Actualizado el lunes 8/ABR/19

Ejemplos de la protección del Escapulario del Carmen

El Escapulario salva de las aguas

 

Ejemplo 20.

 

El diario El Siglo Futuro, de Madrid, publicó la siguiente noticia:

“Pontevedra, 23 de mayo de 1928.- En el vapor pesquero Amancia, propiedad de Luciano Soto, explotó la caldera cuando estaba dedicado a la faena de la pesca en la embocadura del río Marín, próximo a la isla de Sávora.

“El vapor se hundió rápidamente y los tripulantes, heridos y maltrechos, mantuvieron durante dos horas rudísima lucha contra el mar, logrando algunos salvarse.

“Entre los muertos está el capitán del barco, destrozado al reventar la caldera, y el maquinista.

“Los sobrevivientes fueron salvados por el vapor pesquero Río Ebro, que los condujo a Marín, siendo auxiliados y atendidos en la guardia del Policlínico Naval.

“Uno de los heridos refiere que no sabe nadar y que después de luchar tres cuarto de hora contra las ondas, se salvó gracias a las invocaciones a la Virgen del Carmen, cuyo Escapulario lleva al cuello”.

 

Ejemplo 21.

 

La familia Cantavella Pitarch, de Villarreal, en España, fue a pasar un día en su casa de campo, en las márgenes del río Acequia Mayor. En determinado momento, la madre de familia mandó a la niñera a hacer algo al campo y el pequeño Miguel, de sólo tres años, la siguió.

Al no oír más la voz de la criada ni la del niño, tomada de un presentimiento, la madre salió, llevando en brazos a su hija de pecho. Cual no fue su espanto al ver a su hijito flotando como una boya en las aguas del río, como retenido por una mano invisible. La criada se había alejado, dejando al niño cerca del río, adonde cayó.

Arrojándose al agua, la madre consiguió rescatar al pequeño. Le preguntó entonces qué le había pasado y por qué no se había hundido. En su lenguaje infantil, respondió: –La Madre de Dios me agarraba así, y juntaba los codos al cuerpo, alargando los bracitos como sosteniendo algo.

La feliz madre recordó entonces que hacía apenas dos días había hecho imponer el Escapulario a Miguel y que éste lo llevaba en el momento del accidente...

 

Ejemplo 22.

 

D. Manuel Castaños y Montijano, escritor católico, corresponsal de la Real Academia de Historia y Coronel del Ejército Español, escribe una carta el 17 de mayo de 1917: “Recuerdo un hecho, también rigurosamente histórico, ocurrido en la isla de Puerto Rico, ciudad de Humacao, de cuyo departamento mi padre era comandante militar.

“Vivía en la villa un opulento comerciante francés llamado Sandeau (amigo íntimo de mi padre) con su familia compuesta de su esposa y cinco hijas jóvenes.

“Cierto lúgubre día, combinaron éstas ir a bañarse en el mar, invitando a una amiga, joven muy piadosa.

“Cuando estaban todas dentro del agua, observaron las Sandeau que la amiga no se había sacado el Escapulario de la Virgen del Carmen y se burlaron de ella, diciendo:

“–¡Vamos a morir todas, menos tú!–

“De repente ocurrió algo muy frecuente en aquellas bajas latitudes: una tromba marina en medio de un día sereno y con un cielo límpido.

“Aquel terrible fenómeno produjo una resaca tan de improviso, que las seis jóvenes fueron arrastradas mar adentro. Un valiente pescador que presenciaba lo ocurrido, se arrojó con heroísmo en medio de las olas y dirigiéndose al grupo, sólo consiguió agarrar con su mano izquierda un cordón sujeto a un cuerpo, que no se rompió a pesar del peso.

“Nadando bravamente contra la resaca, lo trajo a la playa. Se trataba del cordón del Escapulario que llevaba la sexta joven y que había sido objeto de la mofa de sus amigas, que fueron pasto de los tiburones.

“Los desconsolados padres, que perdieron en un momento sus cinco hijas, de no creyentes que eran se volvieron devotísimos de la Virgen del Carmen y adoptaron como hija e hicieron heredera a la única sobreviviente”.

 

Ejemplo 23.

 

El 29 de Abril de 1980, en la provincia de Buenos Aires hubo unas lluvias extraordinarias que la invadieron en gran parte. El río Azul, al llegar a la ciudad del mismo nombre, se desbordó con furia inusitada y cubrió casi toda la ciudad.

Allí existe el Monasterio de Carmelitas Descalzas. Cuando el agua se acercó al Monasterio, las monjas comenzaron a rezar. La Madre Priora invocó a la Virgen del Carmen y lanzó un Escapulario al agua. Inmediatamente cesó la lluvia y salió el sol. Se diría que fue una casualidad. ¡Dichosa casualidad para los que llevan el santo Escapulario!

 

Ejemplo 24.

 

En el año 1845 el navío King of the Ocean dejaba el puerto de Londres con destino a Australia. Entre los pasajeros se encontraba el pastor protestante inglés James Fisher, con su esposa y dos hijos de nueve y siete años. El tiempo fue bueno en las primeras semanas del viaje. Pero cuando ya se adentraba por el Océano Índico, un fuerte tornado venido del noroeste barrió el océano. Las ondas irrumpían furiosamente, las velas se rasgaban y a bordo el armazón de madera no parecía más que cañas a la merced de los vientos y de las ondas airadas de esa noche memorable. Ordenaron a los pasajeros que bajasen a sus camarotes. No había nada que hacer. Se oían las órdenes de mando, gritos de desesperación y súplicas de misericordia.

El Sr. Fisher con su familia y otras personas subieron a cubierta y pidieron que todos se uniesen en oración, suplicando perdón y misericordia.

Entre la tripulación había un joven marinero irlandés natural de la comarca de Louth, llamado John Mc Auliffe, quien, desprendiéndose la camisa, se sacó del cuello un Escapulario. Lo blandió en forma de cruz y lo lanzó al océano. En seguida, las aguas abatieron su furor, la tempestad se calmó y una pequeña ola arrojó junto al joven marinero el Escapulario que pocos minutos antes había tirado al mar encrespado.

Así el navío llegó sano y salvo al puerto de Botany.

Pues bien, las únicas personas que habían notado el gesto del marinero y el regreso del Escapulario a la cubierta fueron los Fisher. Con profunda reverencia, se aproximaron al joven y le pidieron  que les diese a conocer el significado de aquellas piezas tan simples de paño marrón, marcadas con las letras B. V. M. Una vez informados, prometieron allí mismo abrazar aquella Fe cuya protectora y abogada es la poderosa Virgen del Carmen.

Al desembarcar en Sydney, se encaminaron a la pequeña capillita de Santa María, construida en aquel entonces de madera, en el lugar donde hoy se levanta un magnífico templo, y fueron debidamente recibidos en el seno de la Iglesia por el Padre Paulding, más tarde Arzobispo.

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