Actualizado el jueves 30/MAR/17

Palabras de Jesús

Perseverancia. 

El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra, sucumbe enseguida. (Mt 13, 20-21). 

Comentario: 

Cuántas cosas debe pasar una semilla para llegar a ser planta adulta y dar flores y frutos. Así también sucede con la Palabra de Dios en nosotros, porque no basta oír la Palabra con alegría, sino que hay que perseverar en producir frutos.

En primer lugar tenemos que cuidar lo sembrado por Dios en nuestro corazón, porque si nos exponemos a malas lecturas, a programas de televisión ateos, a conversaciones de descreídos, entonces es lógico que perdamos la fe, y con ella, los frutos que podríamos producir.

También están los vientos de las pasiones, y las desventuras que vendrán a sacudir esa planta, y si no tenemos una fuerte raíz, hecha con la buena voluntad de quitar todas las piedras del terreno, para que la Palabra de Dios arraigue profundamente en nosotros, entonces es lógico que a la primera contradicción con el mundo y los mundanos, sucumbamos miserablemente.

Hay que perseverar siempre en el bien, recordando aquellas palabras del Apóstol Pablo, que decía a sus hermanos que no presumieran de su fe porque todavía no habían derramado su sangre por el Evangelio.

También nosotros trabajemos con constancia, sin ensoberbecernos si es que estamos en regla con Dios, porque el mérito es más de Dios, que nuestro.

Con humildad llegaremos lejos, en cambio sin humildad, caeremos en las espirales de Satanás, y terminaremos en el fondo del abismo infernal.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.