Actualizado el domingo 28/ENE/24

Enseñanzas del Evangelio

Dios da al que pide.

 

¿O hay acaso alguno entre ustedes que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pescado, le dé una culebra? Si, pues, ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! (Mt 7, 9-11). 

Enseñanza: 

Dios nos da todo, pero así y todo Él quiere que le pidamos, por medio de la oración confiada, todo lo que necesitamos para nosotros y para aquellos que amamos.

Por eso nunca hay que cansarse de pedir, porque Dios es rico, riquísimo, y quiere colmarnos de dones y favores por encima de lo que imaginamos.

Hagamos la prueba y pidamos a Dios lo que queramos, y veremos lo que son milagros, porque la oración bien hecha nunca vuelve vacía a nosotros, sino que obtiene algo de Dios, si bien a veces no el don que pedimos, sí obtiene una gracia mejor o más necesaria para nuestra situación particular.

Si confiamos y sabemos que Dios es bueno y que todo lo que hace o permite, lo hace o permite por bondad hacia nosotros, entonces iremos confiados al trono de la gracia y pediremos mucho, porque a Dios le cuesta más dar poco que dar mucho. Efectivamente Él es todopoderoso y cuando pedimos poco, es como que a Sí mismo se tiene que hacer violencia, se tiene que constreñir para darnos eso pequeño. En cambio si pedimos mucho es como que aliviamos el Corazón de Dios, que nos quiere dar eso y mucho, muchísimo más.

Aunque a veces nosotros somos medio miopes y confundimos una rama con una culebra, porque los dones de Dios en ocasiones se revisten de cruces, pero son cruces de oro puro, sólo hay que saberlas mirar.

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