Actualizado el martes 1/MAY/18

Ser santos

Fieles a la gracia.

Dios se comunica con los hombres, y lo hace a través de todo lo creado. Él nos inspira cosas que debemos hacer y nosotros tenemos que ser fieles a ese llamado y seguir su voluntad.

Cuando somos fieles a una inspiración del Espíritu Santo y la llevamos a cabo, entonces damos alegría a Dios, y le animamos a que nos dé otra gracia, tal vez mayor. Pero si somos infieles a la gracia o inspiración y no la realizamos, entonces nos vamos alejando del camino de la voluntad de Dios, y corremos el riesgo de ir enfriándonos y hasta podemos perder el Cielo y caer en el Infierno.

Conoceremos la voluntad de Dios a través de la oración y la meditación, y es en la oración y en la meditación donde se reciben especialmente las iluminaciones e inspiraciones.

Siempre que recibimos alguna inspiración de Dios, es necesario filtrarla por la razón y ver si es algo bueno. Por supuesto que si es algo malo, entonces no viene de Dios. Pero si es algo bueno y tenemos duda de si hacerlo o no, podemos preguntar a nuestro director espiritual para quedarnos tranquilos de que esa es la voluntad de Dios.

Dios tiene tesoros infinitos para darnos y nosotros lo único que tenemos que hacer es abrir el saco del alma para que Dios lo llene. Y cuando no seguimos la voz de la gracia, entonces es como que cerramos el saco y Dios no puede poner nada en él.

Los santos fueron santos porque fueron perfectamente fieles a Dios, a sus gracias e inspiraciones, a pesar de todo y contra todos.

No tengamos miedo de Dios, que Él nos sabe conducir y sabe a dónde nos lleva, y aunque nosotros no sepamos el camino, caminemos seguros de su mano que vamos con un Guía experto.

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