Actualizado el sábado 14/ABR/18

Vivir católico

Soldados de Cristo. 

La Confirmación nos ha hecho soldados de Cristo. Porque Dios es llamado en el Antiguo Testamento el Dios de los Ejércitos, y si hay ejércitos, es porque hay guerra.

Sí, desde el principio del tiempo hay un combate entre el ejército de Dios y el ejército del Maligno, y nosotros los cristianos, y especialmente los Confirmados, participamos o debiéramos participar activamente en esta batalla.

La Confirmación nos ha marcado con un carácter de guerreros de Dios, y no se trata de usar armas materiales, sino de empuñar las armas espirituales, que son las que deben emplearse en esta tremenda batalla. Estas armas son la oración, la penitencia, la recepción de los Sacramentos, el uso de los sacramentales como el agua bendita, los exorcismos como la oración al Arcángel San Miguel, y una constante vigilancia para no ser enredados en las astucias del demonio que quiere vencernos en el tiempo y en la eternidad.

Un error muy grave de muchos sacerdotes de hoy, es decir que los cristianos somos sólo  “peregrinos”, en lugar de decir que somos “militantes”, porque nuestra estirpe como cristianos debe ser la estirpe guerrera, porque tenemos un enemigo formidable que es el demonio y todos sus ángeles, a los que se le unen los hombres perversos, la moda corrompida, y este mundo de pecado que quiere llevarnos a la perdición.

Es tiempo de despertar y empuñar las armas que nos enseñó Jesús, que son especialmente la oración y el sacrificio, armas que vencen siempre a Satanás, y que el mundo de hoy no quiere o no sabe utilizar, y así en gran número los hombres terminan condenados en el fondo del Infierno.

Ya lo dice el Señor al Padre Octavio Michelini, que nos estamos encaminando a una lucha entre el Bien y el Mal, solo comparable a la lucha que hubo al principio del tiempo entre San Miguel Arcángel y el ejército celestial contra Lucifer y los ángeles rebeldes. Y ya se va viendo cómo en el mundo cada día se hace más áspera esta lucha, que pronto será abierta y completa, donde se involucrarán todas las fuerzas del Bien y del Mal.

Es tiempo de despertar, de sacudir el sopor de nuestras mentes y entablar el buen combate contra los tres enemigos del alma: mundo, demonio, y carne.

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"El que no vive como piensa, termina pensando como vive"

Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande. (Mt 7, 21. 24-27)

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. (Mt 19, 16-19)

Esta sección es creada el 26 de enero de 2010, memoria de los Santos Timoteo y Tito, a quienes se la encomendamos. En ella iremos viendo todo lo que necesitamos saber para un vivir católico, es decir, para vivir en gracia de Dios hasta la muerte y salvarnos e ir al Cielo y evitar el Infierno.