Actualizado el miércoles 21/NOV/18

Enseñanzas del Evangelio

Luz del mundo.

 

Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos. (Mt 5, 14-16)

Enseñanza: 

Tenemos que hacer buenas obras y que los hombres las vean, pero no para alabarnos a nosotros sino para que alaben a Dios, que lo glorifiquen. ¡Ay de los que hacen buenas obras para ser vistos y aplaudidos por los hombres!, no tendrán ninguna recompensa de Dios.

Hay que luchar mucho contra el respeto humano, que nos hace avergonzarnos de ser cristianos en público y no nos animamos a mostrarnos en favor de Cristo ante los hombres. Pero es necesario que recordemos las palabras del Señor, que dice claramente que a quien se avergüence de Él ante esta generación malvada, Él se avergonzará de nosotros cuando venga en la gloria y ante su Padre. Por eso no hay que tener vergüenza, sino ser valientes testimonios de Cristo en el mundo.

A veces decimos que estamos dispuestos a derramar toda la sangre por Cristo y el Evangelio, a morir mártires del Señor, pero resulta que, en la práctica, no soportamos una burla, una risita maliciosa, un ridículo que nos hacen pasar. ¿Y así es como queremos ser mártires?

Tenemos que reconocer que nos falta mucho para ser verdaderamente santos. Pero empecemos hoy mismo a aceptar las humillaciones y a mostrarnos abiertamente como cristianos, porque los Ángeles de Dios y Dios mismo nos están viendo, y su opinión es la que solamente debe interesarnos, no la opinión de los hombres mortales.

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