Actualizado el viernes 7/SEP/18

Revelaciones de Jesús a Sor María Natalia Magdolna

III

MENSAJES A LOS SACERDOTES 

Amor purificador

 

–Hija mía, si un alma no se purifica en mi amor, sus acciones no tienen mucho mérito ante Mí. El alma debe hacer su tarea con la más pura intención por mi gloria. Debe unir su sacrificio al Mío y al de mi Madre Inmaculada; solamente así llegará a ser fructífero. Quiero esto de todas las almas consagradas a Mí.

 

Acerca de la penitencia

 

–Dile a tu confesor que en la tierra Yo logré lo que el Padre me confió con oraciones y sacrificios. Yo pasé muchos sacrificios. Tuve hambre, tuve sed, pasé muchas amarguras y cansancio; recé largamente durante la noche y acepté toda clase de sufrimientos para obtener de mi Padre el poder de curar, de resucitar y de expulsar demonios. Por lo tanto no ordeno ni mando, sino que sólo pido. Con toda la humildad de mi Corazón ruego a mi Iglesia por medio de tu confesor. Congrega a todos los sacerdotes que puedan hacer sacrificios para que por medio de ellos la voluntad de mi Corazón se lleve a cabo. Su sacrificio me será agradable sólo si las almas no Me ofenden al mismo tiempo, ni con la lengua ni ofendiendo a su prójimo. Si alguien dice: “Señor, Te amo”, pero al mismo tiempo me golpea la cara, ¿cómo puede amarme uno así? Dirijo este mensaje especialmente a las religiosas. Las amo mucho y tengo mis ojos puestos en ellas día y noche. Conozco su fidelidad, pero también su pereza. Por lo tanto quisiera exhortarlas para que mortifiquen la lengua y los sentimientos, porque estas dos cosas las inclinan a cosas malas y extinguen en ellas la llama de amor.

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