Actualizado el sábado 10/FEB/18

Quince minutos con María

No me es fácil. 

María, no me es fácil la vida, pero a ti tampoco te fue nada fácil, sino todo lo contrario, muy difícil, pues tuviste que ofrecer a tu propio Hijo a la muerte, y muerte de cruz. Entonces te pido Madre mía que me consueles cuando estoy abatido y me des ánimo para seguir en el combate, pues el demonio me quiere desanimar y hacer retroceder, me quiere hacer volver a la esclavitud del pecado, a su esclavitud. ¡No lo permitas, Madre querida! ¡Sálvame de las garras del Infierno que usa de todo su poder para tratar de perderme! ¡Y que tampoco se pierdan los míos, mi familia, mis amigos, todos los que amo! Yo sé que tú cuidas de mí y de mis cosas, ten misericordia de mí y consuélame en las dificultades de mi vida. Dame fuerzas contra tus enemigos, que son también los míos, y no permitas que me descorazone en esta vida, sino que avance confiado tomado de tu mano y vaya contento por la vida al encuentro de tu Hijo divino. ¡Gracias Madre mía!


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

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