Actualizado el jueves 22/SEP/22

Mensaje espiritual 

El mundo quiere reír. 

El mundo quiere reír a toda costa, incluso pisoteando los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio y lo que manda la Iglesia Católica, pero se olvida de que el mismo Jesucristo ha dicho que son bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.

Por supuesto que es bueno reír y estar alegres. Pero debemos saber que si nos decidimos a servir a Dios y al prójimo, muchas veces el demonio nos pondrá sufrimientos en el camino, que nos harán derramar lágrimas.

Si Jesús lloró; si María lloró, ¿por qué no queremos llorar nosotros?

Llorar no es debilidad, sino todo lo contrario, es expresar exteriormente el dolor que llevamos en lo profundo del corazón. El Cid Campeador, un bravo guerrero, lloró fuertemente al ser desterrado de su patria.

Y Jesús mismo dice también: “¡Ay de los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!

No es que debamos estar tristes y amargados, pero sepamos que si queremos ser fieles a Dios cumpliendo sus mandamientos, tendremos muchos obstáculos y sufrimientos puestos por el Maligno y por las vicisitudes de la vida, y tendremos que llorar. Pero cuando lo hagamos, recordemos que Dios, en el Cielo, y ya aquí en la tierra, enjugará toda lágrima.

¡Y qué dulce es llorar reclinados sobre el pecho de Jesús, sobre el regazo de María! Lloremos así y nuestras lágrimas se convertirán en gozo.

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