Actualizado el miércoles 14/ABR/21

Imitando a Jesús y a María

Amor al sufrimiento. 

Siempre será verdad que las almas se salvan con el sacrificio, con el sufrimiento. Y Jesús y María se distinguieron por amar el sufrimiento y llevarlo a la cima, soportarlo todo por el amor y la salvación de los hombres, y nosotros tenemos que imitarlos teniendo un amor grande a la cruz de cada día.

Porque las almas se salvan con el sacrificio, y si no tratamos de ser mortificados, no sólo que no nos salvaremos nosotros, sino que tampoco salvaremos a nadie, porque Dios derrama gracias de conversión y salvación cuando alguien ofrece sacrificios y dolores por los hermanos.

El mundo no quiere ni oír hablar del dolor, y lo toma como un mal y algo que se debe evitar a toda costa. El mundo sólo quiere gozar y divertirse. Pero Cristo y María no pensaban así, sino que se entregaron al máximo dolor para alcanzar el máximo bien, la redención de innumerables almas.

No pidamos sufrimientos ni cruces, porque somos débiles y no estamos a la altura de los Santos, que pedían cruces y padecimientos; pero al menos aceptemos con amor los sufrimientos que el Señor permita en nuestras vidas, así imitaremos a Jesús y a María, que se entregaron por amor a la humanidad, a los más crueles tormentos.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.