Actualizados el domingo 18/SEP/22

CATECISMO PARA NIÑOS

No poner obstáculos. 

Ya lo ha dicho el Señor en el Evangelio: “Dejad que los niños vengan a Mí, y no se lo impidáis”. Porque hay que saber que los niños, espontáneamente van a Jesús, y sólo se detienen si los adultos les ponen obstáculos o no les muestran dónde está Jesús.

¿Y dónde está Jesús? Jesús está en todas partes porque es Dios. También está en todas partes porque tiene un cuerpo resucitado, y por lo tanto puede estar en todas partes al mismo tiempo. Pero especialmente Jesús está en los sagrarios de las iglesias, donde hay hostias consagradas, allí mismo está Jesús, Dios y hombre verdadero. Es entonces al Sagrario de la iglesia adonde hay que llevar a los pequeñuelos. Basta que le señalemos con la mano el tabernáculo y les digamos a los niños que allí está Jesús escondido, para que los niños comiencen a tratar con Él, porque ellos tienen una fe más fuerte que nosotros, los adultos, que estamos, quién más quién menos, invadidos por el racionalismo, que no cree lo que no ve o no entiende. En cambio los niños son puros y por eso ven a Dios y entienden las cosas de Dios.

Así que dejemos que los niños vayan a Jesús, vayan a Dios, y no se lo impidamos, especialmente los gobiernos no se lo impidan con el retirar las cruces de las aulas y de los edificios públicos y otras medidas similares. ¡Ay de los gobiernos que persiguen la santa religión católica! ¡Y tres veces ay para quienes persiguen las almas de los niños y les ocultan la verdad!

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo para los niños:

"En estas horas de angustias ante la persecución del alma de los niños y de ansias porque conozcan y amen a Jesús, yo quisiera que por los Catequistas, Maestros y educadores cristianos y de modo singular por los padres y madres de familia se leyeran muy despacio y se meditaran estas líneas en las que he tratado de condensar lo que sobre este tema me ha enseñado mi experiencia de Catequista y de director de almas.

Jesús, que en el Evangelio es el Autor y el Maestro Soberano de palabra y de obra del Catecismo, en la Eucaristía además es el Modelo perfecto y la Fuerza para cumplirlo.

La misión educadora de los padres y maestros cristianos se reduce en realidad a poner a sus niños tan cerca de Jesús, que aprendan de Él, en el Evangelio y en el Sagrario, todo el Catecismo, no ya de memoria, sino de entendimiento, voluntad e imitación.

¡Ah! y que se hable en todas las formas a los niños de Jesús, que, con que sólo lo vean en una estampa o imagen, o en el Sagrario, ya sepan lo que les dice. Que los niños sepan a Jesús vivo: eso es todo.

El educador que consiga que sus niños desde que casi nacen, no sólo conozcan, sino que traten y quieran (según su modo), y se sepan a Jesús, serán los de verdad educadores y formadores cristianos, de vida, carácter y conciencia de cristianos.

Quizás tenga tan poco arraigo la instrucción que se da del Catecismo, aún por los buenos maestros porque se da más letra que espíritu, más lecciones de memoria que ejemplos vivos, más libro de Jesús que Jesús de libro.

Jesús debe tener tal atractivo y tan gran influencia sobre los niños, y deben sentir éstos tal inclinación hacia Él que en su Evangelio no manda jamás que vayan los niños a Él, ni que se los llevemos, sino que los dejemos ir, no los impidamos ir a Él.

Forma esto contraste con su conducta con la gente mayor, los cargados, los pecadores, los candidatos para apóstoles, etc., a los que manda: "Venite... veni... sequere me."

Sin duda el niño por su pureza e inocencia y, si está bautizado, por la Gracia que tiene, pone tan pocos obstáculos a  unirse con Jesús, que no hace falta mandato, sino que basta que no les impidan ir a ver, oír y tratar a Jesús, es decir, que, con que se vean, se ponen en inteligencia y en relación de cariño el Jesús del Evangelio y de la Eucaristía y el Jesús chiquito de la Gracia habitual del alma del niño. Éste, mejor que nadie, que aun el sabio y el teólogo, ve y gusta a Jesús plenum gratiae et veritatis, lleno de gracia y de verdad."