Actualizado el domingo 20/ENE/19

Dios es bueno y nos ama

Dios provee. 

Dios es providente y debemos tener mucha confianza en su Providencia paterna, porque Él incluso hará milagros cuando sea necesario, para socorrernos. Lo que pasa es que a veces somos nosotros quienes tenemos poca confianza en Él y en su Providencia.

Leamos las vidas de los Santos y comprobaremos que a ninguno le faltó lo necesario y que, por el contrario, tuvieron grandes gracias, dones y regalos de parte de Dios, no sólo espirituales sino también a veces materiales, cuando esto no era obstáculo para su salvación y santificación.

Si confiáramos más en Dios, seríamos los seres más felices de la tierra, porque estaríamos convencidos de que por encima de Dios no hay nadie, y nadie puede arrebatar nada de sus benditas manos.

Tendríamos que ser como esos pajarillos que se acurrucan en el hueco de las manos de un hombre fuerte. Así también nosotros, como pajaritos de Dios, debemos refugiarnos en las manos benditas y amorosísimas del Padre, que nos cuida y nos quiere, y que no dejará que nos pase nada que sea realmente malo, sino que todo lo que nos vaya sucediendo lo irá encauzando para nuestro propio bien y el bien de muchas almas, porque siempre será cierto que las almas se salvan con el padecer, y nosotros tenemos que completar lo que falta a la pasión del Señor.

Cuando tengamos alguna necesidad, vayamos confiados a pedirle a Dios, a exponerle nuestra urgencia, y esperemos, porque antes fallarán el cielo y la tierra, pero no se podrá decir que Dios ha decepcionado a quien depositó toda su confianza en Él.

¡Bendito sea Dios!

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En esta sección creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos meditando sobre la bondad de Dios y el amor que Él tiene hacia nosotros. Porque no hay nada que ayude más en la vida espiritual que el sabernos amados por Dios en todas las circunstancias, confiando en que Él es la Bondad infinita y que de Él no puede venirnos nunca ningún mal.