Actualizado el sábado 24/JUL/21

Evangelio explicado

Mt 6, 25-34.  

Buscar primero el Reino de Dios. 

“Por esto os digo: no os preocupéis por vuestra vida: qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, con qué lo vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento? ¿y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni juntan en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros puede, por mucho que se afane, añadir un codo a su estatura? Y por el vestido, ¿por qué preocuparos? Aprended de los lirios del campo: cómo crecen; no trabajan, ni hilan, mas Yo os digo, que ni Salomón, en toda su magnificencia, se vistió como uno de ellos. Si, pues, la hierba del campo, que hoy aparece y mañana es echada al horno, Dios así la engalana ¿no hará Él mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis, por consiguiente, diciendo: “¿Qué tendremos para comer? ¿Qué tendremos para beber? ¿Qué tendremos para vestirnos?” Porque todas estas cosas las codician los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe que tenéis necesidad de todo eso. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura. No os preocupéis, entonces, del mañana. El mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su propia pena”. 

Comentario: 

El Señor nos dice que primero debemos buscar el Reino de Dios y que las demás cosas, especialmente las materiales, se nos darán por añadidura.

Y buscar el Reino de Dios no se limita a hacer apostolado, sino, principalmente, a buscar el Reino en nuestra propia alma, tratando de que Cristo reine en nuestro corazón, que nosotros seamos un pequeño reino del Señor.

Si Cristo reina en nosotros, entonces podremos trabajar porque reine también en otras personas, y así se irá extendiendo el Reino de Dios en el mundo. Pero primero debe reinar en nosotros, y Cristo reina en nosotros cuando vivimos en gracia de Dios, cuando evitamos el pecado; entonces así habita en nosotros la Santísima Trinidad por la gracia santificante que hay en nosotros y, como dice el Evangelio, el Reino de Dios está dentro de nosotros, y desde allí se difundirá al exterior.

Recordemos aquí lo que el Sagrado Corazón nos dice a través de sus santos. Él quiere hacer un pacto con nosotros. Nos dice Jesús: “Ocúpate tú de Mí y de mis cosas, que Yo me ocuparé de ti y de las tuyas”.

Este dulce pacto tenemos que hacerlo con el Señor, porque saldremos infinitamente ganadores, ya que si nosotros nos preocupamos por el Señor, es decir por salvar almas, especialmente la nuestra, y por consolar al Señor, entonces Él nos arreglará todas nuestras cosas en este mundo y viviremos felices, confiados en el Corazón de Cristo.

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