Actualizado el lunes 10/ENE/22

Dios es bueno y nos ama

Usa lo malo. 

En el Evangelio hemos leído un milagro de Jesús, en que cura a un ciego de nacimiento, escupiendo en el suelo y haciendo barro, que luego frota en los ojos del ciego, y cuando éste se va a lavar a la piscina a que lo envía Jesús, vuelve ya viendo. Y los que comentan este pasaje dicen que es como una contradicción, porque en aquellas tierras de Israel, el polvo del suelo es muy ácido, y si alguien hiciera barro con él y lo pusiera en los ojos, seguramente lograría hacerle mucho mayor daño en la vista.

Con este ejemplo el Señor nos quiere decir que Él usa incluso los males y lo malo, para darnos lo bueno. Y lo que humanamente hablando es un mal para nosotros o para nuestros seres queridos, en manos de nuestro Dios adquiere un poder sanador y liberador.

Si tuviéramos más confianza en Dios, meditando en la gran verdad que decimos en el Credo: Creo en Dios Padre Todopoderoso, entonces no tendríamos ya ningún miedo, porque también nos vendría a la mente aquella frase de la Escritura de que todo sucede para el bien de los que aman a Dios, todo está al servicio de los santos.

Claro que hay que rezar y confiar. No podemos confiar solamente y no rezar, porque eso sería presunción. Pero si rezamos y cumplimos lo que Dios quiere, entonces vayamos tranquilos por la vida, que todo nos saldrá bien a la corta o a la larga, porque Dios es un Padre bueno que nos ama tiernamente, y aunque a veces parece que algo nos va a hacer daño, luego resulta que ese es el remedio que necesitábamos para nuestro mal.

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En esta sección creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos meditando sobre la bondad de Dios y el amor que Él tiene hacia nosotros. Porque no hay nada que ayude más en la vida espiritual que el sabernos amados por Dios en todas las circunstancias, confiando en que Él es la Bondad infinita y que de Él no puede venirnos nunca ningún mal.