Actualizado el lunes 24/JUL/17

Palabras de Jesús

Preocupaciones del mundo. 

El que fue sembrado entre los espinos, es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. (Mt 13, 22). 

Comentario: 

Este pasaje evangélico tiene relación con aquel otro en que el Señor nos dice que quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de los Cielos. Así también quien descubre la buena noticia, la Palabra de Dios, debe ocuparse de las cosas del mundo, pero sin dejarse absorber y aplastar por ellas, ya que de ese modo quedaría infructuosa su misión, pues cada hombre tiene una misión dada por Dios.

Pero esto nos puede ocurrir a todos, y más aún con los encantos tan seductores del mundo moderno, que nos quiere hacer creer que lo que vale es la eficacia, la tecnología, y deja de lado la oración, el sacrificio, la entrega.

También nosotros podemos caer en la tentación de volcarnos de lleno a conseguir resultados por los medios modernos y materiales, olvidando el poder omnipotente de la oración.

Por ello los maestros del espíritu aconsejan que al menos una vez al año se realicen ejercicios espirituales, donde uno se aparte del mundo y, en silencio, vuelva a considerar su misión y la vocación a la que es llamado por Dios, y enviado por la Iglesia.

Tengamos siempre presente que no nos debemos dejar absorber por las cosas del mundo y por la seducción de las riquezas, sino seguir por el sendero que nos ha trazado el Señor, que vivió en medio del mundo, pero sin ser esclavo del mundo.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.