Actualizado el miércoles 26/FEB/20

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

No conocen al Señor.

Los que ofenden a Jesús no lo conocen, porque no se puede conocer a Jesús y ofenderlo. Y es el momento de decir lo mismo que dijo el Señor desde la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen ni lo que dicen”. ¡Qué terrible será para el alma que ofendió a Jesús y a María, cuando llegue su juicio particular! ¡Cuando vea con los ojos del alma la gravedad de sus ofensas! Pero para que estos infelices se arrepientan y tengan luz en este mundo que le lleve al arrepentimiento y a la conversión, estamos nosotros, los Consoladores de Jesús y María, que queremos consolar los Sagrados Corazones de todas las ingratitudes de los hombres, para que Dios no los castigue sino que los perdone y nunca se canse de perdonar. Digamos a lo largo del día oraciones cortas, brotadas de lo más hondo de nuestro corazones, con las que le demostremos el amor a Jesús y a María: “Jesús, María, os amo, salvad las almas”. Recemos el Santo Rosario que tanto agradan al Señor y a su Madre santísima, y sobre todo, tratemos de no pecar nosotros para no aumentar el dolor en estos dos Corazones.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

Si desea recibir estos textos a los consoladores de Jesús y María, por favor SUSCRÍBASE AQUÍ.