Actualizado el jueves 1/SEP/22

Mensaje a los Apóstoles de la Inmaculada

De la mano de María. 

Un niño que no sabe el camino hacia su casa, debe ir de la mano de su madre para recorrerlo sin temor a perderse. Por eso nosotros, que estamos en camino hacia el Cielo, nuestra casa paterna, debemos tomarnos de la mano de María, nuestra Madre, que conoce bien el camino y nos puede guiar sin errores.

Porque en este camino no sólo corremos el riesgo de perdernos si vamos solos, sino que en el trayecto hay infinidad de peligros de todo tipo, cansancios y pruebas, y necesitamos ir de la mano de María, para llegar sanos y salvos.

No queramos hacer las cosas por nosotros mismos, sino preguntémosle todo a la Virgen, y hagamos lo que Ella nos aconseje, que María no deja solo a quien acude a Ella.

En la vida espiritual hay muchas trampas que nos tienden los demonios y los hombres. Por eso tenemos que dejarnos guiar por un guía experto, y ese guía es María Santísima, nuestra Madre del Cielo, que por ser sede y trono de la Sabiduría, conoce todas las cosas, porque es omnisciente, todo lo sabe, no por naturaleza, pero sí por gracia de Dios, y Ella es la que nos puede guiar con certeza.

¡Ave María Purísima!

¡Sin pecado concebida!

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