Actualizado el miércoles 28/JUL/21

Imitando a Jesús y a María

Silencio. 

Todas las palabras de Jesús y de María estaban rodeadas de un profundo silencio, pues Ellos dos son los grandes Silenciosos, ya que si Dios habla en el silencio, y comunica sus luces y gracias en el silencio; Jesús y María, que recibieron tantas gracias, sólo las pudieron recibir porque hacían silencio interior y exterior.

Y nosotros estamos muy lejos de imitarlos, porque además de que vivimos en un mundo lleno de ruidos y exterioridades, también es cierto que tenemos ruido en nuestra mente, con mil pensamientos inútiles, y así no logramos hacer un poco de silencio para oír la voz del Señor.

Alejémonos de la televisión, que es un medio tan poderoso en las manos de Satanás, para lograr que las almas se disipen y pierdan el gusto por el retiro y la oración. Huyamos de la televisión, que hace ruido en nuestro interior, tratando de desordenarnos.

Tenemos que practicar más el silencio, porque Dios pedirá cuenta hasta de la más pequeña palabra inútil que se haya dicho, y debemos reconocer que muchas veces hablamos sin necesidad y por costumbre, inútilmente, quitando así preciosos momentos de silencio para escuchar a Dios, y nos hacemos mal tanto a nosotros mismos como a los que nos tienen que escuchar.

También San José fue el hombre del silencio. Y se puede decir, sin temor a equivocarse, que la medida de la santidad de una persona está muy ligada al nivel de silencio que hay en su vida. Vemos que San José, el santo más grande del santoral, después de la Santísima Virgen, pasa en silencio en el Evangelio.

Hagamos silencio e imitaremos cada vez más a Jesús y a María, que en el silencio se prepararon para la gran misión de rescatar a los hombres de las manos de Satanás.

Cuando mayor sea nuestra misión, tanta más necesidad tendremos de hacer silencio.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.