Actualizado el sábado 16/NOV/19

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

A nuestra Madre.

Si una madre sufre tanto al ver a su criatura, a su hijo que sufre, ¡cuánto debes sufrir tú, María, Madre santa, que ves sufrir a tantos pobres hijos tuyos! ¡Cuánto dolor encierra tu Inmaculado Corazón! Yo quiero consolarte y aliviarte en el dolor, con mi sincero amor y cariño, porque tú eres la Madre más buena del mundo y amas a todos tus hijos, especialmente a los que más sufren. ¿Qué sentirá tu Corazón de Madre ante los niños que son abortados? ¿Y ante los niños maltratados? No quiero ni pensar en el mar de dolor en que estará sumergido tu amoroso Corazón. Pero aquí estoy yo, aquí estamos nosotros, tus hijos, que queremos consolarte y darte cariño, consolar tu llanto y prometerte que seremos cada día más buenos para no aumentar tu sufrimiento con nuestros pecados. ¡Qué suerte que podamos reparar por los demás! No todo está perdido, porque tenemos la posibilidad de reparar el daño haciendo penitencia, dando amor a los hermanos y a Dios y a Ti. Nadie es tan miserable que no pueda consolarte con su amor. Nadie es tan pobre que no pueda darte la riqueza de su amor. El dolor compartido se hace más fácil de llevar, y nosotros queremos compartir tu dolor, para aliviarte y darte alegría, porque nos da mucha pena que estés afligida, Madre querida. ¡Te amamos!


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

Si desea recibir estos textos a los consoladores de Jesús y María, por favor SUSCRÍBASE AQUÍ.