Actualizado el viernes 29/SEP/17

Palabras de Jesús

Dar frutos. 

Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la palabra y la entiende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta. (Mt 13, 23). 

Comentario: 

Estas palabras de Jesús son una demostración de que la salvación no viene sólo por la fe, sino también por las obras, porque Dios busca obras en nosotros, es decir, frutos buenos.

Ya nos dice el Apóstol que quien dice tener fe, debe demostrarlo con la sobras buenas que realiza, porque una fe sin obras, está muerta.

Así que el Señor quiere que demos frutos, para eso nos ha creado y, como quiere premiarnos y hacernos partícipes de su Gloria inmortal, quiere asociarnos a su obra de modo que también nosotros, al hacer obras buenas, merezcamos el premio.

Dios no necesita de nosotros, sin embargo ha querido “necesitar” de los hombres, y quien no cumple su misión, deja un hueco en la obra de salvación de la humanidad.

Por eso no debemos quedarnos estancados en nuestro sitio sino salir a buscar almas para salvarlas y ayudarlas de todas las maneras, comenzando por ponernos nosotros mismos en gracia de Dios, ya que Jesús dice que sin Él nada se puede hacer. De modo que sería una locura pretender hacer apostolado y convertir almas, si uno vive en pecado mortal y no tiene a Cristo en el alma por la Gracia santificante.

De manera que siempre es lo mismo que cantaron los Ángeles en Belén a los pastores: “¡Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra, paz a los hombres de buena voluntad!”.

Se trata de tener buena voluntad, y entonces Dios ayuda a que logremos el premio.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.