Actualizado el miércoles 31/ENE/24

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Trayendo almas. 

Lo que mejor podemos hacer para consolar el Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María es traer almas a sus Corazones, porque lo único que les importa a Jesús y a María es la salvación de las almas, y a todas las quisieran salvar.

Por eso nosotros, si hacemos de apóstoles, estaremos consolando a Jesús y a María, y dando una alegría a todo el Paraíso, que se alegra y hace fiesta por un solo pecador que se convierte, que no por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Pensemos que Jesús es un Padre que gusta de tener a todos sus hijos alrededor suyo, y por eso es feliz cuando un alma, creada y redimida por Él, vuelve a la casa paterna. ¿Y qué alegría tendrá el Señor si esa alma se la llevamos nosotros, que a través de la oración, de la palabra, del sufrimiento y del buen ejemplo, la reconducimos al Corazón de Cristo?

No perdamos tiempo y salvemos almas, y eso será la mejor manera de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y María, que viven y han padecido por la salvación de las almas, y se ponen tristes cada vez que un alma se condena en el Infierno.

No tratemos de salvarnos nosotros solos, sino hagamos el esfuerzo de tenderles nuestras manos a los demás hombres para salvarlos del Abismo y consolar así a Nuestro Señor y a su Madre Santísima.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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