(Sección especialmente dedicada a los Apóstoles de la Divina Misericordia)

Actualizado el miércoles 25/ENE/23

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

Contra los demonios

96    (45) + Pruebas enviadas por Dios a un alma particularmente amada.  Tentaciones y oscuridades: Satanás.

El amor del alma no es todavía como Dios lo desea.  De repente el alma pierde la presencia de Dios.  Se manifiestan en ella distintas faltas y errores con los cuales tiene que llevar a cabo una lucha encarnizada.  Todos los errores levantan la cabeza, pero su vigilancia es grande.  En el lugar de la anterior presencia de Dios ha entrado la aspereza y la sequía espiritual, no encuentra satisfacción en los ejercicios espirituales, no puede rezar, ni como antes, ni como oraba ahora.  Lucha por todas partes y no encuentra satisfacción.  Dios se le ha escondido y ella no encuentra satisfacción en las criaturas, y ninguna criatura sabe consolarla.   El alma desea a Dios apasionadamente, pero ve su propia miseria, empieza a sentir la justicia de Dios.  Ve como si hubiera perdido todos los dones de Dios, su mente esta como nublada, la oscuridad envuelve toda su alma, empieza un tormento inconcebible.  El alma ha intentado presentar su estado al confesor, pero no ha sido comprendida.  Se hunde en una inquietud aun mayor.  Satanás comienza su obra. 

Comentario: 

Como dice San Pablo: Nuestra lucha es contra los principados y potestades que habitan los aires. Es contra los espíritus de las tinieblas con Satanás a la cabeza. Y debemos tener en cuenta que estos enemigos son formidables, pues eran ángeles muy poderosos y dotados de grandes cualidades y que, al convertirse en demonios no perdieron muchas de estas cualidades, solo que se hicieron perversos al máximo y están como congelados en el mal y el odio a Dios y a nosotros que somos las criaturas de Dios. Por eso debemos ser prudentes y protegernos de sus ataques con la oración, los Sacramentos, los sacramentales y ser humildes y acudir a nuestro Ángel de la Guarda que está puesto a nuestro lado para que la lucha sea más pareja, y rogar a Dios día y noche.

Jesús, en Vos confío.

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