Actualizado el viernes 15/NOV/19

Evangelio explicado

Mt 6, 5-15.  

El Padrenuestro. 

“Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo, ya tienen su paga. Tú, al contrario, cuando quieras orar entra en tu aposento, corre el cerrojo de la puerta, y ora a tu Padre que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Y cuando oréis, no abundéis en palabras, como los paganos, que se figuran que por mucho hablar serán oídos. Por lo tanto, no los imitéis, porque vuestro Padre sabe qué cosas necesitáis, antes de que vosotros le pidáis. Así, pues, oraréis vosotros: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan supersubstancial; y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos introduzcas en tentación, antes líbranos del Maligno. Si, pues, vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también; pero si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestros pecados”. 

Comentario: 

En el Padrenuestro se contiene todo lo que es justo y bueno pedir a Dios. Primero lo espiritual y luego también lo material.

En esta traducción se habla del pan supersubstancial, porque el pan que pedimos a Dios no es solo el pan material, el alimento de cada día, sino también el pan de la voluntad de Dios, el pan de la Palabra de Dios, y el Pan Eucarístico.

También pedimos a Dios que nos libre del Maligno, porque Dios quiere que le pidamos, ya que se ha comprometido a auxiliarnos y a darnos gracias y dones, pero a condición de que se los pidamos a través de la oración.

El Señor quiere que seamos sencillos en el trato con Él, y que no abundemos en palabrería como si Dios no supiera de antemano lo que necesitamos. ¿Pero entonces no hay que rezar el Rosario, que repite siempre las mismas palabras y con el cual hablamos mucho? Por supuesto que sí debemos rezar el Rosario, porque es la repetición de la oración del Padrenuestro y de la salutación angélica, las dos más bellas oraciones compuestas por Dios mismo.

También debemos contarle al Señor todos nuestros problemas y necesidades, porque a Él le gusta que le confiemos, como a nuestro mejor Amigo, todas nuestras cosas, ya que Él escucha con atención y quiere ayudarnos.

Lo que el Señor no quiere es que digamos palabrería inútil y vacía de contenido, como hacen los hipócritas o los que desconfían de que Dios oiga lo que se le dice.

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