Actualizado el sábado 11/AGO/18

Palabras de Jesús

¡Apártate, Satanás! 

Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.” (Mt 4, 10)  

Comentario: 

Adorar, solamente hay que adorar a Dios y a nadie más. A la Virgen hay que tenerle un amor inmenso y una grandísima veneración. Pero adoración sólo a Dios. Hoy, en este mundo, ya son muchos los que adoran al demonio en sus múltiples formas, pues quien se postra ante el dinero, el poder, el orgullo, ya está adorando al diablo. Pero lo más grave es que hoy se difunde mucho el culto satánico, porque el diablo está buscando ardientemente adoradores. Él promete poder y bienestar, con tal de que le vendamos nuestra alma. Y muchos hacen ese pacto, sin pensar que con ello se condenan a una eternidad de horror. Nosotros adoremos solo a Dios, y no nos postremos ante nada ni nadie más, por mucho poder que éste tenga. No tengamos miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma: temamos, más bien al pecado, que mata cuerpo y alma y los arroja al infierno.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.