Actualizado el domingo 15/ENE/23

De pecadores a santos

Todo sirve. 

Aunque nos parezca mentira, en el camino hacia la santidad, todo sirve si tenemos buena voluntad, porque si evitamos el pecado, entonces nos hacemos más santos; y si caemos en pecado, nos sirve para volvernos más humildes, para darnos cuenta de lo poco y nada que somos, y así ser más precavidos para la próxima vez. De modo que no hay que tener miedo en el camino de la vida, tendiendo siempre hacia lo alto, hacia la perfección, pero no viéndola como algo inalcanzable, sino como la forma de llegar a amar plenamente a Dios y a los hermanos.

No tenemos que empezar por las virtudes y lo que tenemos que hacer en cada caso, porque así es difícil llegar a la santidad. Sino que tenemos que comenzar por el amor, porque quien ama, trata de hacer bien las cosas, haciendo el bien a todos y tratando de no ofender a nadie, especialmente a Dios.

Quizás nunca lleguemos a ser perfectos, pero sí está en nuestra mano el amar con todas nuestras fuerzas a Dios y al prójimo. ¿Y qué mejor santidad que ésta? Porque el camino de la vida cristiana no es difícil si ponemos amor en él. Y aunque seamos imperfectos, incluso muy imperfectos, si amamos, entonces Dios pasará por alto muchas deficiencias nuestras, y las obras que hagamos con amor y por amor, jamás estarán tan sucias como para ser rechazadas del todo por Dios.

Dios quiere nuestro corazón, no regateemos con Él y entreguémoselo para que lo llene de buenos deseos e intenciones.

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Esta sección es creada el 22 de Julio de 2011, memoria de Santa María Magdalena, que según la Sagrada Tradición es la pecadora pública que lavó los pies a Jesús con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos, llorando por sus muchos pecados, y a quien Jesús perdonó mucho, porque mucho amó.

Dedicada a los que fuimos, somos o seremos pecadores, para que no desconfiemos de la Misericordia de Dios y tomemos impulso para alcanzar la santidad a la que Dios nos llama.