Actualizado el sábado 17/NOV/18

Mensaje espiritual 

Actuar de Dios. 

La forma de actuar de Dios es sencilla, humilde y común. Nunca el Señor hace cosas estrepitosas o llamativas en exceso.

Ya el demonio, en el desierto, le propuso a Cristo que se arrojara desde el techo del Templo de Jerusalén para hacer algo portentoso a la vista de los hombres y que éstos estuvieran como obligados a creer. A veces nosotros queremos que suceda lo mismo, que Dios se manifieste ruidosamente y se imponga a nuestros parientes o amigos que no quieren convertirse o que están alejados de Dios. Pero Dios no obra así, sino que Él sabe esperar y quiere convencer con su amor y benevolencia.

Además, a veces ni siquiera esos milagros tan portentosos llevan a la conversión sino a un mayor endurecimiento del corazón, como sucedió a los judíos que presenciaron la resurrección de Lázaro, que fue algo muy llamativo y portentoso, pero luego del milagro varios judíos decretaron la muerte de Jesús.

Es que si viéramos cosas tan maravillosas, se disminuiría mucho el mérito de quien cree sin ver. Por eso es mejor y más meritorio creer sin ver grandes prodigios, es un bien para nosotros mismos.

Ya uno de los Apóstoles le preguntó al Señor, después de la resurrección, por qué no se manifestaba al mundo entero en vez de manifestarse solo a los Apóstoles. Así también podemos preguntarle hoy lo mismo al Señor. Y es que Él nos ha elegido para manifestarse a través de nosotros, y nosotros somos los encargados de dar a conocer a Cristo a los demás, especialmente con una vida intachable, con caridad y sin impaciencias.

¡Qué bueno es el Señor que nos ha elegido para que le ayudemos y así compartamos con Él el triunfo y la gloria! Somos importantes para Dios. Él nos quiere utilizar como instrumentos escogidos para salvar almas. ¿Qué mayor y más noble misión que esta? Demos gracias a Dios y sepamos también que, llegado el momento, el Señor hará también grandes prodigios, como lo dice el Apocalipsis. Pero también dice el Apocalipsis que los hombres no se convertirán.

Aprovechemos este tiempo de paz y tranquilidad relativa en el mundo, para convertirnos más profundamente y llevar el Evangelio a muchas almas, sabiendo que Dios está con nosotros y dará crecimiento a lo que sembramos.

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