Actualizado el viernes 19/OCT/18

Imitando a Jesús y a María

Pureza. 

Debemos imitar la pureza de Jesús y de María, porque siendo puros veremos a Dios y comprenderemos las cosas celestiales, ya que la impureza obnubila y enceguece el entendimiento, y no se comprenden las cosas de Dios.

Jesús, por ser Dios, y María, por ser la Inmaculada, eran Purísimos. Al menos nosotros, desde nuestra naturaleza caída, pidamos a estos dos astros del Cielo que nos ayuden a guardar cada vez mejor la pureza de cuerpo, mente y corazón, porque los puros son bienaventurados porque verán a Dios, y ya desde este mundo lo verán.

El demonio sabe que el hombre que cae en la impureza es una fácil presa suya, y es candidato muy probable al Infierno, pues como dijo la Santísima Virgen a una de las pastorcitas de Fátima, “los pecados que más almas llevan al Infierno, son los pecados de la carne”.

Si miramos a nuestro alrededor y vemos cómo está el mundo y cómo están los medios de comunicación social, en especial la televisión, entonces comprenderemos que es Satanás quien está detrás de todo este lodo, fomentando toda clase de lujuria y perversión para arrastrar al mayor número de almas a la perdición.

No nos dejemos engañar y tratemos de guardar con esmero esta virtud tan querida por Jesús y María, que nos hace como niños y así nos abre las puertas del Cielo.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.