícalo hija.