(Sección especialmente dedicada a los Apóstoles de la Divina Misericordia)

Actualizado el sábado 17/NOV/18

Mensaje de Misericordia

La bondad de Jesús no tiene límites. 

La bondad de Jesús no tiene límites, es infinita, pues si el alma tiene solo un poco de buena voluntad, el Señor vuelca en esta alma tantas gracias que la inundan y no puede contenerlas ella sola y las difunde a su alrededor. En la Escritura hay un pasaje en que el Señor dice “Abre la boca que yo la saciaré”, y esto es justamente lo que debemos hacer nosotros con Jesús, abrir nuestra boca, abrir nuestra alma, nuestro corazón, para que Él los colme de gracias y dones inefables, preciosos, más valiosos que todo el universo, porque son gracias y dones obtenidos al precio de la Sangre de Cristo. No nos desanimemos si somos poca cosa, si somos pecadores o lo hemos sido, porque el Señor no necesita de nuestro poder, sino de nuestro querer, de nuestra buena voluntad, pues el resto lo pone Él, que tiene riquezas inconmensurables y quiere depositarlas en las almas vacías y humildes. Ya lo dice María en su cántico: “Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”.

Jesús, en Vos confío.


Difunda este Mensaje de Misericordia, ya que Jesús ha prometido que:

“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso”.

“Las almas que adoren mi Misericordia y propaguen la devoción a ella invitando a otras almas a confiar en mi Misericordia, no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi Misericordia les dará amparo en este último combate”.

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