Actualizado el domingo 28/ENE/24

Cartas de San Pablo

Huir del pecado.

Así que, la ley es santa, y santo el precepto, y justo y bueno. Luego ¿se ha convertido lo bueno en muerte para mí? ¡De ningún modo! Sino que el pecado, para aparecer como tal, se sirvió de una cosa buena, para procurarme la muerte, a fin de que el pecado ejerciera todo su poder de pecado por medio del precepto. (Rm 7, 12-13). 

Comentario: 

Debemos huir del pecado como del solo y único mal, porque del pecado vienen todos los males individuales, familiares, sociales y mundiales. Si queremos que el mundo cambie, empecemos por nosotros mismos, por tratar de ser cada día más santos, y así irá cambiando nuestro entorno, aunque no veamos los frutos siempre influiremos en los demás. Cuando pecamos, nos hacemos esclavos del diablo, que así tiene poder de influir sobre nuestra vida y llevarnos cada vez más lejos de Dios. Un pecado leve, en el fondo no es tan grave; pero si se le deja, si se le sigue cometiendo y se cometen otros, la enfermedad se va haciendo crónica y muy pronto caeremos en pecados graves, pues Jesús dice en el Evangelio que el que desprecia lo pequeño, poco a poco se precipitará; y también que el que es fiel en lo poco, también lo será en lo mucho.

¡San Pablo, ruega por nosotros!

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