(Sección especialmente dedicada al Grupo Amigos de la Cruz)

Actualizado el martes 13/SEP/22

Mensaje a los Amigos de la Cruz

Tibieza. 

Nada importante se puede esperar de esos cristianos indolentes y perezosos que rehúsan la cruz cuando les llega y que jamás se buscan prudentemente alguna por su cuenta. Son tierra inculta, que no producirá sino espinas, por no haber sido roturada, desmenuzada y removida por un experto labrador. Son como aguas encharcadas, que no sirven para lavar ni para beber. 

(De la “Carta a los Amigos de la Cruz”, de San Luis María Grignión de Montfort) 

Comentario: 

Ya lo dice el Señor en el Apocalipsis que a los tibios los vomitará de su boca, porque no hacen ni bien ni mal, y son inútiles para el servicio de Dios, y quizás ni a duras penas se salvan ellos mismos.

Dios quiere almas ardientes de amor a Él y a los hermanos, porque el Señor ha venido a traer fuego a la tierra, el fuego de la caridad, del amor cristiano; y no encenderemos el fuego en nosotros ni a nuestro alrededor si no cargamos con algunas cruces, voluntarias o involuntarias, porque el corazón del amor es el sufrimiento, y quien ama debe padecer, como Cristo amó y padeció por nosotros.

No desperdiciemos la vida que Dios nos ha concedido para hacer el bien, y hagamos el propósito de realizar algunas penitencias y sacrificios, que son como leña capaz de encender el amor de Dios.

No por casualidad los santos eran grandes penitentes, y así de grande era también su amor a Dios y a las almas, porque por medio de la penitencia encendían el horno de su caridad.

Hoy el mundo está frío, o mejor tibio, porque ya no se emplea la penitencia, medio utilizado por todos los santos, y que no ha dejado de producir sus frutos a quien lo pone en práctica.

– Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

– Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

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