Actualizado el viernes 29/SEP/17

Quince minutos con María

Contento y de tu mano. 

Mamá del Cielo, estoy contento de ir caminando de tu mano en este mundo lleno de peligros y pruebas, pues esta vida terrena es un tiempo de prueba y de lucha y es necesario tener ánimo para seguir en el combate, y de tu mano voy contento y tranquilo, porque tú eres todopoderosa por voluntad de Dios y me cuidas y proteges de mis enemigos y de todos los males. Necesito de ti, Madre mía, porque yo solo me perdería y no llegaría a la meta que es el Cielo. Por eso te pido Virgen santa que no me dejes nunca. Si por algún motivo yo alguna vez te dejare, tú no me dejes y tráeme nuevamente al camino de la salvación, aunque sea por medio de un fuerte dolor, hazme volver a la recta vía. Porque puede suceder que, engañado por el Maligno, yo me desvíe del buen camino. Entonces será ese el momento en que deberás intervenir fuertemente en mi vida para volverme a conducir por el camino del bien. Gracias Madre mía, estoy muy contento contigo.


Así como todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús, de ser posible frente al Santísimo Sacramento; así también es necesario que empleemos por lo menos quince minutos de nuestro día a tratar con nuestra dulcísima Madre la Virgen, de ser posible frente a una de sus imágenes benditas.

Es por eso que hoy, 25 de marzo de 2009, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestra Señora durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con María y con el paso del tiempo nuestro hablar con Ella se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a nuestra Madre del Cielo!

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida! 

 

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