Actualizado el domingo 21/JUL/19

Evangelio explicado

Mt 6, 1-4.  

De la recta intención. 

“Cuidad de no practicar vuestra justicia a la vista de los hombres con el objeto de ser mirados por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Cuando, pues, haces limosna, no toques la bocina delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser glorificados por los hombres; en verdad os digo, ya tienen su paga. Tú, al contrario, cuando haces limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha, para que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.” 

Comentario: 

El Señor nos pide que seamos discretos en hacer el bien, que no busquemos las alabanzas humanas sino las alabanzas de Dios. Y como Dios ve en lo secreto, no hace falta que vayamos proclamando las obras de caridad que realizamos.

Esto no quiere decir que tengamos que hacer todo a escondidas y ocultamente, no; solo que no hay que actuar para ser aplaudidos por los hombres, es decir, no debemos estar movidos por esa intención, sino por la pura intención de amar a Dios y al prójimo en Dios.

Hagamos muchas obras buenas porque éstas nos aseguran la salvación eterna, y nos acompañarán al tribunal divino. Es más, la limosna o ayuda dada a un pobre, a un necesitado, se convertirá en la llave que nos abrirá el Reino de los Cielos, porque ese pobre, ese necesitado, estará en la puerta del Paraíso y hablará en favor nuestro para que Dios nos deje entrar.

¡Ay de los que hayan hecho daño a los pequeños, a los pobres, a los que sufren!, porque estas almas estarán en la puerta del Cielo y acusarán ante Dios al que fue duro de corazón.

Entonces no busquemos el aplauso de los hombres sino solo la gloria de Dios y la salvación de las almas.

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