Actualizado el jueves 30/SEP/21

Evangelio explicado

Mt 7, 7-11.  

Poder de la oración. 

Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; golpead y se os abrirá. Porque todo el que pide obtiene; y el que busca encuentra; y al que golpea, se le abre. ¿O hay acaso entre vosotros algún hombre que al hijo que le pide pan, le dé una piedra; o si le pide un pescado, le dé una serpiente? Si, pues, vosotros, que sois malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¡cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que le pidan! 

Comentario: 

La condición del hombre en la tierra es la de un ser necesitado de todo, por eso el Señor nos dice que debemos pedir a Dios, y así obtendremos. Queda así establecida la necesidad de pedir para obtener, es decir, la necesidad de rezar.

Porque Dios ha establecido desde toda eternidad y nos ha preparado gracias para dárnoslas en el tiempo de nuestra vida, pero si no rezamos pidiendo estas gracias, el Señor no nos las dará y así frustraremos los dones que Dios nos hubiera querido dar. Por eso es tan necesario que oremos mucho, para recibir todas las gracias que el Señor nos predestinó antes de que el tiempo fuera.

Algo interesante para tener en cuenta es que Jesús nos dice en este pasaje que todo el que pide recibe. Pero no dice que recibe lo que pidió, sino que recibe, es decir, que algo recibe, aunque no sea lo mismo que pidió.

Porque Dios a veces no nos da lo que pedimos, porque pedimos mal, o porque no nos conviene o por justos motivos que Dios tiene y que comprenderemos bien en la eternidad.

Lo importante es tener bien en claro que la oración nunca queda estéril, nunca vuelve vacía a nosotros, sino que algo nos obtiene, y siempre nos obtiene lo mejor para nosotros y para los hermanos.

Así que recemos mucho, especialmente con el Santo Rosario, oración maravillosa que es una síntesis del Evangelio.

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