Actualizado el lunes 5/OCT/20

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Alivio a vuestro dolor.

Corazón de Jesús, queremos daros alivio en vuestro dolor infinito al ver tantos y tantos hombres que están lejos de la salvación. Queremos ser los instrumentos para acercar a estos hombres a vuestro Divino Corazón, para que así estés contento y feliz de volverlos a estrechar a vuestro pecho. Y a ti María, os decimos que estamos dispuestos a todo con tal de traer a estas almas a vuestros pies, para que las llevéis al Corazón de Jesús, palpitante de amor por todos los hombres. ¡Somos tan pobres! ¡Pero no tan pobres que no podamos, con nuestro amor, daros un poco de consuelo a ti y a tu Hijo Jesús! Sagrados Corazones de Jesús y de María, enseñadnos a amaros cada vez más, a ofreceros las pequeñas y grandes cosas que nos suceden cada día, a hacer cada acto, por pequeño que sea, con mucho amor hacia vosotros, para así llevaros un poco de amor y consuelo, para que vosotros derraméis sobre el mundo la lluvia de las gracias y bendiciones que los hombres necesitamos para poder vivir felices y alcanzar el Paraíso. Os decimos de todo corazón que os amamos con todo nuestro ser. Estamos dispuestos a hacer cualquier cosa a vuestro servicio, y con vuestra ayuda esperamos hacer mucho por vuestra gloria y la salvación de las almas, consolándoos con todo nuestro amor.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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