Actualizado el jueves 8/ABR/21

Interpretación del Apocalipsis

1 de enero de 1981

Fiesta de la Maternidad divina de María Santísima

La única posibilidad de salvación.

“Comenzad el nuevo año en la luz de mi divina Maternidad. Soy el camino por el que os vendrá la paz. La incapacidad de construir la paz para los hombres de hoy, depende de su obstinada negación de Dios.

No habrá paz mientras la humanidad persista en seguir por el camino del rechazo de Dios y de la rebelión a su ley. Al contrario, aumentarán el egoísmo y la violencia, y se sucederán guerras cada vez más crueles y sangrientas.

Se podrá llegar a la posibilidad  de una tercera guerra mundial, muchas veces prevista, que tendrá la terrible capacidad de destruir una gran parte de la humanidad, si los hombres no se proponen, con toda seriedad, volver a Dios.

El Señor está pronto a derramar, sobre vuestra descarriada y tan amenazada generación, el río de su misericordia, con la sola condición de que esta generación vuelva arrepentida a los brazos de su Padre Celeste. Yo misma he cantado su divina Misericordia, que se extiende de generación en generación sobre todos los hombres que temen al Señor, y vuestra única posibilidad de salvación está en este retorno al amor y el temor de Dios.

En el primer día del nuevo año, en el que veneráis el gozoso misterio de mi divina Maternidad, vuelvo a vosotros, mis pobres hijos, mis ojos misericordiosos.

Con el alma entristecida y con voz angustiada, os suplico que volváis a Dios, que os espera con aquel amor con el que el padre esperaba, cada día, el retorno del hijo pródigo.

Os invito a una amorosa cruzada de oración reparadora y a obras de penitencia. Unidos a Mí, implorad de Dios la gracia del retorno de tantos hijos míos alejados.

Multiplicad por doquier los Cenáculos de oración para forzar a la Misericordia de Dios a descender, como rocío, sobre el inmenso erial de este mundo.

Y preparaos a ver lo que ojos humanos no han visto jamás.

Yo soy el camino de la Paz. Dios llama a toda la humanidad a retornar a Él a través de Mí, porque sólo con este completo retorno puede triunfar mi Corazón de Madre.” 

Comentario: 

La humanidad encontrará la paz solo si se vuelve al Señor, si arrepentida se acerca al Corazón de Dios, de lo contrario, cada vez habrá más violencia, odio, desorden y guerras de todo tipo. Y cuando todos digan: “Paz y seguridad”, podría comenzar la mayor revolución de pueblos y naciones.

La única opción que tenemos es volver al Señor. Y cada uno de nosotros debe poner su granito de arena para que esto así suceda.

Con nuestra oración perseverante y nuestros pequeños sacrificios, obtendremos la manifestación de la Misericordia de Dios sobre el mundo.

No nos desanimemos pensando que “ya está todo perdido”, o que “el mundo ya no tiene solución”, porque ésta es una astucia del Maligno, que quiere llevarnos al desaliento y a la convicción de que ya no se puede hacer nada. ¡No! ¡Al contrario! Todavía se puede hacer mucho y tenemos que hacerlo ya. Tomemos el Rosario en una mano y lancémonos a la conquista y reconquista del mundo para Dios, porque tenemos la promesa solemne de la Virgen de que su Inmaculado Corazón triunfará, y nosotros triunfaremos con Él.

Si queremos cambiar el mundo, tenemos que comenzar por cambiar nosotros mismos. Entonces recemos mucho y hagamos sacrificios, y entonces veremos lo que son milagros.

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)


Si desea recibir estos mensajes sobre la interpretación del Apocalipsis, en su correo electrónico, por favor:
SUSCRÍBASE AQUÍ

 

 

En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento". Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días! En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días". (Daniel 12, 1-13)

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

Esta sección se crea el 2 de Abril de 2010, Viernes Santo, y día del Siervo de Dios Juan Pablo II, a quien se la encomendamos, junto con la interpretación correcta del Apocalipsis y todas las profecías que hablan sobre el Fin de los Tiempos.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que estemos escritos en el Libro de la Vida el Último Día.