Actualizado el miércoles 19/ENE/22

(Sección especialmente dedicada para el Grupo JÓVENES HÉROES)

Mensaje a los Jóvenes héroes

Huir es de valientes. 

Parecería un contrasentido este título que hemos colocado en este comentario, puesto que generalmente quien huye, de una batalla, de una guerra, de una responsabilidad, es un desertor, un cobarde. Pero en la vida espiritual muchas veces el huir es signo de valor, porque la tentación es más fuerte que nosotros, y no debemos enfrentarla, sino escapar a toda prisa.

¡Ay de los que se ponen a dialogar con la tentación, en especial las de impureza, pues pronto estarán enfangados hasta la cabeza!

No hay que ponerse en ocasiones peligrosas, pues ya dice la Sagrada Escritura que quien ama el peligro, perecerá en él, y si nos ponemos en ocasiones próximas de pecado, ya estamos pecando, aunque no pequemos materialmente.

Hay que tener cuidado con las inspiraciones que parecen venir de Dios pero que no vienen de Él, sino de nosotros mismos, o lo que es peor, del enemigo del alma. Porque a veces nos puede surgir la idea de ir a convertir a un amigo o amiga con quien hemos pecado en el pasado. Entonces pensamos en ir a visitarlo/a y hablarle de Dios, etc.

Por muy buena que parezca esta obra, es un verdadero peligro, porque no estamos confirmados en gracia, y como dice el dicho popular “donde hubo fuego cenizas quedan”, y podemos terminar cometiendo las mismas cosas o peores que en el pasado. No hay que presumir de nuestras propias fuerzas, ¡y mucho menos cuando se trata de las tentaciones contra la pureza, tan difíciles de vencer!

Así que atención y prudencia, no sea cosa que en lugar de convertir nosotros a los demás, terminemos nosotros siendo “convertidos” por los pecadores.

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