Actualizado el jueves 16/MAY/19

Lectura espiritual

María asiste a una moribunda abandonada 

Terminemos este discurso con otro ejemplo en que se descubre hasta dónde llega la ternura de esta buena Madre con sus hijos en la hora de la muerte.

Estaba un párroco asistiendo a un rico que moría en lujosa mansión rodeado de servidumbre, parientes y amigos; pero vio también a los demonios, en formas horribles, que estaban dispuestos a llevarse su alma a los infiernos por haber vivido y morir en pecado.

Después fue avisado el párroco para asistir a una humilde mujer que se moría y deseaba recibir los Sagrados Sacramentos. No debiendo dejar al rico, tan necesitado de ayuda, mandó un coadjutor, quien llevó a la enferma el santo viático.

En la casa de aquella buena mujer no vio criados ni acompañantes, ni muebles preciosos, porque la enferma era pobre y tenía por lecho uno de paja. Pero ¿qué vio? Vio que la estancia se iluminaba con gran resplandor y que junto al lecho de la moribunda estaba la Madre de Dios, María, que la estaba consolando. Ante su turbación, la Virgen le hizo al sacerdote señal de entrar. La Virgen le acercó el asiento para que atendiera en confesión a la enferma. Ésta se confesó y comulgó con gran devoción y expiró, dichosa, en brazos de María.

("Las Glorias de María" - San Alfonso María de Ligorio)

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Esta sección es creada el 31 de enero de 2010, memoria de San Juan Bosco, a quien se la encomendamos.