Actualizado el jueves 16/ENE/20

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Convocar a más hermanos.

Pero nosotros solos no podemos consolar suficientemente a Jesús y a María, es necesario que busquemos más hermanos que quieran consolar estos Sagrados Corazones, porque son tantos los que los ofenden, que nuestro consuelo será como una gotita en el océano. Por eso demos a conocer a nuestros prójimos el profundo dolor que tienen Jesús y María por los pecados de los hombres, tal vez alguno se compadezca y quiera también formar con nosotros este grupo que tiene la misión de consolar a Jesús y a María. Pero lo primero que debemos hacer nosotros para consolarlos, es no pecar nosotros; porque si pecamos, hacemos lo inverso a consolar, es decir, herimos esos Corazones. Como dice el dicho popular: “La caridad bien entendida empieza por casa”. Así que tratemos de no pecar nunca y, si tenemos la desgracia de pecar, confesémonos cuanto antes y ofrezcamos alguna reparación, alguna mortificación que nos cueste para reparar el pecado. Y amemos, amemos, amemos a Jesús y a María que tanto nos aman.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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