Actualizado el miércoles 4/OCT/17

Milagro Eucarístico

UNA SAGRADA PARTÍCULA 

Año 1192 Erfurt Alemania 

En las cercanías de Erfurt, en Turingia, una jovencita enferma de gravedad pidió se le administrase el santo Viático. El sacerdote después de haberla comulgado, se purificó los dedos en el agua contenida en un vaso de cristal. Al poco rato la enferma indicó a los circunstantes que cubriesen y guardasen con espero aquella agua, pues contenía una sagrada partícula que se le cayó al sacerdote cuando se purificaba los dedos.

La criada que se acercó para cumplir el encargo, quedó muda de espanto. El agua parecía sangre, y la sagrada partícula se había convertido en un pedacito de carne también ensangrentada. Se divulgó luego el prodigio, y mientras se esperaba la decisión del ilustrísimo señor Arzobispo de Maguncia, a quien se comunicó el caso, trasladaron el Cuerpo del Señor y el agua milagrosa al vecino pueblo.

Aquí, todo el numeroso concurso presenció otro hecho singular. Una palomita vino a posarse en el borde mismo del vaso; tenía éste muy poca base, y el temor de que cediese al peso era general. Pero la palomita estuvo largo rato como velando el divino Tesoro, y luego se remontó suavemente, desapareciendo por tan peregrina manera como había aparecido.

Más tarde el ilustrísimo señor Arzobispo de Maguncia, con los prelados de su arquidiócesis y otros muchos sacerdotes y extraordinario concurso de fieles, trasladaba la milagrosa partícula a Erfurt. Llegados al templo, temiendo el santo Prelado que la continuación de aquel prodigio de sangre, fuera señal de la cólera divina, suplicó al pueblo hiciera oración para que Dios volviese la sagrada partícula a su ser natural. Se hizo así, dignándose Dios escuchar sus ruegos.

Quedó la santa partícula en la iglesia de Nuestra Señora, en Erfurt, para testimonio del sagrado milagro obrado en el año 1192. 

(Abad Arnoldo, lib. IV, Chronicorum, cap. XIV)


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