Actualizado el sábado 10/SEP/22

Mensaje de conversión

La enfermedad del materialismo. 

26-1-86                    788 

Hija mía: Te dije una vez, que desde aquí renacería la fe por Jesús y María.

Desde aquí invito al mundo a buscar la fuente vivificadora, la fuente de paz y de  gracias.

Quiero sanar a mis hijos, de esa enfermedad que es el materialismo y que muchos padecen. Quiero ayudarlos a descubrir a Cristo, a amar a Cristo y decirles que Cristo prevalece por sobre todo. Amén, amén. 

Leed: Proverbios C.8, V. 34 - 35 - 36 

     34 ¡Feliz el hombre que me escucha, velando a mis puertas día tras día y vigilando a la entrada de mi casa!

     35 Porque el que me encuentra ha encontrado la Vida y ha obtenido el favor del Señor;

     36 pero el que peca contra Mí se hace daño a sí mismo, y todos los que me odian, aman la muerte.

 (Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

La Virgen promete que desde San Nicolás, desde Argentina, renacerá la fe por Jesús y María. Y las promesas de la Virgen son como las promesas de Dios: se cumplen infaliblemente.

Así que estemos contentos de que María nos haya elegido como Nación para llevar la Fe a todo el mundo.

Lo contrario a la vida de Fe es el materialismo, error de Satanás que quiere llevarnos a preocuparnos solo por lo material, y que dejemos de lado la vida espiritual, la oración, la meditación, la lectura espiritual, porque sabe muy bien que haciendo así nos alejará cada vez más de Dios y de la salvación eterna.

No le demos el gusto al diablo y paremos un momento a pensar si no estaremos cayendo en este funesto error o, como la misma Virgen la llama, enfermedad, del materialismo. O lo que sería peor todavía, pensemos si ya no estamos completamente absorbidos por él.

Hay que reconocer que los adelantos tecnológicos son muy seductores y todos queremos tener más cosas para ser felices. Pero la verdadera Felicidad, con mayúscula, está en poseer a Dios, en la oración, en vivir en gracia y amistad con Dios, y no en las cosas materiales que, antes o después, tenemos que dejar de este lado de la tumba.

Detengámonos a meditar esto que es muy serio porque nos jugamos nuestra salvación eterna. Y traigamos a la memoria el hecho de que Judas era ladrón, es decir, tenía un amor desordenado al dinero, y eso fue lo que lo perdió. Estemos atentos.

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