Actualizado el lunes 29/ENE/24

Mensaje a los Apóstoles de la Inmaculada

Distinguirnos por la fe. 

Si somos Apóstoles de la Inmaculada, tenemos que distinguirnos especialmente por la fe, porque María Santísima tuvo una fe invencible, y nosotros, si queremos ser sus apóstoles, debemos tener también una fe semejante a la suya. Si no la tenemos todavía, es tiempo de pedirle a la Virgen que nos aumente la fe, que nos la haga semejante a la suya, porque en estos tiempos en que el ateísmo hace estragos entre las filas católicas, tenemos que tomar el remedio que nos da María, su Fe, para no perecer en el mar de la incredulidad.

Tenemos que llevar a otros a la fe, pero como nadie da lo que no tiene, si no tenemos fe, no podremos darla a los demás.

Mantengamos nuestra fe a través de la oración y de la recepción de los sacramentos, porque si descuidamos la fe, la perderemos, y ya sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios, por más que hagamos muchas y vistosas obras.

Hagamos todos los días actos de fe, rezando el Credo y diciendo amén a todo lo que nos sucede por voluntad de Dios, y así estaremos preparados y apertrechados para llevar la buena nueva a todos los hombres, de la mano de María.

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida!

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