Arca de salvación
Nosotros, los Apóstoles de la Inmaculada, debemos esforzarnos por llevar a todos los hombres a la consagración al Inmaculado Corazón de María, que es el Arca de salvación en estos tiempos tan peligrosos y cargados de sufrimientos de todo tipo. La Virgen lo pide en todas sus apariciones y nos dice que su Corazón es el refugio que Ella ha preparado para amparar a todos sus hijos que quieran pasar a salvo los granes y tremendos acontecimientos que están sucediendo y que sucederán en el mundo. Entonces es tiempo de difundir la consagración a María, que se puede realizar con la siguiente oración enseñada por María del Rosario de San Nicolás:
“¡Oh Madre! Quiero Consagrarme a Ti.
Virgen María hoy Consagro mi vida a Ti.
Siento necesidad constante de tu presencia en mi vida,
para que me protejas, me guíes y me consueles.
Sé que en Ti mi alma encontrará reposo
y la angustia en mí no entrará,
mi derrota se convertirá en victoria,
mi fatiga en Ti fortaleza es. Amén”.
¡Ave María Purísima!
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