Actualizado el sábado 18/MAY/19

Dios es bueno y nos ama

¿Por qué Dios permite la prueba? 

Si todo nos fuera bien y la vida fuera toda de color de rosa, entonces muy pronto nos olvidaríamos de Dios, y de que este mundo no es nuestra morada definitiva, sino sólo paso y preparación para la eternidad.

Entonces por eso es que el Señor permite las pruebas y fracasos en nuestra vida, para que nos acordemos de Él, y no porque Él lo necesite, sino porque es un bien para nosotros, ya que Dios es el fin de nuestra existencia, pues hemos sido creados para Dios, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descansemos en Él. Y la felicidad la encontraremos sólo cuando poseamos a Dios en la eternidad. Por eso es de capital importancia que en esta vida terrenal nos acordemos del Señor, y si las pruebas y desgracias nos ayudan a levantar la mirada a Dios, bienvenidos sean, y demos gracias a estas calamidades porque nos hacen un bien inmenso.

¡Cuántos, ante una enfermedad, una muerte repentina de un pariente, una desgracia, una prueba, han encontrado a Dios, se han convertido, se han hecho santos, y han alcanzado al fin el Cielo!

Y otros tantos, que tuvieron una vida muelle y sin sobresaltos, que parecía que todo les iba bien a pesar de que actuaban mal, están ahora en el Infierno, para siempre perdidos y desesperados.

Por eso bendigamos la mano del Señor cuando nos da y cuando nos quita, cuando nos da alegría, y cuando permite el dolor en nuestras vidas, porque todo es un juego del amor de Dios, y además las desventuras nos sirven para hacernos más humildes, para que nos desengañemos de que no somos todopoderosos, que Todopoderoso sólo es Dios, y no nosotros.

¡Bendito sea Dios!

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En esta sección creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos meditando sobre la bondad de Dios y el amor que Él tiene hacia nosotros. Porque no hay nada que ayude más en la vida espiritual que el sabernos amados por Dios en todas las circunstancias, confiando en que Él es la Bondad infinita y que de Él no puede venirnos nunca ningún mal.