Actualizado el sábado 3/OCT/20

Mensaje a los Apóstoles de la Inmaculada

María nos espera. 

María siempre nos espera y espera a todos sus hijos. Es necesario que nosotros, los Apóstoles de la Inmaculada, llevemos a los hermanos alejados de Dios, este mensaje de la Virgen, esta buena noticia de que María los está esperando con los brazos abiertos, para estrecharlos a su Corazón Inmaculado y hacerles olvidar el mal momento vivido por su lejanía del Señor.

Recordemos que nuestra madre terrena era la que dejaba una luz encendida cuando nosotros nos íbamos de casa, indicándonos con ello que era nuestra madre la que nos estaba esperando.

Hoy también María es la que deja la luz de la esperanza encendida para los pecadores que se han alejado de la casa de Dios, de la Casa del Padre, y reza por ellos y espera, espera, espera el momento de estrecharlos a su pecho con felicidad sin límites.

Si somos de los que nos hemos alejado, es tiempo de volver al regazo materno. Y si tenemos la misión de acercar a los hijos a la casa paterna, entonces también nosotros encendamos una luz de esperanza en las almas que andan errantes por el mundo, para que a través de nuestra palabra y de nuestra bondad, renazca en ellos la esperanza y vuelvan a encontrarse con la Madre y con el Padre Dios.

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida!

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