Actualizado el martes 20/AGO/19

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Consolar el Sacratísimo Corazón de Jesús.

Jesús, nosotros te amamos y queremos humildemente consolar tu Corazón sagrado. Sabemos que somos poca cosa para esta gran empresa, pero tú estás contento con lo poco que podemos ofrecerte porque te lo ofrecemos con amor y sinceridad. ¡Cuánta maldad que hay en el mundo! ¡Cuánta frialdad que hay en los hombres, incluso dentro de tu misma Iglesia! Con nuestro amor no solo queremos consolarte sino también incendiar el mundo con el fuego de la caridad, el fuego que tú mismo has querido traer a la tierra y que quieres que ya estuviera ardiendo. Sabemos que está anunciada una era donde reine el amor a ti y a tu Madre, y esta era está cada vez más cerca. Será tu Reino venido a la tierra, un Reino de amor y de paz, de alegría y de justicia. Ojalá nosotros seamos los pequeños instrumentos de los que tú te sirvas para traer este Reino. Nosotros estamos dispuestos a que nos utilices como más te agrade, Señor. Sabemos que somos débiles, pero tú eres la Fuerza y das ánimo a los cobardes. Por eso te pedimos que nos enciendas en el fuego del amor hacia ti, hacia tu Madre y hacia los hermanos. Pronto veremos los cielos nuevos y la nueva tierra, y tú serás adorado en el Santísimo Sacramento del Altar por todos los hombres.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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