Actualizado el miércoles 29/SEP/21

Enseñanzas del Evangelio

Limosna en secreto.

 

Por tanto, cuando des limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad les digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. (Mt 6, 2-4). 

Enseñanza: 

Debemos obrar para que nos vea Dios, y no para ser alabados por los hombres. Porque la alabanza humana es como una pompa de jabón, o mejor como una burbuja de gas pútrido, que no es nada y sólo viene a turbar nuestra paz interior, ya que al recibir las alabanzas humanas, pocos son los que no se ensoberbecen.

Trabajemos por la gloria de Dios y la salvación de las almas, mirando solo el premio que Dios nos está preparando en el Cielo, y que ya nos va dando también aquí en la tierra, incluso con bienes materiales, porque según la medida con que demos a los demás, también la usará Dios para darnos a nosotros.

Es difícil usar bien del dinero, porque es muy seductor y muchas veces queremos tener gran cantidad de dinero para hacer obras de caridad, pero no sabemos desprendernos de lo que ya tenemos. Y si no somos generosos con lo que ya tenemos, ¿cómo lo seremos cuando tengamos una gran fortuna? Porque quien es fiel en lo poco, también lo será en lo mucho; pero quien es infiel en lo poco, también lo es en lo mucho.

No esperemos a tener grandes fortunas para socorrer a los necesitados, sino que imitemos a la viuda del Evangelio que echó sólo dos moneditas en el Tesoro del Templo, y Jesús la alabó porque ella, de su pobreza, dio todo lo que tenía para subsistir.

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