Actualizado el viernes 23/JUL/21

Cartas de San Pablo.

Está en juego nuestra fe.

En efecto, no por la ley, sino por la justicia de la fe fue hecha a Abrahán y su posteridad la promesa de ser heredero del mundo. Porque si son herederos los de la ley, la fe carece de objeto, y la promesa queda abolida; porque la ley produce la ira; por el contrario, donde no hay ley, no hay transgresión. Por eso depende de la fe, para que sea don, y la promesa quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abrahán, padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones: padre nuestro ante Dios a quien creyó, que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean. (Rm 4, 13-17). 

Comentario: 

Sin fe no se puede agradar a Dios. Hoy el mundo está siendo dominado por el error del ateísmo marxista que es el dragón rojo del que habla el Apocalipsis y que está llevando a la humanidad a las fauces de Satanás. Pero no tengamos miedo, pues aparece en el Cielo un gran signo, una Mujer vestida de Sol, que es la Santísima Virgen y que, si nos consagramos a Ella, nos conservará la fe y no permitirá que seamos envueltos por las espirales del dragón que con su cola arrastra una tercera parte de las estrellas del cielo. Estas estrellas son los sacerdotes, obispos, teólogos y, en fin, todos los que son lumbreras en la Iglesia. Despertémonos de este sueño en que estamos adormilados y empuñemos las armas de la oración, de los sacramentos, los sacramentales y vigilemos para que no se nos apaguen nuestras lámparas y así podamos recibir al Esposo que viene.

¡San Pablo, ruega por nosotros!

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