(Sección especialmente dedicada a los Apóstoles de la Divina Misericordia)

Actualizado el domingo 24/DIC/17

Obras de Misericordia

Perdonar las injurias. 

Obra grande de misericordia es perdonar a los que nos ofenden, porque así somos perdonados por Dios, e imitamos a Jesús que en la cruz murió perdonando a todos los que lo mataban.

Debemos saber perdonar de corazón a todos los que nos injurian, simplemente porque nos conviene a nosotros mismos, ya que Dios ha condicionado su perdón para con nosotros a la manera en que nosotros a su vez perdonemos a los demás.

Cuando perdonamos a alguien sus ofensas para con nosotros, entonces hacemos que Dios ya no lo mire con ira, sino que lo bendiga y le dé la gracia del arrepentimiento y de la conversión. En cambio si no perdonamos, la ira de Dios pesa sobre esa persona y será castigada y tal vez no tenga tiempo y gracia para convertirse, y para nosotros se cierra el perdón de Dios porque nos hacemos duros de corazón.

Con el perdón es como que desatamos a las almas de la Justicia de Dios y pedimos nosotros mismos por ellas, para que también se salven, porque en definitiva nuestros enemigos no son los hombres, más o menos buenos, sino que es el demonio nuestro verdadero enemigo. ¡Y a cuántos de nuestros ofensores encontraremos un día en el Paraíso, gracias a que le perdonamos en la tierra! Y ellos estarán agradecidos con nosotros por toda la eternidad, felices ellos de haberse salvado, y felices nosotros de haber sido sus salvadores.

Jesús, en Vos confío.


Dijo Jesús a Santa Faustina Kowalska: “Si un alma no practica la misericordia de alguna manera, tampoco la alcanzará en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio”.

Recordemos que las obras de misericordia son las siguientes:

Espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, consolar al triste, corregir al que yerra, perdonar las injurias, sufrir pacientemente los defectos ajenos, orar a Dios por vivos y difuntos.

Corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos, redimir al cautivo, enterrar a los muertos.

Dijo también Jesús: "Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente".

La Misericordia divina es infinita, pero la podemos limitar con nuestra falta de confianza en Dios o nuestra falta de misericordia con el prójimo.

¡Qué menos que un acto de misericordia hacia el prójimo cada día! Sea de obra, palabra o con la oración.

Si desea recibir estos mensajes por email, suscríbase a los Apóstoles de la Divina Misericordia haciendo CLIC AQUÍ