Actualizado el domingo 3/OCT/21

Imitando a Jesús y a María

Cumplir el deber. 

Si queremos imitar a Jesús y a María tenemos que cumplir bien nuestro deber, porque Ellos se entregaron completamente al cumplimiento de su deber, y así ahora están en lo más alto del Cielo y son los más grandes Santos del Cielo.

También nosotros, si queremos llegar a ser santos, tenemos que cumplir bien nuestro deber de estado, hacer lo que debemos hacer y hacerlo muy bien, de la mejor manera posible, y en ello estará nuestra santificación.

En definitiva no es otra cosa que servir a Dios y a los hermanos, pues el primer desobediente y que no quiso cumplir su deber, fue Lucifer, que de ángel glorioso de luz, se convirtió en horrendo demonio.

Tengamos cuidado porque el demonio a veces con la gente piadosa usa la tentación de hacer que las personas emprendan grandes obras caritativas y de apostolado, pero les hace descuidar su deber de estado, y esto es una tentación diabólica.

Lo primero en nuestras vidas debe ser el cumplimiento de nuestro deber de estado, de hacer todo bien según el lugar que Dios nos puso en la sociedad, en la familia, en la Iglesia y en el mundo, y así seremos imitadores de Jesús y de María, que lo dieron todo, que no se escaparon cuando tuvieron que dar la vida por quedarse y no huir lejos.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.