Actualizado el domingo 10/FEB/19

Matar el error, amar al que yerra

El mundo. 

El mundo se opone a Cristo, por eso quien es amigo del mundo se hace enemigo de Cristo.

Hoy muchos “católicos” quieren quedar bien con Dios y con el mundo, pero en realidad solo traicionan a Dios, porque el mundo está en poder de Satanás que, como el mismo Señor lo ha dicho, es el príncipe de este mundo.

El mundo tiene sus máximas, que son totalmente opuestas a las máximas del Evangelio. Por ejemplo el mundo dice: “Hay que gozar la vida porque se vive una sola vez”. En cambio el Señor, en el Evangelio, ha dicho que quien quiera salvarse ha de renunciar a sí mismo, tomar su cruz de cada día y seguirle.

El mundo tiene también su sabiduría, que es opuesta a la Sabiduría divina.

Los mundanos quieren gozar de la vida y de los placeres de la carne, en cambio el cristiano sabe que la mortificación lo salvará a él y a muchas otras almas.

El mundano ríe a carcajadas estrepitosas, pero por dentro está vacío y desesperado. El cristiano muchas veces llora, pero nadie puede quitarle la alegría profunda que tiene, por disfrutar de una conciencia tranquila y estar en paz con Dios.

Hay que elegir: o ir con el mundo, o ir con Cristo. Son dos caminos opuestos. El primero lleva al Infierno, y el segundo lleva al Paraíso.

¿Nunca nos pusimos a pensar qué significaría la frase que Jesús dijo en su Evangelio: “El que quiera salvar su vida la perderá, y el que desprecie su vida por Mí, la salvará”?

Simplemente esto quiere decir que quien quiera ser feliz en este mundo, muchas veces se expone a peligros, ya que la felicidad verdadera y completa solo la encontraremos en el Cielo y nunca aquí en la tierra. El Paraíso nunca podrá estar en la tierra, aunque así nos lo quieran hacer creer las doctrinas marxistas y liberales, que quieren hacer un Paraíso terrenal con el materialismo, haciéndonos creer que teniendo más “cosas”, electrodomésticos, computadoras, celulares, aparatos de todo tipo, seremos felices en este mundo.

Es el momento de decirles a estos falsos profetas del materialismo, lo mismo que el Señor respondió en el desierto a Satanás: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Es decir, no solo lo material es necesario para el hombre, sino sobre todo lo espiritual, porque el hombre tiene un alma que desea el Cielo, y las cosas materiales nunca la podrán satisfacer.


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Esta sección se crea el 5 de Mayo de 2010, Nuestra Señora de la Gracia, a quien se la encomendamos, y a quien le pedimos que nos ilumine con la divina Sabiduría para anunciar la verdad y matar el error.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que brillarán como las estrellas del cielo por haber enseñado la justicia a los hombres.