Actualizado el miércoles 17/OCT/18

Quince minutos con María

Mi Capitana. 

María, tú eres mi Capitana. Guíame al combate contra los enemigos del alma: mundo, demonio y carne. Especialmente en estos tiempos difíciles para el mundo, te pido que estés conmigo en la refriega, porque tengo enemigos que son los mismos que los tuyos, y buscan mi perdición eterna. Pero si tú vienes conmigo y combates a mi lado, dándome fuerzas con tu palabra, entonces combatiré alegre y seguro de que la batalla será ganada y salvaré mi alma y la de muchos otros hermanos. Madre mía, ¡qué contento estoy de que me ames tanto! Sin ti no sé lo que sería de mí, pues tantas veces me has sacado de lo más profundo del abismo. Te amo Madrecita mía, ten misericordia de mí, pobre pecador e indigno servidor tuyo. No me abandones nunca y aliéntame en los momentos de desolación y abandono, pues sé que la vida no puede ser toda de color de rosa, y los momentos alegres se alternan con los tristes. Quédate conmigo en todo momento, especialmente en los momentos tristes.


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

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