Actualizado el miércoles 2/MAY/18

Reflexión mariana

El Hijo predilecto de María 

Así como el Hijo predilecto del Padre eterno es Jesús, así también el Hijo predilecto de María es también Jesús. María nos ama más, cuanto más nos parecemos a su Hijo Jesús, es decir, cuando más nos santificamos. ¿Queremos que María nos ame mucho? Imitemos a su Hijo, viviendo en gracia de Dios, no cometiendo jamás un pecado, arrepintiéndonos enseguida si hemos pecado y confesándonos lo antes posible. Si procedemos así nos iremos pareciendo cada vez más a Jesús y, a través de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, se formará Jesús mismo en nuestra alma y ya seremos otros Jesús y la Virgen nos amará como a su Hijo predilecto y ya no tendremos nada que temer. Pero si somos otros Jesús, es necesario que amemos a María como la amó Él.

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