Actualizado el viernes 1/OCT/21

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

En el prójimo sufriente.

Si queremos consolar a Jesús, debemos consolar al prójimo sufriente. Porque donde un hermano está sufriendo, allí está Cristo en él. Ya lo ha dicho el Señor: “Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. ¡Qué horror pensar en el aborto! ¡Se está matando nuevamente a Cristo en millones de niñitos indefensos! ¡Qué gran castigo está para abatirse sobre esta humanidad dominada por Satanás, que es odio y maldad! Nosotros, los Consoladores de Jesús y María, tratemos por lo menos de frenar este desbarrancarse del mundo hacia el abismo, con nuestro amor a Jesús y a la Virgen, especialmente socorriendo a los hermanos que están necesitados, sabiendo que Jesús está en ellos y que Él mismo es quien acoge ese consuelo. Practiquemos la misericordia con obras y de palabra, porque ya el Señor ha prometido que recibirá misericordia quien haya sido misericordioso; en cambio espera un juicio sin misericordia a quien haya sido duro o indiferente con los hermanos más necesitados y enfermos, con los pecadores y los abandonados, con todos los mínimos de este mundo, que son dejados de lado y tratados como cosas que no sirven. Es tiempo de heroísmo. Aquí hace falta jugarse la vida y encendernos con el fuego del amor de Dios, con la caridad, e incendiar el mundo. Pidamos esto a Jesús y a la Virgen, que ellos nos darán el Espíritu Santo para que llevemos a cabo esta misión tan importante.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

Si desea recibir estos textos a los consoladores de Jesús y María, por favor SUSCRÍBASE AQUÍ.