Actualizado el martes 11/ENE/22

Mensaje de confianza

Prepararnos. 

Para poder entonar el cántico del Aleluya bajo golpes que, naturalmente, deberían quebrantar nuestro coraje, es preciso conocer a fondo el Corazón de Nuestro Señor; es preciso creer ciegamente en su piedad misericordiosa y en su bondad omnipotente; es preciso tener la absoluta seguridad de que Él escoge, para sus intervenciones, la hora de las situaciones desesperadas. 

 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent)

Comentario: 

En los momentos de paz y calma debemos acostumbrarnos a meditar en la bondad de Dios y de María, en que Ellos nos cuidan y TODO lo que sucede en nuestras vidas está bajo su control. Si hacemos así, entonces cuando lleguen las pruebas y las horas de oscuridad, tendremos confianza en Ellos, sabiendo que no nos abandonan, sino que llevan las riendas de todo.

¿A qué se debe que cuando sobrevienen las contrariedades y las horas de angustia, perdemos la paz y la confianza, dudamos de Dios y de su Madre? Se debe a que no estamos cimentados en la confianza en Ellos, por no haber meditado lo suficiente en esta verdad, por no haber hecho actos de confianza en Ellos durante el tiempo de bonanza.

Pero es justamente en la prueba que Dios quiere mostrar todo su poder y es cuando más mérito tenemos si confiamos ciegamente en Él.

Así que armémonos de la virtud de la confianza a toda prueba, meditando y rumiando siempre que Jesús y María nos protegen, nos cuidan y no dejarán que nos suceda algo realmente malo, pues Ellos todo lo encauzan para el bien nuestro y el bien de las almas.

Entonces sí que estaremos construyendo sobre roca, sobre la confianza en Jesús y en María, y los vientos y tempestades de la vida no podrán derribar nuestra casita, nuestra vida de gracia.

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