Actualizado el jueves 19/MAY/22

Conociendo a Jesucristo

Jesús, el Juez. 

Los judíos, cuando esperaban al Mesías, confundieron la Escritura y por esperar a un dominador político que los liberara del yugo romano, no supieron reconocer al Dios manso que venía en Cristo. Tomaron  su bondad como debilidad y terminaron por crucificarlo. Equivocaron la interpretación y esperaban a un Dios castigador, cuando venía el Dios de Misericordia.

Ahora sucede algo parecido con el mundo, pero al revés, pues todos hablan de la Misericordia de Dios, y hasta se llega a decir que Dios no puede enviar a nadie a ir al Infierno y se invoca a gritos la segunda venida de Cristo. Pero hay que decirles a estas personas que la segunda venida de Cristo no será como la primera, que fue en la humildad y en la mansedumbre, sino que será tremenda para todos, y apenas resistirán en pie los que estén en gracia de Dios. Todos los demás temblarán de terror.

Entonces no seamos necios o locos y aprovechemos este tiempo de vida que tenemos para hacer las paces con Jesús, mientras está en el Cielo y prolonga el tiempo de la misericordia, porque no quiere venir a castigarnos sino que quiere nuestra salvación.

Jesucristo será el Juez de vivos y muertos, de Vivos y Muertos. Y cuando lo escribimos con mayúsculas, significa los Vivos en el alma, y los Muertos en el alma.

Jesucristo será terrible en su venida. Pero para los que lo esperen con amor y con las lámparas de la fe y de la gracia encendidas, será un acontecimiento glorioso.

¡Alabado sea Jesucristo!

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Hoy más que nunca es necesario conocer a Jesucristo, para amarlo más, ya que nadie puede amar lo que no conoce.

Esta sección creada el 1 de abril de 2010, Jueves Santo de la Cena del Señor, estará dedicada a dar a conocer a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y a hacerlo amar por muchos hombres y mujeres de buena voluntad.

Ojalá estos textos nos enciendan el amor a Jesucristo y, como el apóstol San Juan, reclinemos nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y así vivamos felices en esta tierra, hasta ir a gozar un día del Señor en el Cielo, para siempre.

Encomiendo esta sección a la Virgen Santísima, la que mejor conoció a Jesucristo; que Ella nos guíe en esta noble y necesaria, más aún, vital tarea de conocer al Señor.

¡Alabado y adorado sea Jesucristo!