Actualizado el viernes 24/MAY/19

Conociendo a Jesucristo

Jesús, el Amigo de los niños. 

Jesús es el Gran Amigo de los niños, y de los que se hacen como niños.

¡Cuánto ama Jesús a los pequeñuelos, que son tan inocentes y recién salen de las manos creadoras del Padre!

Quien ama a los niños, demuestra tener un corazón tierno y bueno, inocente y puro; y así es el Corazón de Jesús, que ama infinitamente a los niños.

Si queremos ver contento al Señor, busquemos hacer feliz a un niño. Si queremos verlo más contento a Jesús, trabajemos por hacer felices a más niños.

Jesús ama tanto a los niños porque Él mismo es un Niño, ya que si bien el Señor es un hombre, tiene corazón de Niño, y para María, su Madre, Jesús siempre será su Niño.

Por eso es muy bueno que cuando tratemos con Jesús, lo tratemos como al Niño que es, ya que así nos iremos haciendo también nosotros como niños, inocentes y buenos, y mereceremos el Paraíso, a donde entran solo los que se hacen como ellos.

Jesús se pone muy contento cuando le llevamos pequeñuelos a sus pies, porque Él mismo ha dicho: “Dejad que los niños vengan a Mí y no se lo impidáis”.

¿Y es fácil llevar niños a Jesús? Sí, que es fácil, porque, en realidad, lo que hay que hacer es no impedirles que vayan a Jesús, ya que ellos, naturalmente, tienden  a ir al Señor.

¿Y Jesús dónde está? En el Cielo y en el Sagrario. Llevemos a los niños al Sagrario y el Corazón de Jesús Eucaristía nos bendecirá con toda clase de gracias y bienes, por el gran gesto de amor que le hacemos.

Jesús goza en medio de los niños. Llevémosle muchos al Señor.

¡Alabado sea Jesucristo!

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Hoy más que nunca es necesario conocer a Jesucristo, para amarlo más, ya que nadie puede amar lo que no conoce.

Esta sección creada el 1 de abril de 2010, Jueves Santo de la Cena del Señor, estará dedicada a dar a conocer a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y a hacerlo amar por muchos hombres y mujeres de buena voluntad.

Ojalá estos textos nos enciendan el amor a Jesucristo y, como el apóstol San Juan, reclinemos nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y así vivamos felices en esta tierra, hasta ir a gozar un día del Señor en el Cielo, para siempre.

Encomiendo esta sección a la Virgen Santísima, la que mejor conoció a Jesucristo; que Ella nos guíe en esta noble y necesaria, más aún, vital tarea de conocer al Señor.

¡Alabado y adorado sea Jesucristo!