Actualizado el viernes 10/DIC/21

Enseñanzas del Evangelio

Dios sabe.

 

Y, al orar, no hablen mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo. (Mt 6, 7-8). 

Enseñanza: 

Con Dios debemos usar un lenguaje sencillo en la oración, porque Él es sencillo y quiere que nosotros, sus hijos, seamos sencillos como Él. Porque el rebuscamiento no ayuda a estrechar los vínculos entre los hijos y el Padre eterno. En cambio las palabras simples y amorosas, son gratas a Dios y Él nos escucha con placer.

Algunos creen ver en estas palabras de Jesús una condena al rezo del Santo Rosario, pues en él se repiten siempre las mismas palabras. Pero hay que saber que estas palabras que se repiten no son de invención humana, sino divina, ya que son los Padrenuestros y las Avemarías, compuestas por Dios mismo. ¿Acaso podemos pensar que Dios condene lo que Él mismo ha inspirado y compuesto?

Lo que el Señor nos dice es que no debemos usar palabrería inútil porque a Dios no lo podemos cambiar con nuestra oración, sino que rezando cambiamos nosotros, y Dios tiene una voluntad condicional, que ejecutará según sea nuestra insistencia en la oración.

Claro, porque Dios, desde antes que el tiempo fuera, nos ha predestinado un cierto número de gracias especiales, y nos las otorgará siempre y cuando nosotros recemos pidiéndoselas. Por eso es tan importante rezar, y rezar mucho, ya que de lo contrario nos privaríamos de muchos auxilios que Dios había destinado para nosotros, pero que al no pedírselos, irán hacia otra persona o se perderán.

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