Actualizado el miércoles 8/JUN/22

Enseñanzas del Evangelio

Tesoros en el Cielo.

 

No amontonen tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que perforan y roban. Amontonen más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que perforen y roben. (Mt 6, 19-20). 

Enseñanza: 

El Señor se refiere a que en lugar de acumular dinero y riquezas en este mundo, que las usemos más bien en realizar buenas obras, de misericordia y de caridad, y así nos haremos con un tesoro que nos esperará en el Cielo, donde ya no habrá peligro de que nos lo roben.

Está bien que usemos bien del dinero, proyectando y reservando una parte para cualquier contingencia y nuestro subsistir. Pero no tenemos que acumular avaramente, porque puede sucedernos que los ladrones o el tiempo nos despojen de este tesoro y así quedemos con las manos vacías, de dinero y de buenas obras.

Por eso en todo se debe usar la prudencia, buscando el equilibrio entre el ahorro prudente y la generosidad misericordiosa, porque en definitiva Dios puede enriquecernos en un abrir y cerrar de ojos, y si damos con alegría, nunca nos faltará lo necesario para vivir, porque Dios es providente y ayuda con largueza a quien da con generosidad.

Ahorremos, pero destinemos una parte del dinero en las buenas obras, porque es una tentación muy peligrosa el querer tener cada vez más dinero y convertirnos en avaros.

Aprendamos de Jesús, que siendo Dios, el Dueño de todas las riquezas por ser Dios, y a pesar de todo el dinero que le dieron los ricos de su tiempo para los pobres, no quiso quedarse con nada para Él, muriendo sin un centavo, sin ni siquiera su ropa y con un sepulcro prestado. Y si Dios procedió así, nosotros tratemos de imitarlo, al menos en parte.

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