Actualizado el sábado 2/OCT/21

Interpretación del Apocalipsis

Pascara, 1 de mayo de 1983

Fiesta de San José Obrero

Este mes de mayo

“En este mes tratad de vivir más intensamente la consagración que habéis hecho a mi Corazón Inmaculado, hijos predilectos. Sólo así podré ser venerada por cada uno de vosotros.

Ofrecedme florecillas de mortificación para consolar el gran dolor que me causa el ver cómo todas las invitaciones, dirigidas a la humanidad para que retorne a su Dios, no son acogidas.

¡Cuánto se entristece Jesús al ver a tantos que caminan por la senda del pecado, de la impureza, de la corrupción, del egoísmo desenfrenado!

Ofreced, a estos pobres hijos míos enfermos, la ayuda de vuestra penitencia y de vuestra mortificación.

Cada día de este mes, consagrado a Mí, regaladme con pequeñas flores de silencio y de docilidad, de plena disponibilidad, de humildad y de paciencia, de mansedumbre, de vuestra renuncia a las comodidades y placeres de los sentidos.

Caminaréis así por la senda del desprecio de vosotros mismos, obrando en vosotros aquella renuncia al mundo y a sus seducciones, que constituye el compromiso más importante asumido el día de vuestra consagración bautismal y sacerdotal.

Dadme Coronas de Rosarios, recitados con más intensidad y con mayor frecuencia.

Reunid en torno a vosotros a Religiosos, Religiosas y fieles en Cenáculos de incesante y fervorosa oración hecha Conmigo.

Os pido, sobre todo ahora, que oréis con fervor y con alegría por medio del Santo Rosario. Es el arma que hoy debéis usar para combatir y para vencer en esta sangrienta batalla; es la cadena de oro que os liga a mi Corazón; es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo; es el medio seguro para tenerme siempre a vuestro lado.

Por último, os pido que renovéis con frecuencia y viváis plenamente la consagración a mi Corazón Inmaculado y Dolorido. Entrad cuanto antes en este refugio para ser defendidos por Mí.

Mi protección debe ser cada vez más manifiesta a todos, porque los días que estáis viviendo están señalados por grandes sufrimientos, y el peligro de perderse aumenta para muchos pobres hijos míos, hoy tan amenazados.

Que este mes de mayo, consagrado particularmente a Mí, sea para vosotros una preciosa ocasión para entregaros a Mí, con la ofrenda de pequeñas flores de mortificación, con el rezo frecuente del Santo Rosario y viviendo más intensamente la consagración a mi Corazón Inmaculado.” 

Comentario: 

La Virgen nos dice en este mensaje que el Santo Rosario es el pararrayos que aleja de nosotros y de nuestros seres queridos el fuego del castigo. Y es que si la humanidad no se convierte, vendrá un castigo muy grande; bajará fuego del cielo y gran parte de la humanidad será destruida. Por eso la Virgen nos ofrece un refugio para resguardarnos a nosotros y a nuestros seres queridos de este fuego del castigo, mediante la recitación diaria del Santo Rosario y la consagración a su Corazón Inmaculado.

El Rosario ya sabemos cómo rezarlo, y solo hace falta que seamos constantes y lo recemos cada día para protegernos a nosotros y a quienes amamos. Y la consagración al Inmaculado Corazón de María la podemos hacer simplemente recitando la oración que nos enseñó María en San Nicolás, Argentina.

Consagrémonos a la Virgen y recemos el Rosario, y estaremos protegidos de todo mal.

Esta es la oración para consagrarse a María:

“¡Oh Madre! Quiero Consagrarme a Ti.
Virgen María hoy Consagro mi vida a Ti.
Siento necesidad constante de tu presencia en mi vida,
para que me protejas, me guíes y me consueles.
Sé que en Ti mi alma encontrará reposo
y la angustia en mí no entrará,
mi derrota se convertirá en victoria,
mi fatiga en Ti fortaleza es. Amén”.
 

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)


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En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento". Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días! En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días". (Daniel 12, 1-13)

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

Esta sección se crea el 2 de Abril de 2010, Viernes Santo, y día del Siervo de Dios Juan Pablo II, a quien se la encomendamos, junto con la interpretación correcta del Apocalipsis y todas las profecías que hablan sobre el Fin de los Tiempos.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que estemos escritos en el Libro de la Vida el Último Día.