Actualizado el sábado 12/NOV/22

Ejemplos de la protección del Escapulario del Carmen

Ejemplo 39.

 

El P. Maestro Pedro Cornejo, catedrático de la Cátedra de Durando en la Universidad de Salamanca, refirió al P. Alonso de la Madre de Dios, conventual a la sazón en aquella ciudad, el caso siguiente:

“Días antes de recibir mi grado de maestro, estando durmiendo durante la noche, me despertaron unas voces lastimeras como de persona a quien hubiesen malherido y se hallase en trance de muerte. De ahí que, a toda prisa, cual requería tan apremiante caso, salí de mi celda a medio vestir, corriendo hacia el lugar de donde sospeché que partirían las voces; mas, dándome cuenta al bajar una escalera, de que sólo llevaba puesta la túnica y que iba sin Escapulario, sintiendo en mi interior como un gran desamparo, regresé de súbito a mi habitación a ponérmelo. Habiéndomelo puesto y besado con fervor, caminé de nuevo en busca del sitio del cual pensé sentir las voces plañideras estando bien despierto. Pero, cosa rarísima, aunque caminé de nuevo gran espacio en busca de aquellas voces quejumbrosas, en saliendo de mi celda, aunque anduve arriba y abajo por claustros, no volví a percibir ni el menor eco de ellas, y, puesto que el convento dormía en el mayor silencio, decidí nuevamente volver a la cama.

Saliendo al día siguiente para la ciudad y encaminando mis pasos a la Universidad para dar mi cátedra, encontré al señor cura de San Isidro, que, rodeado de gran muchedumbre de gente, se hallaba conjurando a un hombre endemoniado. A los gritos del infeliz endemoniado y los exorcismos del cura y alboroto de los circunstantes, me aproximé por ver quién fuese el pobre hombre atormentado del enemigo, el cual, tan pronto como me divisara, soltando una estridente carcajada, me dijo:

–“No se la armé mala al P. Cornejo, la pasada noche con mis quejidos lastimeros, y a fuer que si hubiere pasado adelante y salido sin el Escapulario, que la burla le hubiera sido harto pesada y funesta. Agradézcalo a la virtud que en ese Escapulario depositó la Santísima Virgen y a la inspiración que le dio de ponérselo”.

Lo dicho por el poseso me fue motivo de mayor confianza y de más profunda devoción para con el bendito Escapulario de la Virgen y de dar infinitas gracias a nuestra Madre, que por él me libró de un grave peligro.

 

Ejemplo 40.

 

El venerable Miguel de la Fuente dice que, en Palma de Mallorca, al salir cierta noche de su casa el cofrade Miguel Palau, saliéronle a su encuentro dos hombres, los cuales, por agravio o enemistad con él, tomáronle en medio descargando sobre él múltiples estocadas, todas las cuales trataba de esquivar y soslayar con su capa; mas con toda su habilidad y diligencia no pudo en forma alguna evitar el que varias de ellas le diesen de lleno en el pecho.

Mas. ¡oh prodigio o milagro de María Santísima!, aunque varias veces le traspasaron la ropilla y el jubón, siempre hallaron resistencia indecible en el Santo Escapulario de la Virgen Santísima, sin que recibiese el más ligero rasguño.

Reconoció el prodigio Palau, pues con las roturas del jubón y demás no podía en manera alguna ocultarse. Henchido de gozo y de júbilo, fue corriendo al convento del Carmen, y, delante del Prior y de los religiosos, refirió con fervor y entusiasmo el suceso, que comprobaban evidentemente las roturas de sus ropas, siendo el más auténtico testimonio de semejante prodigio la vida ajustada y devotísima que llevara después todos los días de su vida.

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