Actualizado el sábado 8/ENE/22

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Besemos sus llagas 

Cuando tenemos un niño en la familia al cual queremos mucho, y este niño se lastima, ¡cuánto tratamos de consolar su dolor, acariciando la herida o besando la lastimadura para que se sienta menos infeliz y deje de llorar!

Pues con Cristo debemos hacer lo mismo, pues Él, en la flagelación, recibió numerosísimas heridas, y las recibió por nosotros, ya que nosotros éramos quienes merecíamos esas heridas. Pero Él quiso pagar por nosotros y lo menos que tenemos que hacer es besar cada una de las llagas del Señor, que son fuentes de gracias.

Depositemos un beso en cada herida del Señor, en cada una de sus llagas, y como son innumerables, también innumerables serán nuestros besos.

¡Pobre Jesús, cuánto sufrió por nosotros los hombres ingratos!

¡Queremos devolverle algo del amor con que nos regala, dándole un poco de amor con nuestros besos amorosos!

Y cada vez que besamos una de sus llagas, una de sus heridas, estamos besando el Corazón Inmaculado de María, porque consolándolo a Jesús, estamos consolando también a María. Lo que se hace a Jesús se hace también a María, tanto en el bien como en el mal.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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