(Sección especialmente dedicada a los Instrumentos de la Divina Misericordia)

Actualizado el martes 3/AGO/21

Mensaje a los Instrumentos de la Divina Misericordia 

31 de diciembre de 1977

Última noche del año

El término de un período.

“Hijo mío amadísimo, pasa Conmigo las últimas horas de este año que ha sido extraordinario en gracias para mi Movimiento.

Han transcurrido ya sesenta años desde que me aparecí en la pobre Cova de Iria, para traer a los hombres mi importante mensaje.

Hoy, sobre todo, mi mensaje se hace más urgente y actual.

Actual, porque la humanidad nunca, como en estos momentos, ha estado al borde de su propia destrucción.

Y urgente, porque, a partir de ahora, está en vías de realizarse progresiva y rápidamente todo lo decretado por la Justicia de Dios.

Hijos predilectos, acoged todos el angustioso llamamiento de vuestra Madre; volved al camino que, a través de la oración y de la conversión, reconduce a Dios.

Hoy os ofrezco de nuevo el medio que el Padre os da para ayudaros a volver a Él: mi Corazón Inmaculado.

Consagraos todos a mi Corazón y poneos confiadamente en los brazos de vuestra Madre Celeste.

Durante el año que acaba he podido detener el castigo valiéndome de las oraciones y sufrimientos de muchos hijos míos. Vuestro “sí” ha potenciado mi intercesión maternal por vosotros.

Jesús ha querido confiar aún a su Madre, que lo es también vuestra, la última posibilidad de intervenir para conduciros a la salvación y para aliviar el gran dolor que os aguarda.

Por eso tengo necesidad de vuestra oración, de vuestro sufrimiento, de vuestra vida.

La hora que cierra este año marca el término de un período que la misericordia de Dios ha concedido a esta humanidad rebelde antes del terrible momento que está a punto de llegar.”

 

1 de enero de 1978

Fiesta de Santa María Madre de Dios

Comenzará con la Iglesia.

“Toda la Iglesia mira hoy con gran esperanza a su Madre Celeste. El Vicario de Jesús, el Papa, esta víctima que se inmola cada vez más sobre la cruz por la salvación del mundo, se dirige a Mí con súplica incesante, con ternura filial y con confianza que sobrepasa todo límite. Hoy implora de Mí la paz para toda la humanidad.

Con su oración pide la paz, sobre todo para la Iglesia de la que Él mismo me ha proclamado solemnemente Madre.

Me invocan todos mis hijos esparcidos por todo el mundo: los niños inocentes; los jóvenes que, nunca como ahora, sufren por esta incertidumbre y esta oscuridad; los pobres, los pecadores, los enfermos, los ancianos, los desterrados, los descarriados.

Me invocáis, con particular emoción vosotros, hijos predilectos, Sacerdotes consagrados a mi Corazón Inmaculado.

Quiero deciros hoy que acojo vuestras oraciones y las deposito sobre el altar de la Justicia de Dios.

Mi obra de maternal mediación entre vosotros y mi Hijo Jesús será aún más poderosa en este nuevo año.

Comenzáis un año en el que os esperan graves acontecimientos.

Sobre todo mi Iglesia será llamada a una ulterior purificación interior mientras parecerá que es presa del poder de las Tinieblas.

Jesús quiere empezar con Su Esposa una fuerte acción para conducirla a su mayor esplendor, de modo que vuelva a ser bella y luminosa ante todas las naciones.

Por esto os digo: preparaos a vivir momentos que la historia de la Iglesia no ha conocido jamás y en los que parecerá que todo está subvertido. Pero en la mayor oscuridad Yo seré vuestra luz y vuestra guía.

Por esto no temáis nunca, hijos míos predilectos. Comenzad este nuevo año con la mayor confianza en mi Corazón Inmaculado.

Ahora estáis llamados a ver el mayor triunfo de la misericordia de Dios sobre el mundo.”

(Mensaje de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)

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