Actualizado el martes 28/SEP/21

Catequesis mariana

María esperaba al Redentor. 

María era la persona que más esperaba al Redentor y Salvador. Ella había implorado desde su más tierna infancia para que viniera a la tierra el Señor a salvar a los hombres.

Cuando el Arcángel Gabriel le preguntó si quería ser la Madre del Verbo, Ella ya había concebido a Cristo en su corazón por la Fe.

Se puede decir que María es la que mereció la venida del Señor, porque con su vida pura y sin mancha, conquistó el Corazón de Dios. Porque si bien María había sido preservada de la culpa original, es cierto también que Ella quiso conservarse así por propia voluntad y esto fue un mérito infinito de su parte, y con dicho mérito obtuvo la gracia de la Encarnación.

Los justos del Antiguo Testamento suspiraron por el Prometido, pero solo la Virgen, con su deseo vehemente, lo trajo del Cielo a la tierra.

¡Bendita sea María, Madre del Salvador y verdadera Madre nuestra!

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«¡De Maria numquam satis!: ¡De María nunca se dirán bastantes cosas!».