Actualizado el miércoles 9/AGO/17

Repasando el Catecismo

10. ¿Qué valor tienen las revelaciones privadas?

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Aunque no pertenecen al depósito de la fe, las revelaciones privadas pueden ayudar a vivir la misma fe, si mantienen su íntima orientación a Cristo. El Magisterio de la Iglesia, al que corresponde el discernimiento de tales revelaciones, no puede aceptar, por tanto, aquellas “revelaciones” que pretendan superar o corregir la Revelación definitiva, que es Cristo.

(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

 

Comentario:

 

Las revelaciones privadas nos ayudan a vivir la Fe. Por eso las apariciones de la Virgen en realidad no añaden nada nuevo a la Revelación en Cristo, sino que nos dan ánimo y fortaleza para vivir las verdades que ya sabemos.

Pero hay que saber y tener bien presente que, si bien Dios ya ha revelado todo en Cristo, también es cierto que Dios se puede seguir comunicando con los hombres. Y no solo que puede seguirlo haciendo, sino que es como una necesidad que tiene Dios de seguir hablando a los hombres. Por eso están las revelaciones privadas, a las cuales hacemos bien en prestar atención, si no van en contra de las verdades que enseña la Iglesia, porque Dios quiere seguir hablando a los hombres, como antiguamente habló a Adán y Eva, como habló a los Profetas, y como habló a los Santos y sigue hablando.

¿Acaso podemos pensar que con el gran peligro que existe para la humanidad de perderse, Dios ya no hable y la deje a la deriva? ¡No!, definitivamente no. Porque Dios ama infinitamente a los hombres y no se desinteresa de sus asuntos.

Así que haremos muy bien en prestar mucha atención a las revelaciones privadas que estén aprobadas por la Iglesia, como por ejemplo Fátima, San Nicolás, etc., ya que nos ayudan a entender los tiempos que vivimos y nos alientan a vivir cada vez mejor nuestra vida cristiana.

¡Alabado sea Dios!

 

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."