Actualizado el sábado 10/SEP/22

De pecadores a santos

Buenas obras. 

Tenemos que practicar buenas obras, porque para salir del pecado Dios tiene en cuenta la caridad y misericordia que hemos practicado en la vida. Pues si hemos hecho buenas obras y luego nos vamos por el camino del pecado, cuando nos arrepentimos Dios tiene en cuenta esas buenas obras hechas en el pasado, y perdona mucho de nuestros pecados actuales.

Porque una buena obra es como una piedra arrojada al lago, que cuando cae en el agua, sus ondas concéntricas llegan muy lejos, hasta la orilla misma a veces. Así también la buena obra que hacemos no queda allí, sino que tiene consecuencias insospechadas que sólo veremos completamente en el Cielo.

Así que la mejor inversión que podemos hacer es practicar buenas obras, ya sea que seamos justos o pecadores, porque Dios tendrá en cuenta estas obras para el momento de nuestro juicio.

Hagamos acopio de buenas obras y tendremos asegurada nuestra salvación, porque cuando damos amor, Dios nos premia, ya sea en la tierra o en el cielo, o quizás en ambos lados, porque toda obra de caridad y misericordia merece su premio.

Si desea recibir estos textos en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ
 

Esta sección es creada el 22 de Julio de 2011, memoria de Santa María Magdalena, que según la Sagrada Tradición es la pecadora pública que lavó los pies a Jesús con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos, llorando por sus muchos pecados, y a quien Jesús perdonó mucho, porque mucho amó.

Dedicada a los que fuimos, somos o seremos pecadores, para que no desconfiemos de la Misericordia de Dios y tomemos impulso para alcanzar la santidad a la que Dios nos llama.