Actualizado el lunes 4/OCT/21

Conociendo a Jesucristo

Jesús, el Maestro. 

Jesús es el Maestro porque es la misma Sabiduría encarnada, porque Jesús es Persona divina, es el Verbo de Dios que todo lo sabe.

Por eso no hay palabra más alta que la de Jesús, y quien quiera saber algo de los misterios de Dios, del hombre o del universo, debe ir a Jesús, pues todo lo que no viene de Él, viene del Maligno.

¡Qué gran amor debemos tener por el Santo Evangelio, donde está la palabra del Señor, y que la Iglesia custodia celosamente!

En el Evangelio está todo lo que necesitamos saber los hombres para salvarnos y ser felices en la tierra y en el Cielo.

Jesús tiene que ser también nuestro Maestro, porque debemos darle lugar para que Él nos enseñe, interiormente, a través de la oración, la meditación y la contemplación.

Jesús es Maestro para todos. Pero hay discípulos y alumnos buenos y otros que no lo son. Por eso si un discípulo hace las cosas mal, no es culpa del Maestro sino del corazón malvado del discípulo, que no recibió con amor su enseñanza.

Entonces cuando veamos a un cristiano que no imita a Cristo, no debemos condenar la doctrina del Cristianismo, sino reconocer que ese discípulo no sigue las enseñanzas de Jesús, divino Maestro, infalible y bueno.

¡Alabado sea Jesucristo!

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Hoy más que nunca es necesario conocer a Jesucristo, para amarlo más, ya que nadie puede amar lo que no conoce.

Esta sección creada el 1 de abril de 2010, Jueves Santo de la Cena del Señor, estará dedicada a dar a conocer a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y a hacerlo amar por muchos hombres y mujeres de buena voluntad.

Ojalá estos textos nos enciendan el amor a Jesucristo y, como el apóstol San Juan, reclinemos nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y así vivamos felices en esta tierra, hasta ir a gozar un día del Señor en el Cielo, para siempre.

Encomiendo esta sección a la Virgen Santísima, la que mejor conoció a Jesucristo; que Ella nos guíe en esta noble y necesaria, más aún, vital tarea de conocer al Señor.

¡Alabado y adorado sea Jesucristo!