Actualizado el sábado 8/FEB/25

Mensaje espiritual 

Pequeños sacrificios. 

Ya lo dice el Señor en el Evangelio que quien sea fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho. Por eso tenemos que hacer el propósito de realizar pequeños sacrificios, pequeñas renuncias y mortificaciones cada día, porque así nos vamos templando y vamos dominando nuestras pasiones y caprichos, y no hacemos otra cosa que cumplir aquello que nos ha dicho Jesús de negarnos a nosotros mismos.

Jesús vino a la tierra para rescatar a los hombres del poder del Maligno. ¿Y cómo lo hizo? Fundamentalmente con dos armas: la oración y el sufrimiento.

Si el Señor utilizó estas armas, nosotros, que somos sus seguidores, no podemos utilizar otras armas distintas o más eficaces, porque no las hay.

Entonces lancémonos al combate usando estas dos armas formidables, y recemos más, especialmente el Rosario, y también hagamos pequeños sacrificios, muchos por día, porque los pecadores se salvan con el sacrificio ofrecido por almas buenas.

Ya la Virgen, en Fátima, se quejaba con los pastorcitos de que muchas almas iban al Infierno porque no había nadie que rezara y se sacrificara por ellas.

Démosle, entonces, la alegría a la Virgen y seamos nosotras esas personas que tienen tanto amor al prójimo que cada vez quieren rezar más y ofrecer sufrimientos voluntarios para salvar a las almas del Infierno.

Pensemos que si nos privamos de una cucharada de postre, tal vez un pobre niño reciba un pan muy lejos de nosotros. Si frenamos nuestra lengua y no decimos una palabra de enojo, podría ser que evitemos un hecho violento a miles de kilómetros o cerca de nuestra casa. Y así todo. Pensemos en el amor a Dios y el amor al prójimo, y se nos hará entretenido y hasta gozoso el ofrecer renuncias y sacrificios por la salvación de las almas.

Si desea recibir este Mensaje espiritual periódicamente en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ