Actualizado el sábado 3/SEP/22

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Consolar a Dios 

Si consolamos a Dios, nada de lo que ocurra en el mundo será tan grave, porque Dios, por un poco de amor y consuelo que recibe de los hombres, da mucha paz y amor.

Nosotros, los Consoladores de Jesús y María, tenemos la misión de consolar el Corazón de Dios, el Corazón de Jesús y de María, y así obtendremos misericordia para nosotros y para todo el mundo.

Porque Dios perdona muchas ofensas a cambio de un acto de amor de un alma humilde y amorosa. Incluso los pecadores le pueden dar amor al Señor, porque Él no desprecia a nadie, y ninguno, por miserable y pecador que sea, puede sentirse odiado por Dios, porque Dios solo ama a sus criaturas, y espera que vayamos a Él con amor, así, como estamos, como somos, con lo que tenemos, para que Él nos transforme lentamente y con paciencia divina.

Amemos al Amor, que está muy ofendido, y hagamos frecuentes actos de amor a Jesús y a María, por ejemplo recitando la siguiente oración: “Jesús, María, os amo, salvad las almas”.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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