Actualizado el lunes 28/NOV/22

Evangelio explicado

Mt 8, 16-17.  

Poder de Jesús. 

Caída ya la tarde, le trajeron muchos endemoniados y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los enfermos. De modo que se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: “Él quitó nuestras dolencias, y llevó sobre Sí nuestras flaquezas”. 

Comentario: 

Los demonios con la causa de todo el mal que hay en el mundo, porque ellos son el Mal.

El mal nunca puede venir de Dios, porque Dios es bueno y no quiere el mal para ninguno. Pero Dios permite el mal por un designio de su Providencia y para sacar un bien de él.

Y aquí vemos a Jesús doblegando a los enemigos del alma, los demonios, que tenían atormentados a muchos hombres, y vemos también que el Señor sana enfermedades, que en definitiva también son causadas por el pecado y los demonios.

Y Jesús cargó sobre sí lo que nosotros debíamos cargar por nuestros pecados, y cuando fue clavado en la cruz, también clavó en Él todas nuestras debilidades.

Jamás podremos agradecer lo suficiente todo lo que Jesús ha hecho por nosotros, porque sin Él estaríamos todos destinados al Infierno eterno, y sin Él no habría esperanza de Cielo.

Pero ahora, con su venida y su Sacrificio, las puertas del Cielo están abiertas a quien quiere entrar por ellas, y los milagros están a pedir de boca, porque si tenemos fe, Jesús sigue curando a través de sus sacerdotes y de sus fieles, y expulsando demonios de nuestra vida.

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