Actualizado el viernes 17/JUN/22

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Lágrimas de dolor. 

¡Cuánto consoló a Jesús y a María el discípulo amado, Juan, al pie de la cruz! Y nosotros debemos ser otros tantos Juanes que consuelen los Sagrados Corazones de Jesús y de María en esta hora terrible en que ellos tanto sufren.

Porque las manifestaciones en que las imágenes de Jesús y de María derraman lágrimas, incluso de sangre, nos quieren indicar el tremendo sufrimiento de sus Corazones.

A través de estas lacrimaciones, el Cielo quiere hacernos entender lo mucho que sufren Jesús y María por los pecados e ingratitudes de los hombres.

Por eso no debemos envidiar al apóstol Juan por haber estado hace dos mil años al pie de la cruz junto a María y a Jesús, porque nosotros hoy mismo estamos también consolando a Jesús y a María que siguen siendo el Uno crucificado en el cuerpo, y la Otra, crucificada en el alma; y nosotros tenemos la gracia de estar junto a ellos y consolarlos con nuestro amor.

Amor con amor se paga, y Jesús y María se consuelan cuando reciben amor de nosotros.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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