Actualizado el martes 23/OCT/18

Mensaje de conversión

Depende de la Palabra. 

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El Señor quiere ver conversión, más hijos en las Iglesias y quiere ver en ellas Su Palabra transmitida con mucho amor.

Quiere ver también más unión en los mismos sacerdotes.

Hijos míos comprended que os estoy alimentando y quiero que alimentéis a vuestros hermanos.

El Señor quiere ser conocido, amado y respetado.

Gloria al Señor.

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

La conversión del mundo depende de la Palabra de Dios. Cuando más se predique la Palabra de Dios, tantas más conversiones habrá en los corazones.

Lo que hoy sucede es que muchos sacerdotes ya no enseñan fielmente el Evangelio sino que dan una interpretación muy racionalista del mismo, y así no pueden encender los corazones de los fieles con el fuego del amor a Dios.

Es necesario volver a las fuentes, sacar de estos mensajes de la Virgen las enseñanzas para predicar, porque como dice el Apóstol San Pablo “¿quién creerá si no se les predica?”. Así que hay que predicar. Y no creamos que ésta es una misión solo de los sacerdotes, no; porque el Señor quiere que también los seglares prediquen la Palabra.

Hay un caso muy interesante en el Evangelio y es que cuando el Niño Jesús es presentado en el Templo de Jerusalén. Parece ser que el sacerdote que recibió al Niño Dios no se percató de Quién era el que le presentaban; pero en cambio un pobre anciano y una mujer, ambos laicos, profetizaron sobre ese Niño.

Con este ejemplo el Señor nos quiere decir que a veces se puede dar que un laico supere a algún sacerdote en el conocimiento del Señor y de su Palabra.

Por eso ya sea que seamos sacerdotes o simples fieles, lo que tenemos que hacer es amar la Palabra de Dios, abrevarnos en las fuentes de la sana doctrina y de los Padres de la Iglesia, y el Magisterio del Papa, y salir a predicar, cada uno de la forma que pueda, por todos los medios, tratando de evangelizar a todos los hermanos que no conocen a Dios; y especialmente debemos predicar con una vida coherente con lo que enseñamos.

Este es el tiempo de echar las redes, como lo han dicho los últimos Papas. Y aunque no hayamos pescado en toda la jornada, si el Señor a través del Papa dice que echemos las redes, ¡echémosla!, que la pesca será milagrosa y desbordante. Porque estamos muy cerca de acontecimientos muy graves, y quien no se encuentre convertido para ese entonces, lo pasará muy mal.

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