(Sección especialmente dedicada al Grupo Amigos de la Cruz)

Actualizado el domingo 22/MAY/22

Mensaje a los Amigos de la Cruz

... o como réprobos 

Pero, en fin, si no queréis sufrir con paciencia y llevar vuestra cruz con resignación, como los predestinados, tendréis que llevarla entre murmullos e impaciencias, como los réprobos. Os pareceréis a aquellos dos animales que arrastraban el arca de la alianza mugiendo. Imitaréis a Simón Cirineo, quien, a pesar suyo, echó mano a la cruz misma de Jesucristo, pero no cesaba de murmurar mientras la llevaba. En fin, os sucederá lo que al mal ladrón, quien desde lo alto de la cruz se precipitó al fondo de los abismos.

¡No, no! Esta tierra maldita donde vivimos no cría hombres felices. No se ve muy bien en este país de tinieblas. No se está muy seguro en este mar borrascoso. No se pueden evitar los combates en este lugar de tentaciones y en este campo de batalla. No es posible evitar los pinchazos en esta tierra cubierta de espinas. De buen grado o por fuerza, los predestinados y los réprobos han de llevar su cruz. Tened presente estos cuatro versos: 

Escógete una cruz de las tres del Calvario;
escoge sabiamente, puesto que es necesario
padecer como santo o como penitente,
o como sufre un réprobo que pena eternamente. 

Lo que significa que, si no queréis sufrir con alegría, como Jesucristo; o con paciencia, como el buen ladrón, tendréis que sufrir, mal que os pese, como el mal ladrón; tendréis que apurar hasta las heces el cáliz más amargo, sin ningún consuelo de la gracia; tendréis que llevar todo el peso de vuestra cruz sin la ayuda poderosa de Jesucristo. Además, tendréis que llevar el peso inevitable que el demonio añadirá a vuestra cruz por la impaciencia a la que os arrastrará. Así, después de haber sido unos desgraciados en esta tierra –como el mal ladrón–, iréis a reuniros con él en las llamas. 

(De la “Carta a los Amigos de la Cruz”, de San Luis María Grignión de Montfort) 

Comentario: 

En alguna parte tenemos que sufrir, y si no es en la tierra, será en el más allá. Mejor sufrir de este lado, que del otro lado, porque los sufrimientos en la otra vida se centuplican en el Purgatorio, y se hacen infinitos y eternos en el infierno.

Así que aceptemos con alegría los sufrimientos que tengamos en este mundo, aprovechándolos para “descontar” de lo que debemos a la Justicia divina.

Los Santos sabían bien estas cosas y por eso hacían tremendas penitencias.

Si bien nosotros no podemos imitarlos, porque comparados con ellos somos muy débiles, al menos tenemos que aceptar con resignación cristiana los sufrimientos y las cruces cotidianas, sin rebelarnos y haciendo del padecer una escalera para subir a la perfección.

Recordemos que el mal ladrón, sufrió también en la tierra, y luego fue a sufrir para siempre en el infierno. Así que sufrir, sufrimos todos. Pero el tema es cómo sufre cada uno, con qué sentimientos y con qué disposiciones de ánimo. Eso es lo que hace la diferencia entre uno que sufre bien, cristianamente, y otro que sufre mal o como réprobo.

– Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

– Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

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