Actualizado el lunes 30/MAY/22

La infancia espiritual

Ayuda. 

Una gran ayuda para lograr la infancia espiritual, es el sabernos elegidos por Dios no por nuestros méritos o porque valemos algo, sino porque Dios, por pura misericordia suya, quiso elegirnos porque así le pareció bien. Esto nos debe mantener en la pequeñez, sabiendo que todo lo que somos y tenemos no es por mérito nuestro, sino que Dios nos lo ha regalado. Y si tenemos un lugar importante en la Iglesia o en el mundo, no es porque somos los mejores, sino porque Dios nos ha elegido porque así lo quiso.

De esta forma nunca juzgaremos a los demás, por pecadores que sean, porque si nosotros no hubiéramos tenido las gracias y ayudas de lo alto para no caer en pecado, habríamos caído en los más graves desórdenes. Entonces demos gracias a Dios porque nos cuidó para que no pecáramos, nos dio gracias y ayudas sobrenaturales. Otros tal vez no tuvieron esas ayudas y por eso han sucumbido a la tentación. ¡No los juzguemos y demos gracias a Dios que nos ha preservado de esos peligros!

Debemos estar más que felices de que Dios nos haya elegido, y tenemos que corresponder al amor de Dios por nosotros, con nuestra sincera voluntad de hacer lo que Dios quiere de nosotros, porque amor con amor se paga, y Dios nos ha elegido por puro amor suyo.

Así que una gran ayuda para mantenernos en la infancia espiritual es el sabernos elegidos por Dios, sin mérito de nuestra parte.

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En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños." (Mt 11, 25)

En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: "¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?" Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: "Yo les aseguro: si no cambian y se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos." (Mt 18, 1-4)

Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orara; pero los discípulos les reprendían. Mas Jesús les dijo: "Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos." (Mt 19, 13-14)


Mensaje de la Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano:

24 de julio de 1974

Mi triunfo y el de mis hijos.

“Camina en la simplicidad. Yo te llevo de la mano y tú sígueme siempre. Déjate conducir por Mí; déjate alimentar por Mí, déjate mecer por Mí: como un niñito en mis brazos.

Puesto que Satanás hoy ha engañado a la mayor parte de la humanidad con la soberbia, con el espíritu de rebelión a Dios, ahora sólo con la humildad y con la pequeñez es posible encontrar y ver al Señor.

Causada por la rebelión contra Dios, por este orgullo que sólo proviene de Satanás, es la oleada de la negación de Dios, del ateísmo que amenaza verdaderamente con seducir a gran parte de la humanidad.

Este espíritu de soberbia y de rebelión ha contaminado también a una parte de mi Iglesia. Engañados y seducidos por Satanás, aun aquellos que deberían ser luz para los demás, ahora no son más que sombras que caminan en la obscuridad de la duda, de la incertidumbre, de la falta de fe.

Ya dudan de todo. ¡Pobres hijos míos, cuanto más ustedes busquen solos y con sus propias fuerzas la luz, tanto más caerán en la obscuridad!

Hoy es necesario volver a la simplicidad, a la humildad, a la confianza de los pequeños, para ver a Dios. Para lo cual Yo misma me estoy preparando este escuadrón: mis Sacerdotes, a quienes haré cada vez más pequeños para que puedan ser colmados de la luz y del amor de Dios.

Humildes, pequeños, abandonados y confiados, todos se dejarán conducir por Mí. Su débil voz tendrá un día el clamor de un huracán, y uniéndose al grito de victoria de los Ángeles, hará resonar en todo el mundo el potente grito: “¿Quién como Dios? ¿Quién como Dios?”

Será entonces la definitiva derrota de los soberbios y el triunfo mío y de mis pequeños hijos.”