Actualizado el lunes 11/FEB/19

Catequesis mariana

No conoció pecado. 

María Santísima no conoció pecado, jamás, ni siquiera el original, porque Dios la preservó de él en atención a los méritos de la Pasión de Cristo, que luego se realizaría en el tiempo. Y por eso la Virgen jamás estuvo bajo el poder del Maligno. Porque todos los hombres, incluso los más santos, han tenido, al menos con el pecado original, un contubernio con el demonio, que los tuvo por un tiempo, más o menos largo, como esclavos. No sucede así con María, que jamás tuvo nada con Satanás y por eso el demonio la odia furiosamente, porque esta humilde doncella lo ha vencido. Nosotros, pobres cristianos perseguidos por las fuerzas del mal, debemos ampararnos bajo el manto de María y no dejar caer su nombre bendito de nuestros labios, ya que así estaremos amparados del Mal y alcanzaremos al final el Cielo prometido a los que pelean y vencen. Con María venceremos, porque toda la creación le está sujeta y Ella es todopoderosa como Dios; no ciertamente por naturaleza, pero sí por gracia de Dios.

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«¡De Maria numquam satis!: ¡De María nunca se dirán bastantes cosas!».