Actualizado el miércoles 14/ABR/21

MEDITACIÓN DE HOY

El amor busca la unión. 

Mas ¿por qué desea tanto Jesucristo que vayamos a recibirlo en la sagrada comunión? He aquí la razón. El amor, en expresión de san Dionisio, siempre aspira y tiende a la unión y, como dice santo Tomás, “los amigos que se aman de corazón quisieran estar de tal modo unidos que no formaran más que uno solo”. Esto ha pasado con el inmenso amor de Dios a los hombres, que no espero a dárselo por completo en el Reino de los Cielos, sino que aun en esta tierra se dejó poseer por los hombres con la más íntima posesión que se puede imaginar, ocultándose bajo apariencias de pan en el santísimo sacramento. Allí está como tras de un muro y desde allí nos mira como a través de celosías. Aun cuando nosotros no lo veamos, Él nos mira desde allí, y allí se halla realmente presente, para permitir que lo poseamos, si bien se oculta para que lo deseemos. Y hasta que no lleguemos a la patria celestial, Jesús quiere de este modo entregarse completamente a nosotros y vivir así unido con nosotros.

“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

Cuando comulgamos en gracia de Dios, nos unimos a Jesucristo y formamos una sola cosa con Él, así como Él forma una sola cosa con el Padre y el Espíritu Santo. Es que el amor tiende a la unión, busca la unión. En cambio el odio quiere y busca la división. Allí donde hay odio, allí está Satanás, y allí hay división. Por eso Dios quiere que todos los hombres formemos un solo rebaño bajo un solo Pastor. Y esto solo puede suceder por una intervención de Dios, que derrame su Espíritu Santo, su Espíritu de Amor, que inflame los corazones de tal forma que los hombres se amen y se unan formando una sola cosa. Esto sucederá en el Reino de Dios sobre la tierra, el que pedimos en el Padrenuestro y que ciertamente vendrá, porque el mismo Señor lo ha prometido. Y será un Reino Eucarístico, porque el Amor irradiará desde la Hostia, ríos de amor sobre los hombres que, después de la gran tribulación, habrán encontrado nuevamente a Dios y vivirán felices y en paz unos con otros.

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