Actualizado el lunes 17/SEP/18

Vivir católico

Por los ojos. 

Por los ojos entra el mal en el hombre.

Cuidemos nuestras miradas porque hoy en día el mal se presenta muy seductor a nuestra vista, y especialmente la televisión y el cine llevan la corrupción a las almas, incluso a los más pequeños, quitándoles la inocencia y pureza, y a nosotros provocándonos toda clase de tentaciones.

Recordemos la tentación de Eva en el Paraíso. Dice el Génesis que Eva estaba mirando el árbol prohibido. En realidad no tendría ni que haberlo mirado, ya que Dios le había prohibido comer de él o tocarlo. Pero vemos que Eva estaba cerca del árbol y lo estaba mirando, estaba curioseando.

El demonio la tentó y Eva empezó a ver que el fruto de ese árbol era apetitoso, lindo para la vista, parecía fruta jugosa, etc., etc.

Hoy esto no ha cambiado, y la tentación sigue siendo igual, porque igual es el hombre de ahora al de aquellos tiempos, e igual es Satanás, que no puede cambiar porque está congelado en el mal, y siempre actúa de la misma manera.

Entonces el diablo nos presenta la tentación como algo agradable, nos muestra los frutos del placer como apetitosos, y nos lo muestra a la vista, porque sabe que por ese sentido es que entra el pecado en el hombre, ya que viendo, se desea; y luego, se realiza lo que el corazón deseó.

Así que atención, hagamos la “vista gorda”, es decir, no miremos ni televisión ni miremos películas que si no son del todo pornográficas, por lo menos tienen muchas escenas inconvenientes o peligrosas para nuestra virtud, y además, nos corrompen nuestra forma de pensar.

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"El que no vive como piensa, termina pensando como vive"

Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el reino de los cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue grande. (Mt 7, 21. 24-27)

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. (Mt 19, 16-19)

Esta sección es creada el 26 de enero de 2010, memoria de los Santos Timoteo y Tito, a quienes se la encomendamos. En ella iremos viendo todo lo que necesitamos saber para un vivir católico, es decir, para vivir en gracia de Dios hasta la muerte y salvarnos e ir al Cielo y evitar el Infierno.