Actualizado el lunes 10/DIC/18

De pecadores a santos

¿Estamos buscando a Dios? 

Si estamos buscando a Dios es porque ya lo hemos encontrado, pues es Dios mismo quien pone en nuestro corazón ese deseo de encontrarlo. Como Zaqueo, que tenía intención de ver pasar al Señor, y ya tenía buena disposición para la conversión. Por eso los Ángeles, en Belén, cantaron: “Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”, porque teniendo buena voluntad nos salvaremos con seguridad. Y no sólo nos salvaremos, sino que en la tierra tendremos paz, que es el don precioso de Dios, que hace que el exilio de este mundo sea como la antesala del Paraíso.

¡Ay de nosotros si no estamos buscando al Señor, si no tratamos de conocerlo más, de aprender las verdades de la fe! Será señal de que Dios no está pensando en nosotros, no nos está buscando Él tampoco.

De nosotros depende, porque Dios quiere que todos los hombres se salven, ya que no ha creado a ninguno para el Infierno. Pero el hombre es libre y puede elegir. Elijamos el bien, elijamos a Dios y rechacemos el mal, y entonces de pecadores que somos, llegaremos a ser grandes santos, felices en la tierra, porque tendremos la paz en el corazón, y luego dichosos también en el Cielo, donde descansaremos de todas las fatigas de la vida, y disfrutaremos de lo que Dios nos ha preparado, por toda la eternidad.

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Esta sección es creada el 22 de Julio de 2011, memoria de Santa María Magdalena, que según la Sagrada Tradición es la pecadora pública que lavó los pies a Jesús con sus lágrimas y los enjugó con sus cabellos, llorando por sus muchos pecados, y a quien Jesús perdonó mucho, porque mucho amó.

Dedicada a los que fuimos, somos o seremos pecadores, para que no desconfiemos de la Misericordia de Dios y tomemos impulso para alcanzar la santidad a la que Dios nos llama.