Actualizado el martes 16/ABR/19

Catequesis mariana

Obediencia de María. 

La obediencia de María es tan sublime que solo es inferior a la obediencia del Verbo al Padre. Si Lucifer, que era el más bello y poderoso de los ángeles creados por el Señor, por desobediencia perdió todo lo que tenía y fue transmutado en horrible demonio; María, por su obediencia a Dios hasta el extremo, llegó a ocupar el puesto que el demonio había dejado vacío en el Cielo. Es por eso que el demonio odia tanto a la Santísima Virgen, porque Ella lo suplantó en el lugar de privilegio en la creación. Lucifer no quiso obedecer a Dios, se rebeló. En cambio María quiso obedecer a Dios en todo, y por eso fue elevada al puesto más alto en el Cielo y está por encima de todo y solo por debajo de Dios. Ella se proclama “esclava del Señor” cuando el Ángel Gabriel le pide su consentimiento al plan de Dios, y estas sencillas palabras nos dan una idea cabal de lo que es María ante Dios, de lo que siente Ella y lo que piensa de sí misma. Por eso el Señor ha dicho en el Evangelio que quien se humilla será elevado. María se humilló hasta el extremo, y fue elevada hasta el extremo.

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«¡De Maria numquam satis!: ¡De María nunca se dirán bastantes cosas!».