Actualizado el domingo 28/ENE/18

Vivir católico

Perseverancia. 

De nada sirve haber vivido poco o mucho tiempo en gracia de Dios, si en el momento de nuestra muerte nos encontramos en pecado mortal y nos condenamos. Por eso nunca hay que dejarse estar y debemos ser perseverantes en buscar el bien, en cumplir los Mandamientos, porque no todo el que dice “Señor, Señor” entrará en el Cielo, sino el que hace la voluntad de Dios.

Ya lo ha dicho Cristo en el Evangelio, que aquel que persevere hasta el fin, ése se salvará.

Tenemos que buscar, entonces, la manera de perseverar hasta el fin. Y como nuestra naturaleza es muy débil e inclinada al pecado, y como los enemigos son muchos y tremendos, es necesario que tratemos de asegurar nuestra perseverancia final pidiéndola en la oración.

¡Sí!, tenemos que pedir constantemente en la oración la perseverancia final, como la pedían los santos, porque de ella depende nuestra salvación eterna.

Y también debemos poner de nuestra parte todo lo posible para lograrla. En relación con esto hay muchas devociones que tienen promesas divinas que nos aseguran el morir en gracia de Dios, la perseverancia final y salvarnos para siempre. Entre estas devociones está especialmente el rezo diario del Santo Rosario, las comuniones reparadoras de los Nueve Primeros Viernes de Mes al Sagrado Corazón de Jesús, las comuniones también reparadoras de los Cinco Primeros Sábados de Mes en honor del Inmaculado Corazón de María, y así muchas otras, como por ejemplo el llevar siempre el Escapulario del Carmen, y es bueno que practiquemos algunas de ellas porque nos aseguran moralmente que nos salvaremos.

No quiere decir con esto que debemos cumplir estas devociones y después llevar una vida licenciosa y de pecado, porque también es cierto que de Dios nadie se ríe, y si nos queremos burlar de Dios con esta forma de proceder, estemos seguros que no llegaremos al Cielo.

Estos medios que Dios nos da porque es Bueno, no son para abusar de ellos sino para asegurarnos, en la medida de lo posible, nuestro destino eterno feliz.

Si desea recibir estos textos periódicamente en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ
 

"El que no vive como piensa, termina pensando como vive"

Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande. (Mt 7, 21. 24-27)

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. (Mt 19, 16-19)

Esta sección es creada el 26 de enero de 2010, memoria de los Santos Timoteo y Tito, a quienes se la encomendamos. En ella iremos viendo todo lo que necesitamos saber para un vivir católico, es decir, para vivir en gracia de Dios hasta la muerte y salvarnos e ir al Cielo y evitar el Infierno.