Actualizado el jueves 16/MAY/19

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Consolar el Inmaculado Corazón de María.

María, Madre nuestra, hoy queremos consolar especialmente tu Inmaculado Corazón. El ver sufrir a una madre es causa de gran pena. ¿Qué será verte sufrir a Ti, la mejor de las madres? Tú derramas lágrimas incluso de sangre, en las imágenes milagrosas sobre toda la tierra, y esto lo haces para que tus hijos nos compadezcamos de tu dolor. Es que Tú eres la Madre de los pecadores, de todos los hombres. ¿Y cómo no sufrir al verlos que se pierden en tan gran número y que no hay nada que los vuelva al camino del bien? Nosotros queremos consolarte con nuestro sincero amor y hacer pequeños sacrificios y pequeñas renuncias para ayudar a salvar a tus pobres hijos y así aliviar tu pena. Madre querida, te amamos con todo nuestro corazón y nos duele en el alma verte llorar. Te prometemos ser más buenos con todos, para que no seamos también nosotros causa de tu llanto. Quítanos este corazón mezquino que tenemos en el pecho y coloca en su lugar tu Inmaculado Corazón, para que amemos a todos, perdonemos a todos, ayudemos a todos. Queremos rezar más para consolarte, porque el amor de los hijos buenos alivia el dolor y la ingratitud de los hijos ingratos, y nosotros queremos ser del número de tus hijos buenos, que te aman con toda el alma y que quieren hacerte feliz, porque ver tu sonrisa es la felicidad para nosotros. ¡Bendita seas María, Madre nuestra! ¡Te amamos!


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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