Actualizados el sábado 1/MAY/21

CATECISMO PARA NIÑOS

Dios Creador. 

Hay que explicarles a los niños que Dios ha creado todo lo que ven sus ojos, para que ya desde pequeños se vayan familiarizando con la idea de que Dios ha creado todo lo que existe.

También es necesario que se les explique a los niños que Dios es Bueno, pero que hay un Malo, que busca la ruina del mundo y de todos los hombres.

Es que la historia de la salvación se basa en los siguientes puntos:

1) Creación de los ángeles y lucha y caída de los ángeles rebeldes.

2) Pecado de Adán y Eva y promesa de salvación.

3) Venida del Salvador al mundo y nacimiento de la Iglesia.

Si no se les explican estas cosas a los pequeños, entonces no entenderán lo principal del drama en el que ellos también, como todos los hombres, están inmersos. Porque cada uno de nosotros, y también los niños, debemos tener una clara conciencia de estos acontecimientos que han afectado a toda la humanidad.

Hay que enseñarles que Dios creó buenos a todos los ángeles, pero que una tercera parte de ellos se volvieron, voluntariamente, seres malignos, demonios, que buscan la perdición de las almas y de los cuerpos.

Y no creamos que los pequeñuelos no van a entender si les hablamos de estas cosas, ya que cuando les hablemos de ellas, quedaremos admirados de cómo las entienden mejor que nosotros, porque son inocentes, y Dios está en ellos con su Sabiduría.

 

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo para los niños:

"En estas horas de angustias ante la persecución del alma de los niños y de ansias porque conozcan y amen a Jesús, yo quisiera que por los Catequistas, Maestros y educadores cristianos y de modo singular por los padres y madres de familia se leyeran muy despacio y se meditaran estas líneas en las que he tratado de condensar lo que sobre este tema me ha enseñado mi experiencia de Catequista y de director de almas.

Jesús, que en el Evangelio es el Autor y el Maestro Soberano de palabra y de obra del Catecismo, en la Eucaristía además es el Modelo perfecto y la Fuerza para cumplirlo.

La misión educadora de los padres y maestros cristianos se reduce en realidad a poner a sus niños tan cerca de Jesús, que aprendan de Él, en el Evangelio y en el Sagrario, todo el Catecismo, no ya de memoria, sino de entendimiento, voluntad e imitación.

¡Ah! y que se hable en todas las formas a los niños de Jesús, que, con que sólo lo vean en una estampa o imagen, o en el Sagrario, ya sepan lo que les dice. Que los niños sepan a Jesús vivo: eso es todo.

El educador que consiga que sus niños desde que casi nacen, no sólo conozcan, sino que traten y quieran (según su modo), y se sepan a Jesús, serán los de verdad educadores y formadores cristianos, de vida, carácter y conciencia de cristianos.

Quizás tenga tan poco arraigo la instrucción que se da del Catecismo, aún por los buenos maestros porque se da más letra que espíritu, más lecciones de memoria que ejemplos vivos, más libro de Jesús que Jesús de libro.

Jesús debe tener tal atractivo y tan gran influencia sobre los niños, y deben sentir éstos tal inclinación hacia Él que en su Evangelio no manda jamás que vayan los niños a Él, ni que se los llevemos, sino que los dejemos ir, no los impidamos ir a Él.

Forma esto contraste con su conducta con la gente mayor, los cargados, los pecadores, los candidatos para apóstoles, etc., a los que manda: "Venite... veni... sequere me."

Sin duda el niño por su pureza e inocencia y, si está bautizado, por la Gracia que tiene, pone tan pocos obstáculos a  unirse con Jesús, que no hace falta mandato, sino que basta que no les impidan ir a ver, oír y tratar a Jesús, es decir, que, con que se vean, se ponen en inteligencia y en relación de cariño el Jesús del Evangelio y de la Eucaristía y el Jesús chiquito de la Gracia habitual del alma del niño. Éste, mejor que nadie, que aun el sabio y el teólogo, ve y gusta a Jesús plenum gratiae et veritatis, lleno de gracia y de verdad."