Actualizado el miércoles 17/OCT/18

Palabras de Jesús

Desapego de las riquezas. 

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos (Mt 5, 3)  

Comentario: 

Felices nosotros si nos consideramos pobres, pues de esa forma Dios, que es infinitamente rico, nos puede colmar de todos sus dones. En cambio si somos ricos, estamos llenos y nada puede entrar donde la medida está colmada. Ya María también dijo en su cántico, el Magníficat, que el Altísimo colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Pero también debemos amar la pobreza de dinero, pues el dinero es un gran peligro para la salvación eterna, puesto que nos apegamos muy fácilmente a él y nos olvidamos así del Cielo. Si somos ricos, vivamos como si fuéramos pobres, no atándonos a nuestras riquezas ni dándoles el corazón; y si somos pobres,  no envidiemos y odiemos a los ricos, sino conformémonos con el lugar en que Dios nos ha colocado, sabiendo que estamos más libres para volar al Paraíso.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.