Actualizados el lunes 10/DIC/18

APUNTES DE CATECISMO

Del Catecismo de la Iglesia Católica.

28      De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado a su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso:

El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra y determinó con exactitud el tiempo y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen a Dios, para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos (Hch 17,26-28).

Comentario:

El corazón del hombre busca a Dios, si bien en su búsqueda el hombre se ha desviado adorando a otras criaturas, la necesidad de encontrar a su Dios está grabada en el hombre y por lo tanto es un ser religioso. En todas las culturas y pueblos se ha buscado a Dios, teniendo sus propios cultos, oraciones, sacrificios, etc. Nosotros que a veces queremos convertir al cristianismo por la fuerza, ¿no pensamos nunca la infinita paciencia que tuvo Dios con todos los pueblos de todos los tiempos? Pues en Dios vivimos, nos movemos y existimos, y Dios fue respetando las distintas creencias de los pueblos hasta que vino Jesucristo a traer la Verdad, que los cristianos debemos predicar con mucho amor y paciencia para que todos los pueblos lleguen al conocimiento de la Verdad y no vayan a tientas por otros caminos.

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."