Actualizado el lunes 14/ENE/19

Evangelio explicado

Mt 5, 33-37.  

Sí, si; No, no. 

Oísteis también que fue dicho a los antepasados: “No perjurarás, sino que cumplirás al Señor lo que has jurado.” Más Yo os digo que no juréis de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni jures tampoco por tu cabeza, porque eres incapaz de hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Diréis (solamente): Sí, sí; No, no. Todo lo que excede a esto, viene del Maligno. 

Comentario: 

No hay que jurar, nunca, porque entre hombres honestos no hace falta el juramento. Solo hay que decir “sí” a lo que es sí, y “no” a lo que es no. Y ¡ay de los que quieren engañar a su prójimo jurando en falso!, porque ponen por testigo a Dios, que es la Verdad inmutable, como fiador de su mentira rastrera. Dios nos libre de jurar en falso. Pero el Señor va más allá y nos dice claramente que no debemos jurar por ningún motivo, porque entre gente decente solo basta la palabra. Hay que volver a dar valor a la palabra empleada, porque en estos tiempos, al extenderse tanto la mentira, la palabra dada tiene poco valor. Pero hay quienes juran en falso y así engañan a muchos. A éstos les espera el Infierno, porque se ampararon en Dios y lo pusieron por testigo de sus mentiras, es decir, que hicieron pasar a Dios por falso como ellos, para engañar a sus prójimos, y esto es un pecado gravísimo.

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